Futuros universitarios se examinan en la UAL


Al traqueteo habitual de la Universidad de Almería en estas fechas, donde sus estudiantes se enfrentan a los exámenes finales del segundo cuatrimestre y del curso, esta semana se ha sumado la celebración de las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), más conocida como Selectividad. Modalidad que este año llega a su fin, pues según la nueva ley educativa el próximo curso el acceso a la universidad se realizará mediante la llamada Reválida; pero que como en años anteriores, hace que los nervios de los alumnos estén a flor de piel. Alumnos a la espera de oír sus nombres para acceder al aula.

Tres días en los que los estudiantes de segundo de bachiller ponen a prueba sus conocimientos adquiridos con el objetivo de alcanzar la nota necesaria para entrar en aquella carrera que desean estudiar. Tres jornadas que comenzaron, en la comunidad andaluza, este pasado martes y que hoy mismo llegan a su fin. La suerte está echada, o como dirían los estudiantes que se han examinado de Latín, ‘alea iacta est’.

A partir de esta tarde, cuando hayan finalizado todos los exámenes, la única preocupación que tendrán los examinados será decidir cómo van a pasar sus vacaciones de verano; o al menos empezar a pensar en ello a la espera de obtener sus notas definitivas el próximo día 23 de junio. Pero a toda esta calma de la que dispondrán durante los próximos meses, hasta que comience el curso, le ha precedido la tempestad de prepararse a conciencia su última etapa como estudiantes de secundaria, con la que darán el salto a la universidad.

Cada maestrillo tiene su librillo

Se suele decir que cada persona es un mundo, y a la hora de prepararse para un examen esta frase cumple a la perfección con su significado. Han sido más de 3.000 los estudiantes que se han examinado en la Universidad de Almería de la Selectividad 2016 y posiblemente, si se les preguntase a todos, cada uno tendría su propia técnica, trucos y métodos de estudio para afrontar los exámenes.

De manera general, casi todos los examinados coinciden en que la Selectividad, después de realizar algunas de sus pruebas, no es tan difícil como la pintan y es que “si te preparas bien es bastante fácil”, asegura Jesús Hernández. Alumno del IES Alborán que confiesa no haber tenido ningún tipo de nervios durante la realización de los exámenes puesto que, al llevar tanto tiempo dando estas materias,

“los nervios los tuve en los exámenes finales del instituto, esto es como repetirlos de nuevo”.

Por el contrario, María Caridad Capel y Ángela Blanes, aunque conocían también la relativa facilidad de la prueba a través de las experiencias de hermanos y familiares de esta última; combatir los nervios ha sido una dura tarea que han paliado soltando alguna que otra lágrima, en el caso de Capel, y mediante la comida y unas pocas quejas por parte de Ángela Blanes, quien asegura que “llorar no te sirve de nada, comer y quejarte sí. Luego tu madre te tranquiliza y te dice que estudies y ya está”. La última promoción que realice la Selectividad.

Válvulas de escape que les han servido a ellas, como a tantos otros alumnos, para preparar la última Selectividad de la historia. Un punto de inflexión en sus vidas académicas que, sumando la nota obtenida a su expediente, les abrirá las puertas de la universidad para estudiar lo que desean; o en algunos casos su segunda o tercera opción, dependiendo del resultado final. Elecciones que, en gran medida, incrementarán el número de alumnos en carreras como magisterio o empresariales, las más demandadas por los alumnos examinados en la UAL, quienes sienten especial predilección por las Humanidades. Aunque también es cierto que en algunos casos la decisión a la hora de elegir carrera o universidad proviene de la situación económica familiar, dada la imposibilidad de cursar sus estudios lejos de casa por el desembolso económico que supone.

Hecho que poco a poco sucede menos, como en el caso de Jesús Hernández cuya intención es estudiar Teatro Musical en Madrid. Estudios que requieren una prueba de acceso diferente a la PAU, por lo que no necesitaría hacer la Selectividad pero “no me quiero cerrar puertas y, como plan b, he puesto Traducción, de ahí que esté aquí”, afirmaba, de manera que estas pruebas dentro de sus planes de futuro suponen una segunda opción.

De este modo, ya sea como mero trámite académico, para decidir qué carrera estudiar o como segunda opción de futuro, el caso es que los alumnos que hoy finalizan sus exámenes de Selectividad en apenas un par de semanas, el día 23 de junio, conocerán los resultados de sus exámenes y podrán decidir qué camino tomar de cara a su formación académica, profesional y personal. Además, podrán presumir, o no, de haber sido la última promoción que realice la tan conocida, y a veces odiada, Selectividad. Sólo esperemos que mientras esperan los resultados calmen sus nervios, como Hernández, y las lágrimas sean de risa y las comilonas de celebración por el fin de exámenes.


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