Juguetes para detectar problemas en el desarrollo


El juego es una forma de estimular el desarrollo de los niños y niñas, y mediante su estudio se puede observar múltiples problemas y futuras actitudes. Es por ello que los profesores de la Universidad Autónoma de Madrid, Cristina del Barrio, Ángeles Gutiérrez, José Eugenio Ortega y Kevin van der Meulen van a participar en la creación de juguetes que permitan detectar precozmente dificultades en el desarrollo de los niños pequeños. Se suman al proyecto los tecnólogos, pedagogos y fisioterapeutas de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Alcalá (UAH), que se ocuparán del desarrollo tecnológico, así como la propia UAH estará especializada en el análisis fisioterapéutico y la Cardenal Cisneros que aportará expertos en educación especial.

Dentro del proyecto EDUCERE, una iniciativa que tiene como objetivo servir de apoyo a la detección precoz de desfases del desarrollo infantil, el equipo multidisciplinar del proyecto ha desarrollado ya varios juguetes inteligentes, para los que ya se han solicitado dos patentes: una torre de cubos, un tablero de espigas, una pelota y un sonajero.

Desde la Universidad de Alcalá, los profesores Susana Núñez, Bernardo Alarcos y Cristina Serrano, miembros del equipo de investigación del proyecto, señalan que la detección precoz es muy importante porque determinadas dificultades motoras pueden ser señales de alerta para otro tipo de patologías relacionadas con desfases en el desarrollo.

La realización de la torre de cubos se utiliza para observar el movimiento de los niños de entre 2 y 3 años, mientras que el sonajero, que lleva en su interior sensores relacionados con la presión y la aceleración, es idóneo para bebés. El juego de las espigas se prescribe para niños de 4 y 5 años que deben ser capaces de meter palitos en un agujero, mientras que la pelota se usa para una valoración de los niños de entre 5  y 6 años.

La torre de cubos es el juguete más probado del proyecto EDUCERE. Los cubos llevan instalados unos sensores que miden el tiempo en movimiento, la velocidad y aceleración máxima alcanzadas y las agitaciones producidas al mover los diferentes elementos cuando se hace la torre. El análisis de estos datos y la observación, mediante la grabación de vídeos en el tiempo de juego, permite a los expertos detectar la posibilidad de que exista algún tipo de problema o dificultad motora, sensorial o cognitiva en los menores.

Hacer una detección y diagnóstico precoz supone iniciar cuanto antes la atención temprana Aunque en apariencia son juguetes corrientes, la tecnología es clave en el diseño de los prototipos, capaces de registrar datos sobre la coordinación, la manipulación y la precisión de los pequeños. En la actualidad, el estudio se está llevando a cabo en tres escuelas infantiles (una en Alcalá de Henares y dos en Madrid) con 60 niños de edades comprendidas entre los 2 y los 6 años.


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