La Universidad en la lucha contra el virus

La Universidad en la lucha contra el virus



Los pasados días 28, 29 y 30 de octubre se celebraron en Málaga la XIV edición de las Jornadas sobre Seguridad, Emergencias y Catástrofes, en esta ocasión dedicadas al abordaje multidisciplinar de la COVID19 y riesgos asociados. Han reunido a 60 conferenciantes nacionales y extranjeros, se han presentado 35 comunicaciones, han contado con 6 talleres, un seminario monográfico y un ejercicio sobre desastre de 5 horas de duración. En dicho ejercicio ha habido ocasión de ver la puesta en funcionamiento de estaciones de descontaminación por parte del Consorcio Provincial de Bomberos de Málaga y también por parte del SUMMA 112-Madrid. En esta práctica se simulaba la ocurrencia de un seísmo en una situación de riesgo biológico como la que vivimos actualmente.

Y es que nos guste o no, estamos en una emergencia provocada por un riesgo biológico (virus SARS COV2) lo que no nos exime de la ocurrencia de otros eventos por riesgos naturales o riesgos entrópicos. Este tipo riesgos siguen existiendo y debemos estar  reparados porque la respuesta que precisarían es muy compleja en el escenario de la actual pandemia. Cómo se ha discutido estos días, esos otros riesgos como el Ciberterrorismo tienen que contemplarse, más aún en nuestra actual situación donde la labor telemática es fundamental.  Una de las herramientas expuestas en las Jornadas, que en principio se desarrolló para la evaluación de daños post-sismo, se ha mostrado de utilidad también para su utilización en la gestión de tareas de atención y supervisión de colectivos vulnerables como los mayores. Se trata una plataforma desarrollada por la empresa Deveryware, cuya aplicación para este cometido durante la primera ola de la pandemia respondiendo a la sugerencia de nuestra Cátedra, la han expuesto responsables del servicio de Protección Civil de la Diputación de Málaga.

Este ejemplo, junto a otros desarrollos tecnológicos del campo de la Robótica que se han mostrado durante las Jornadas, como es el respirador diseñado en nuestra Universidad (Respira Andalucía) o la localización y traslado de personas en zonas contaminadas, nos enseña algunas soluciones y herramientas que pueden utilizarse ante la pandemia.

Cabe destacar, cómo se ha señalado en las conclusiones, que la cartografía del riesgo también es de gran utilidad para la estimación de la evolución y la organización de medidas de mitigación. No siempre la densidad de población va ser el mejor predictor, existen otros factores que permiten valorar la peligrosidad y evolución de cada foco.

Estos ejemplos nos da una idea de cómo se puede y se debe contar más con la Universidad en la lucha contra el virus y en la organización de la atención al ciudadano. De todo lo revisado se concluye, que no podemos eludir que estamos ante una emergencia de nivel 3 y en concreto, derivado de un riesgo biológico. Esto precisa que exista una gestión de la emergencia integral y centralizada, dirigida desde la Dirección General de Protección Civil. Así lo recoge nuestra Ley de Protección Civil, que señala los mecanismos que han de ponerse en marcha para la gestión operativa. Y es que la coordinación es el único camino posible a la solución. La formación para la autoprotección al personal sanitario, personal de servicios o al propio cuidadano, emana (o debería emanar) de la Protección Civil.

Por último, No podemos olvidar que la comunicación a la población es clave y una pieza fundamental en la Gestión de la Emergencia. Es un aspecto aún por mejorar mucho. No hablemos de Nueva Normalidad, trabajemos para restaurar la Normalidad con las lecciones identificadas.

Por Jesús Miranda Páez
Director de la Cátedra de Seguridad, Emergencias y Catástrofes de la UMA


Compartir