Un grupo de investigadores españoles ha liderado a un equipo internacional junto a compañeros argentinos e ingleses para lograr erradicar de la Antártida una colonia de pasto azul europeo, también llamada la hierba de Kentucky (Poa pratensis) que se ha extendido por el territorio.
Esta planta introducida inadvertidamente en el territorio durante los años 50 persiste junto a la Base Argentina Primavera. Su llegada fue accidental debido a los experimentos de repoblación de hayas australes en el continente. Las hayas no fuero capaces de sobrevivir a las duras condiciones climáticas pero la tierra de estas contenía herbáceas con fuerte potencial invasor que se ha expandido durante estos 60 años hasta formar una gran colonia.
En 2013, los doctores Javier Benayas y Luis Pertierra de la Universidad Autónoma de Madrid llamaron la atención sobre la persistencia y el crecimiento lateral acelerado de la colonia de esta herbácea invasora en un artículo publicado en Polar Biology junto con el Dr. Francisco Lara y el Dr. Kevin A. Hughes del British Antarctic Survey. En ella alertaron sobre el detrimento de la escasa flora nativa inmediata y la gran capacidad de expansión geográfica de la especie invasora ocupando su lugar.
En enero de 2015, ambos investigadores junto a la investigadora argentina Andrea Capurro se desplazaron al lugar para llevar a cabo la eliminación de la planta, con apoyo logístico de los programas antárticos argentino y español . Los trabajos duraron tres días, precisando de medidas de biocontención y la remoción de hasta 700 kilos de materia vegetal y suelo, para eliminar todo rastro de planta y raíz.
«Es la primera erradicación completa llevada a cabo en el continente con una importante colaboración entre tres países dentro del ámbito antártico, un ejemplo de la cooperación internacional que se desea dentro del espíritu del Tratado Antártico», comenta Javier Benayas.
Hoy en día la preocupación por la degradación ambiental causada por la introducción de especies en la Antártida es máxima y la introducción deliberada o accidental de especies está prohibida. La Antártida es el continente menos afectado por el hombre, siendo un espacio único para estudiar la vida en su estado más natural. La introducción de especies, facilitada por el cambio climático y la creciente actividad humana en la Antártida degradan la singularidad de sus ecosistemas.
Aunque la erradicación ha sido un éxito, no se puede garantizar que se haya logrado una remoción completa hasta que haya transcurrido un tiempo de vigilancia y, por tanto, la batalla por preservar los ecosistemas antárticos sigue en marcha.
