Los retos promueven el desarrollo del control cognitivo en la escuela infantil

Los retos promueven el desarrollo del control cognitivo en la escuela infantil


En psicología, las denominadas Funciones Ejecutivas (FE) componen un conjunto de procesos cognitivos de control que permiten responder de forma eficaz y autónoma a los retos cotidianos. Sin embargo, todavía no está claro cómo se originan ni cuáles son sus primeras formas de desarrollo desde el final del primer año de vida.

Un estudio reciente, publicado en la revista European Journal of Psychology of Education por investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid, relaciona el tipo de actividades organizadas por maestras de educación infantil con los orígenes de las FE en niños y niñas desde los 8 meses de edad.

Los autores realizaron observaciones en las aulas del primer curso de Educación Infantil de cinco escuelas públicas de la Comunidad de Madrid.

Clasificaron los tres tipos de actividades propuestas por las maestras a niños entre 4 y 18 meses.

  1. Semiestructuradas o “libres”: los niños tienen acceso a todos los objetos del aula.
  2. Estructuradas: las maestras seleccionan la materialidad con la que los niños interactúan, como instrumentos musicales, objetos de madera y/o metal, etc.
  3. Dirigidas: las maestras organizan una actividad en la que los niños son receptores, como la lectura de libros o el teatro de marionetas.

Los autores concluyen que niños y niñas se dieron retos desde los 8 meses. Además, en las actividades semiestructuradas y estructuradas se dieron más retos. “Tomaron la iniciativa al enfrentarse a estos desafíos y fueron persistentes a pesar de las dificultades. En lugar de abandonar, fueron capaces de inhibir respuestas no adecuadas y de flexibilizar sus estrategias de forma creativa”, afirman.

Las maestras se mantuvieron cerca para proponer nuevos retos, animar ante las dificultades, responder a peticiones de ayuda o evaluar sus logros. En cambio, en las actividades dirigidas, los niños no toman esta iniciativa y la presencia de retos es menor. Aquí los y las maestras trabajan otras capacidades, como el lenguaje y la atención.

Promoviendo el desarrollo de las Funciones Ejecutivas

En las Figuras se presenta una actividad semiestructurada. La maestra preparó el aula para que niños y niñas usaran los objetos que desearan. A., un niño de 13 meses, decidió desplazarse por el aula apoyándose en andadores. Un primer objetivo fue llegar a golpear una pelota que cuelga desde el techo.

En su trayectoria, se encontró con diferentes dificultades que tuvo que resolver. Por ejemplo, el andador se enganchó con la colchoneta. Para solucionar este problema, A. intentó apartarla sin éxito (Figura 2). Frente a este fracaso, cambió de estrategia. Se colocó al lado del andador y lo empujó para apartarlo (Figura 3). Más tarde, chocó con el andador de un compañero. A. intentó seguir empujando de frente, una respuesta no eficaz (Figura 4). A continuación, volvió a cambiar de estrategia. Se colocó al lado de su andador y lo separó (Figura 5). Estos ejemplos muestran su creatividad y flexibilidad para probar diferentes estrategias y solucionar las dificultades que se le van presentando.

Estos resultados ponen de relieve la importancia de la educación infantil desde edades muy tempranas. “Las aulas proporcionan contextos donde niños y niñas pueden ejercer su autonomía e iniciativa, convirtiéndose así en agentes de su desarrollo. Este tipo de investigaciones podría ayudar a maestras y maestros de educación infantil a organizar actividades con la intención de promover el desarrollo de las Funciones Ejecutivas de niños y niñas”, declaran los autores.

“Este trabajo —concluyen— también supone un avance en el estudio del origen y desarrollo temprano de las FE. Al analizar las situaciones cotidianas, se pueden observar los retos y las estrategias de los niños y niñas, antes de los 2 años típicamente estudiados”.


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