Formación continua y especialización: puertas del mercado laboral


La adaptación al mercado laboral ha sido una de las guías estratégicas en los cambios producidos en la Universidad española. La formación de profesionales ha exigido, necesariamente, ajustar los diferentes planes de estudios, así como las distintas titulaciones, a las nuevas realidades del mundo laboral. Un mundo laboral signado por la revolución tecnológica y por la globalización, facilitada por las comunicaciones. Sin embargo, hasta el momento, parece que la Universidad ha ido a remolque de la situación; rara vez, en vanguardia. Y esto ha tenido como consecuencia que muchos egresados universitarios tengan considerables dificultades para encontrar su primer empleo. Si lo encuentran, éste es precario, e incluso, remunerado muy por debajo del nivel académico otorgado por cada titulación.

‘Los universitarios precisan una formación continua y mayor capacidad de adaptación a los cambios’

La crisis generalizada que ahora padecemos ha acentuado esta realidad. Por ello, la Universidad debe hacer un nuevo esfuerzo para adaptarse a la situación. Es necesario un nuevo modelo productivo basado en el conocimiento y la innovación. Y en el eje central de este nuevo sistema, la Universidad debe ocupar la posición de vanguardia, transfiriendo a la sociedad, no sólo conocimiento e innovación, sino talento. El talento de investigadores y de universitarios que sean la savia vital de este nuevo sistema productivo. Los jóvenes que deciden iniciar su andadura universitaria también deben tener presente este momento de cambio. Un título universitario, por sí mismo, ya no garantiza un puesto de trabajo bien remunerado. El paro entre los jóvenes afecta también a los egresados universitarios. Es necesario un cambio de mentalidad para adaptarse. Hay que tomar conciencia que solo un título, incluso varios títulos, no garantizan un puesto de trabajo.

El paro entre los jóvenes afecta también a los egresados universitarios

En este sentido, los universitarios deben desarrollar sus habilidades sociales, pero también una formación continua y una mayor capacidad de adaptación a los cambios. Una formación que busque el perfil diferenciador en la especialización. Una mayor capacidad de adaptación a las dimensiones reales del mercado laboral, ahora abierto al espacio europeo e internacional; el conocimiento de idiomas y la disponibilidad para moverse en este ámbito posee extraordinaria importancia. En definitiva, un cambio de mentalidad por el que se concibe la formación como una constante para adaptarse a la realidad. La formación universitaria es un punto de partida. La Universidad no solo ha de proponerse la transmisión del conocimiento a las nuevas generaciones, sino que debe prepararlas para afrontar con éxito los cambios que se producen en nuestro entorno. Conquistar el futuro es construir adecuadamente el presente.


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