A poco más de año y medio del Centenario –tan profundamente sevillano- de la Generación del 27, me presento a estas elecciones con un proyecto de cambio real al frente de una candidatura sin peajes con los tiempos anteriores ni vinculaciones con intereses partidistas externos. Mi labor al frente de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla durante casi una década (2014-2023) y como Presidente de la Conferencia Española de Decanas y Decanos en el segundo mandato pudiera ser un aval para ello, pero ante todo me considero, como las mujeres y hombres que me acompañan en primera línea en la candidatura, ante todo, un investigador y docente vocacional, exactamente como la mayoría de los integrantes del PDI de nuestra Universidad.
Nuestra acción de gobierno rectoral, de contar con el aval mayoritario de la comunidad universitaria, se basará en una gestión con resultados medibles, en la publicación de un plan anual con hitos, presupuestos y plazos concretos y en una auditoría pública de los avances de cada año. Es obvio que en esta hora decisiva para nuestra institución no basta con hablar de transparencia, sino que hay que ofrecer mecanismos claros que superen los discursos genéricos, apostando por una transformación digital real, sencilla y accesible; creando una plataforma única de gestión universitaria para PDI, PTGAS y estudiantes que elimine duplicidades; apostando por la Ciencia, el talento y la empleabilidad; impulsando fondos internos competitivos para jóvenes investigadores, con programas de captación y contratos puente; poniendo en funcionamiento oficinas mixtas empresa-universidad en cada campus para impulsar la empleabilidad y el emprendimiento.
Una gestión que reduzca la ratio profesor-estudiante en los grados más masificados, mejorando la calidad de la docencia, con un incremento del profesorado, que expanda su internacionalización no solo en movilidad física, sino también con un Campus Global Virtual que conecte Sevilla con el mundo y que sea sobre todo un lugar saludable, sostenible, igualitario y conciliador para quienes trabajamos y estudiamos en él, con respeto por la esfera privada, los valores compartidos o el derecho a la desconexión digital, con pautas transparentes para las carreras de nuestro personal, sin dilaciones ni
distorsiones en la asunción de los niveles administrativos, y que asuma la desprecarización de las plantillas como una prioridad decisiva.
Nuestro decálogo de actuación prevista se fundamenta en una descentralización real que refuerce la autonomía de los centros en la determinación de prioridades estratégicas y de gasto, como expresión de su propia identidad, en la gestión de sus espacios, apostando por una política de campus, adoptando un modelo de financiación sustancialmente autogestionado por los centros, dotados de suficientes recursos, como auténticos conocedores de las necesidades, de modo que los Servicios Centrales se ocupen prioritariamente de garantizar la seguridad y el control jurídicos, delimitando en el Plan Estratégico y en los Presupuestos anuales los objetivos, actividades e indicadores para que se pueda habilitar el análisis de eficacia en el cumplimiento de objetivos tanto estratégicos como operativos. Se apoyará en una desburocratización real, que desbroce los procedimientos directamente derivados de la aplicación de una norma de rango superior de aquellos otros desarrollados por el propio sistema interno que se hayan revelado superfluos o dificultadores de la labor sustantiva y cotidiana del personal universitario, con una clarificación procedimental minuciosa que convierta los procedimientos en ágiles y previsibles. Se sustentará en una reinstitucionalización radical, alejada de intereses partidistas, que devuelva a la Universidad de Sevilla la fracturada umbilicalidad en sus relaciones con las instituciones de nuestro entorno, que le permita revelarse en plenitud como el centro de referencia en ciencia, cultura, formación y transferencia que en el fondo es en el contexto del Sur de Europa.
Alfonso Castro Sáenz, candidato a Rector de la Universidad de Sevilla.
