Gomendio, sobre elección o no de 3+2: “No se trata de desigualdad, sino de diversidad”


El Real Decreto 43/2015 por el que se modifican los reales decretos que regulan el ordenamiento de las carreras universitarias ha revolucionado a la comunidad universitaria, tanto a rectores como estudiantes universitarios, en las últimas semanas, tras su aprobación y posterior publicación en el BOE del martes 3 de febrero de 2015. Hasta entonces, las universidades españolas estaban obligadas a impartir grados de cuatro años con opción a máster de uno. Ahora, “se flexibilizan” las opciones, eso sí, si la universidad en cuestión decide implantarlo. Para saber más de esta reforma hablamos con la fuente principal: el Ministerio de Educación, concretamente, con la secretaria de Estado de Educación, Universidades y Formación Profesional, Monserrat Gomendio.

¿Cuál o cuáles son los objetivos y motivos por los que resulta necesaria esta reforma del Real Decreto para abrir más el abanico en la duración de los grados universitarios?

Cuando se comenzó con la implantación del Plan Bolonia, la mayor parte de los países europeos eligieron un modelo flexible de grados que podían durar de entre tres, cuatro y cinco años, y máster que podían tener una duración de uno o dos años. Estos incluyen países de nuestro entorno con los que tenemos un intercambio importante y que tienen sistemas universitarios de calidad con universidades de mucho prestigio como pueden ser el caso de Inglaterra, Alemania, Portugal, Italia o los Países Bajos. Por otro lado, había una minoría de países que incluyen a España, Armenia, Kazajistán, Chipre, Turquía que eligieron un sistema rígido de 4+1. La secretaria de Estado, Monserrat Gomendio.

Esto ha llevado a aislar a España del resto de Europa, porque ha dificultado mucho el reconocimiento recíproco de las titulaciones que se ha traducido en un bajo nivel de internacionalización y de movilidad para nuestros estudiantes. Además, como en los países que eligieron un sistema flexible en los últimos años se han producido mejoras sustanciales mientras que en los países con un sistema más rígido de 4+1, como en España, sus sistemas universitarios no han experimentado las mismas mejoras, hemos decidido darle a las universidades la flexibilidad de poder implementar grados de 3 o 4 años y máster de uno o dos años, pero la decisión es siempre de la universidad dentro de su marco de autonomía.

Gomendio: “Esta noción de que un sistema universitario sólamente es igualitario si es monolítico, uniforme, si todas las titulaciones son de igual contenido y duración en todas las universidades, es un concepto equivocado”

Dicha autonomía, ¿no podría crear, como justifican las universidades, cierta desigualdad de que, por ejemplo, un alumno pueda estudiar la misma carrera en tres años en una universidad y en cuatro en otra que no haya implantado la reforma?

La desigualdad principal que queremos eliminar es la que se da en este momento donde los estudiantes españoles obligatoriamente tienen que estudiar un año adicional para todas las titulaciones cuando la gran mayoría de sus compañeros en el resto de Europa consiguen titulaciones con la misma varía en tres años y, además, puesto que tienen unos planes de estudio que con la implantación de Bolonia se modernizaron y mejoraron consiguen mejores niveles de formación y mejores niveles de empleabilidad.

Esa es la desigualdad que queremos eliminar. El resto, que unas universidades opten por grados de distinta duración, no lo llamaría desigualdad, sino diversidad y especialización. Los estudiantes tendrán la posibilidad de mirar cuál es la duración de una titulación determinada, cuál es el precio de las tasas que se establece en esa comunidad autónoma tanto para máster como grado, sobre todo, cuál es el plan de estudios y el nivel de empleabilidad que hay asociado a esa titulación en esa universidad y a partir de ahí tendrán que tomar una decisión.

Esta noción de que un sistema universitario sólamente es igualitario si es monolítico, uniforme, si todas las titulaciones son de igual contenido y de igual duración en todas las universidades, nosotros creemos que es un concepto equivocado. Todos los sistemas universitarios maduros han evolucionado hacia una mayor diversificación y una mayor especialización y no hay ninguna desigualdad en ello.

Para implantar los nuevos grados, ¿cómo se hará ese traspaso? ¿Habrá alguna serie de indicaciones desde el Ministerio de Educación?

Lo primero que hay que dejar claro es que cuando una universidad proponga que una titulación sólo dure tres años, no implica que se elimine un cuarto año y ya está. Esa universidad tendrá que replantearse todo el plan de estudios de esa titulación de forma que asegure que esos estudiantes van a adquirir el nivel de conocimientos y competencias que es necesario para poder obtener esa titulación. ¿Cómo se va a garantizar eso? Porque va a tener que ser evaluado por la Agencia Nacional de Evaluación (ANECA), que va a analizar las propuestas, que necesariamente deberán ir asociadas a una propuesta de reducción a tres años, de un nuevo plan de estudios para los tres años y que asegure que esos estudiantes van a alcanzar el nivel de competencias y conocimientos que debe ir asociado a esa titulación.

“La CRUE no puede imponer ninguna medida a todas las universidades, lo que hace es una recomendación de que no implanten grados a tres años hasta dentro de dos años”

La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) ha sacado adelante una moratoria de dos años para implantar la nueva normativa, ¿qué les parece que los rectores lo hayan determinado así?

La CRUE no puede imponer ninguna medida a todas las universidades, por lo tanto entendemos que el planteamiento es una recomendación de que no se implanten grados de tres años hasta dentro de dos años. En primer lugar, manifestar mi sorpresa, porque en el año 2006, cuando se tuvo que tomar la decisión como la tomaron todos los países europeos durante el proceso de implantación de Bolonia, la CRUE se manifestó a favor de un sistema flexible como el que propone el Real Decreto, luego no entendemos por qué esa cambio de opinión ahora.

Además, durante los dos años que hemos estado dialogando con los rectores ha habido unanimidad en el reconocimiento de que la elección en su momento del sistema rígido del 4+1 fue una equivocación. Ellos lo que plantean ahora, por lo tanto, no es una retirada del Real Decreto, en ese sentido entendemos que se está poniendo de manifiesto su acuerdo con el hecho de que el sistema rígido de 4+1 es un sistema equivocado y que no ha funcionado adecuadamente, pero lo que recomiendan es que todas las universidades lo retrasen dos años.

Nosotros creeemos que los problemas que aquejan al sistema universitario español, como le decía antes, incluyen aspectos muy serios: un bajo nivel de internacionalización, problemas muy serios con el reconocimiento de créditos en otros países, un nivel de formación bajo y muy bajo de empleabilidad, como se puso de manifiesto cuando presentamos un estudio que hemos hecho en colaboración con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social y que, por lo tanto, lo que nosotros interpretamos es que cuando un estudiante accede a la universidad, lo hace sobre la base de que los estudios que va a realizar le permitirán aspirar a empleos de alta cualificación. Esas expectativas no se están cumpliendo, nuestros estudiantes se están enfrentando a unas tasas de desempleo elevadísimas, que están asociadas a un nivel bajo de formación, porque en su momento, los planes de estudio no se renovaron y modernizaron como debiera durante la implantación de Bolonia, y por lo tanto, creo que no podemos dejar que nuestros estudiantes queden en una situación de tanta vulnerabilidad frente al desempleo y con estos bajos niveles de formación durante más tiempo.

Otro de los asuntos que critican estudiantes y rectores es que no se ha realizado una correcta evaluación del sistema actual, ¿cómo se ha hecho entonces?

En el sistema universitario español en este momento no hay una evaluación de la calidad de la investigación y la calidad docente como hay en otros países, donde la financiación, en parte, está sujeta a los resultados. Ese tipo de evaluación en nuestro sistema no existe, la única evaluación que podemos hacer es la que le he comentado: comparar qué ha ocurrido con los sistemas que eligieron 4+1, que es esta minoría de países cuyos sistemas universitarios no tienen una elevada calidad ni han mejorado a lo largo de estos años con países como Alemania, Inglaterra, Holanda, Portugal, Italia que eligieron, como otros países de Europa, el sistema flexible y sólamente hay que ver unas cuantas variables para comprobar que los estudiantes de estos sistemas universitarios tienen un mejor nivel de formación y empleabilidad, y muchas de estas universidades se encuentran en posiciones muchos mejores en los ránkings internacionales, por lo tanto, creo que la evaluación ya está hecha.

Tanto el ministro José Ignacio Wert como usted misma han comentado en más de una ocasión que el camino de la Universidad pasa por la internacionalización, pero también por la especialización de sus universidades, ¿por ahí irán los siguientes pasos en la Universidad Española?

Sí, como le comentaba antes y esa quizá es la cuestión de fondo por la que no estamos de acuerdo con la CRUE. Ellos lo que plantean una y otra vez cuando planteamos la flexibilidad de tener mayor margen de decisión dentro del marco de su autonomía, ellos insisten en que la decisión sea uniforme y monolítica dentro de todo el sistema universitario, que es lo contrario de lo que nosotros perseguimos.

“En España no existe un sistema de evaluación de la calidad de la docencia como en otros países, entonces, la única evaluación que podemos hacer es la que le he comentado: comparar qué ha ocurrido con los sistemas que eligieron 4+1”

Las universidades españolas en este momento son todas muy parecidas. Todas siguen obligatoriamente el sistema de cuatro años de grado y uno de máster, muy uniformes en todos los sentidos y, además, son todas muy generalistas. A lo largo de la implantación de Bolonia el número de titulaciones tanto de grado como de máster ha crecido exponencialmente y, por lo tanto, ofertar un número muy elevado de titulaciones en prácticamente todas las universidades entendemos que no es modelo adecuado, entendemos que cada universidad debe hacer un análisis de autocrítica, identificar dónde están sus fortalezas y a partir de ahí especializarse en aquello donde tenga las garantías de destacar sobre el resto de universidades.

¿Teme el Ministerio que ante la próximas elecciones autonómicas, como en Andalucía, el sistema universitario se pueda dividir entre comunidades que hacen uso del decreto o no dependiendo del color político que gobierne en cada región, más que entre universidades?

Nosotros no proponemos un cambio del 4+1 al 3+2, sino que proponemos el cambio de un sistema rígido a otro más flexible donde los grados puedan tener tres, cuatro o cinco años y los máster uno o dos años. La gente tiende a concluir que cuando un grado tenga tres años de duración, el máster necesariamente tendrá dos años y no es así. En los sistemas donde hay flexibilidad, excluyendo las profesiones reguladas, la mayoría de los grados tienen tres años de duración y los máster son de uno. Luego el 3+1 es un sistema muy habitual. Quizá no se ha hecho suficiente hincapié aquí en que reducir a tres años no significa eliminar un año y que por lo tanto hay que sumárselo al máster. No, significa rehacer completamente el plan de estudios, modernizarlo, hacerlo más acorde a los planes de estudio del resto de los países europeos y a partir de ahí, en tres años, se puede dar un nivel de formación mucho mejor que en este momento se está dando en cuatro años.

“A las universidades les podría preocupar perder un año, puesto que podrían perder financiación, pero aquí siempre hemos defendido que la financiación se debería de ligar fundamentalmente a los resultados, no al número de alumnos”

En cuanto a que podamos pasar a tener 17 sistemas universitarios distintos, insisto en que la decisión es de las universidades dentro del marco de autonomía que tienen y dentro de este marco, lo que hacemos nosotros es ensanchar la capacidad de decisión que tienen. Me parece lógico que en algunas comunidades autónomas o incluso que el Ministerio en las reuniones que mantiene con los consejeros se haga una labor de coordinación, pero esto es diferente a que dentro de una comunidad autónoma se pretenda obligar a las universidades a seguir el patrón rígido del 4+1.

¿Se ha analizado cómo podría afectar los grados de 3 años a la financiación de las universidades?

Lo que nosotros hemos valorado es el impacto que tendría el Real Decreto si en “x” número de años todos los grados, excluyendo las profesiones reguladas, redujesen a tres años, es decir, el escenario de mayor impacto. Por el hecho de que los estudiantes no tendrían que pagar un año adicional de tasas universitarias, solamente en ese concepto el ahorro sería de 50 millones de euros. Esto es un cálculo por lo bajo, porque obviamente realizar un año adicional de estudios universitarios no implica el pago solamente de las tasas universitarias, sino que implica el pago de material, transporte, manutención, etc. Luego el ahorro para las familias sería importante.

Las comunidades autónomas tienen una horquilla dentro de la cual pueden establecer qué tasas tienen y en el momento que las universidades vayan tomando decisiones respecto a la duración de sus grados y máster, entonces, a su vez, tendrán que tomar las decisiones correspondientes respecto a las tasas tanto de grado como de máster y le pongo un ejemplo. Como en Cataluña hay universidades que manifestaron en su momento el interés por plantear grados de tres años, leí declaraciones del responsable de Universidades diciendo que en este caso considerarían la posibilidad de que el primer año de máster tuviese el mismo precio la tasa que en el grado, pero es que son decisiones que se tendrán que tomar de forma coordinada entre las universidades y las comunidades autónomas y que a nosotros ya no nos competen.

Dicho esto, me gustaría añadir que el modelo de financiación de las comunidades autónomas liga la financiación de forma exclusiva al número de alumnos. Si esto continúa siendo así a las universidades les podría preocupar perder un año, puesto que podrían perder financiación, pero aquí siempre hemos defendido que la financiación se debería de ligar fundamentalmente a los resultados, no al número de alumnos y, por tanto, si las comunidades autónomas consideran que es el momento oportuno para revaluar el sistema de financiación, pues por parte del Ministerio ese cambio de modelo sería bienvenido.


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