La inserción laboral, en su momento clave


Tras casi una década de estudios interesados en conocer el grado de ajuste-desajuste al mercado laboral de las diferentes oleadas de egresados universitarios en la UGR, el momento actual se nos antoja clave para entender lo que pudiera ser el devenir de la enseñanza superior universitaria de los próximos años, habida cuenta de la coexistencia de dos elementos determinantes; de un lado, la implementación del EEES y por tanto, de la salida al mercado laboral de los primeras promociones de grado -coincidiendo a veces en el tiempo con las últimas de las antiguas titulaciones-, y de otro, lo que parece, según algunas voces autorizadas, el comienzo de un nuevo ciclo económico.

Así, durante nuestros trabajos anteriores, hemos venido constatando la existencia de un escenario laboral universitario en continuo deterioro en cuanto a los tiempos y modos de acceso al empleo, coincidiendo con el momento más agudo y crítico de la recesión económica en nuestro país, lo que ha venido a determinar las trayectorias profesionales presentes y futuras de toda una generación de egresados. José Antonio, vicerrector de Estudiantes
y Empleabilidad de la Universidad de Granada.

Sin embargo, después de seis años de continua desaceleración en lo que a la tasa de afiliación a la Seguridad Social en el año posterior al egreso se refiere, asistimos, por primera vez después de este periodo, a una cierta mejora en las condiciones laborales de este colectivo que pudieran estar señalando el inicio de un cambio de tendencia, o al menos, a una ruptura con lo acaecido hasta ese momento. De este modo, se observa un incremento en la tasa de ocupación en el año posterior al egreso con respecto al curso previo (+3,6 p.p.), y el más alto desde septiembre de 2011.

La novedad y escasa perspectiva longitudinal de estos datos aconsejan interpretarlos con la máxima cautela, en espera de poder contar con aquellos otros procedentes de las promociones venideras -relativos ya a los nuevos grados-, que nos permitirán constatar o refutar estos planteamientos.

Finalmente, podemos aseverar sin miedo a equivocarnos que, en lo más duro de la crisis, las condiciones en las que se ha venido articulando el mercado de trabajo universitario han sido más favorables que las observadas para el mercado de trabajo en general. Además, el de los egresados doctores (junto al ciclo largo de la salud) particularmente, lo ha venido siendo aún más en relación al resto de los ciclos de enseñanza superior.

Así las cosas, parecen mantenerse las condiciones que permiten la articulación de un escenario laboral heterogéneo y variado para los universitarios, en cuanto a la cantidad y a la calidad y de los trabajos alcanzados. Este hecho, explicado en parte por la propia naturaleza del colectivo universitario, conlleva un agravamiento en la segmentación de su mercado de trabajo, apuntado ya en trabajos previos. Es decir, las diferencias o brechas entre determinadas áreas de conocimiento en cuanto a la cantidad y a la calidad de los trabajos alcanzados, se han venido acentuando durante este último periodo con respecto a las observadas en el ciclo económico anterior.

Por José Antonio Naranjo Rodríguez
Vicerrector de Estudiantes y Empleabilidad


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