Prudencia, paciencia y responsabilidad, pero ante todo esperanza

Prudencia, paciencia y responsabilidad, pero ante todo esperanza


Ahora que estamos a punto de acabar este 2020, si miramos atrás yo solo puedo encontrar tristeza, desolación y sufrimiento, todo marcado por una terrible pandemia que ha arrasado con el mundo, y no solo en el aspecto sanitario.

Dicho esto, debo y quiero mirar hacia delante. Nuestra mirada debe centrarse desde ya en el futuro, sin olvidar todo lo que ha pasado obviamente, pero sí fijar el rumbo hacia nuevas metas o retomar lo estancado.

Hasta que lleguen tiempos mejores (que llegarán), los estudiantes, que en su mayoría somos jóvenes, debemos de callar bocas. Hemos podido escuchar hasta la saciedad como algunas personas nos han echado la culpa de casi todo durante estos meses y me gustaría no darles ese placer. Seamos el claro ejemplo de la responsabilidad, cumplamos con el reto que nos ha marcado este momento de la historia y demostremos esa solidaridad con toda la sociedad al cumplir las normativas sanitarias para frenar el avance de esta terrible enfermedad.

No ha sido un año nada fácil, hemos tenido que adaptarnos a un nuevo mundo en un tiempo vertiginoso y, seamos sinceros, toda ayuda recibida ha sabido a poco. Aún más cuando se dan situaciones como la sufrida en nuestra tierra, cuando en pleno confinamiento la Junta de Andalucía anunciaba a boca chica el recorte sin escrúpulos de 135 millones de euros a las universidades públicas. De vergüenza.

En cualquier caso, nuestro objetivo debe estar centrado en el futuro más inmediato y para ello debemos ser optimistas y en nuestros pensamientos debe imperar además la esperanza.

En estos tiempos de crisis mirar la vida desde una perspectiva optimista es de obligado cumplimiento, y es perfectamente compatible con mantener un razonamiento crítico y realista.

Vamos a salir de esta, tenemos que hacerlo juntos y unidos, sin separarnos nunca de nuestras metas e intentar alcanzar todos los objetivos que nos hemos puesto para este nuevo año.

El mundo no se para, la vida sigue abriéndose camino y nosotros tenemos que exprimir cada minuto de esta y aprovecharla sin pudor, hasta el fin.

Por José Ramón García Túñez
Presidente del Consejo de Estudiantes de la Universidad de Almería


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