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19 agosto, 2026
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Analizan cómo el confinamiento y el uso intensivo de productos de limpieza deteriora la calidad del aire de los hogares

Ventilación

Investigadores de la Universidad de Sevilla participan en un estudio que pretende alertar sobre cómo el proceso de confinamiento afecta a la calidad del aire en los hogares, y puede tener consecuencias graves en el ámbito de la salud. Se trata  de una investigación que analiza los riesgos derivados del proceso de confinamiento en los domicilios en el que colaboran con expertos de la Universidad CEU San Pablo. Los resultados han sido publicados en el artículo :El mal aire también puede matar: la calidad del aire interior residencial y el riesgo de exposición a contaminantes durante la crisis del COVID-19’.

Los expertos explican que los habitantes de las viviendas deben ser conscientes de las limitaciones de sus hogares, así como de los riesgos derivados del uso intensivo para los que no han sido diseñados. En este sentido el estudio ha contemplado una comparativa de la calidad del aire en cuatro tipos de viviendas en la ciudad de Madrid, antes y durante el periodo de confinamiento domiciliario. La investigación se ha centrado en la evolución de sus niveles de dióxido de carbono interior, de compuestos orgánicos volátiles y de partículas finas (PM2.5). El profesor de la US Samuel Domínguez relata que “se ha podido comprobar cómo, aunque la calidad del aire de la ciudad mejoró en general, la calidad dentro de las viviendas sufrió un deterioro significativo, lo que unido al incremento del tiempo de permanencia aumentó la exposición a una atmósfera poco adecuada”.

Los investigadores subrayan que una exposición continuada a ambientes inadecuados puede aumentar la sensibilización y la agudización de patologías como asma, alergias… Que a su vez aumentan la vulnerabilidad, el riesgo de contagio o el desarrollo de procesos más severos. En este sentido, los expertos alertan sobre la importancia de una buena ventilación, especialmente de cara a la entrada del invierno.

“Una inadecuada práctica de la ventilación del hogar, en muchos casos asociada a la preocupación por el ahorro de energía de calefacción, combinada con un uso más intensivo de productos de limpieza y de higiene, en general por el propio miedo a los contagios, ha producido un significativo incremento de la concentración y persistencia temporal de contaminantes químicos en el interior de las viviendas”, han informado los investigadores Samuel Domínguez y Jessica Fernández-Agüera del Instituto Universitario de Arquitectura y Ciencias de la Construcción de la US. Y añaden que un factor de preocupación es que la primera ola de confinamientos se produjo durante un periodo de clima relativamente templado, permitiendo una práctica moderada de la ventilación; pero ahora se incrementan los riesgos.

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