La educación medioambiental es clave para la protección y mantenimiento de los fondos marinos y los litorales; y desde la Asociación Universitaria de Actividades Subacuáticas (AUAS) de la Universidad de Málaga (UMA) se encargan de su limpieza aunque «no contamos con apoyo de las administraciones para realizar esta tarea en la provincia malagueña», ha denunciado el presidente de AUAS, Paco Bautista.
Esta asociación sin ánimo de lucro, que nació en julio de 2006, ha llegado a sacar del fondo marino en un espigón motos, chasis, lámparas, neumáticos, baterías, carros de supermercado, tuberías, escombros o electrodomésticos, entre otros. «Este es un problema ciudadano porque hace falta más educación y compromiso con el medio ambiente ya que se creen que el mar es un felpudo», ha señalado Paco Bautista, quien ha recomendado que «la basura hay que meterla en una bolsa y tirarla dentro del contenedor para evitar que los animales la propaguen».
El pasado 17 de septiembre, la asociación universitaria hizo una limpieza integral tanto de fondos como de la superficie de la playa y las rocas del espigón de la Térmica. «Es una pena como está el litoral y las trabas que se nos ponen para poder realizar esta actividad en Málaga», ha puntualizado el responsable de AUAS que ha hecho hincapié en que «no recibimos ayudas de ningún tipo y las autoridades exigen una serie indecible de acciones burocráticas«. Por un lado, autorizaciones del Ayuntamiento de Málaga o Capitanía Marítima (Ministerio de Fomento); un plan de emergencia y otro de evacuación; seguro de responsabilidad civil o individual para cada buceador; permiso de la Demarcación de Costas de la Junta de Andalucía; «y si hay carpas, se debe enviar en un plano su localización y algún que otro informe más», ha puntualizado.
Así, «todos estos papeles autorizan para ese día, por lo que si hubiera un temporal no se puede aplazar, tienes que volver a empezar«, ha informado Paco Bautista que ha añadido que «si lo haces fuera de la zona de baños también exigen embarcaciones de apoyo con todo el papeleo que conllevan para realizar unas labores que tendrían que hacer las propias administraciones. En Granada y Almería ha sido más fácil lograr todos los permisos».
En cuanto a los voluntarios para una limpieza submarina, «estos tienen que costearse su equipo y botella con oxígeno y no les dan ni para un bocadillo. En esta última limpieza el consistorio dio 100 botellines y contamos con la colaboración del Vicerrectorado de Smart-Campus de la UMA, la Obra Social de Unicaja y la Asociación Varadero La Térmica», ha descrito el presidente, quien ha concretado que «en esta iniciativa participaron más de 100 personas, entre organización, dispositivo de seguridad, 34 buceadores voluntarios y más de 50 voluntarios de tierra».
Según la AUAS, se extrajeron más de 600 kilos de basura, unos 200 kilos de residuos fueron submarinos y el resto se liberaron de entre las rocas del espigón. Los desechos fueron depositados en una lona de plástico y se procedió a su correcta separación, clasificación y reciclaje. Entre los residuos extraídos caben destacar dos neumáticos uno de ellos de grandes proporciones, barras de hierro, tuberías de PVC, latas, vasos, tapones, platos y cubiertos de plástico, palets de madera, estructuras y chapas metálicas, botellas de vidrio y marañas de restos de toallitas y papel desechables.
«Antes de cada limpieza se da una explicación o justificación sobre el material inorgánico que nos vamos a encontrar, llevamos desde 2006 realizando memorias del tipo de residuos y cantidad que encontramos; pero si ya ha creado vida, mejor no tocarlo, como vidrios donde viven pulpos«, ha afirmado el buceador que ha explicado que «en otras ocasiones hemos encontramos redes abandonadas con una extensión sería similar a tres campos de fútbol y gran cantidad de celulosa compacta en la Playa de la Misericordia que podría ser de un mal funcionamiento de las depuradoras. Los ciudadanos no son conscientes del daño que hacen al medio ambiente cuando tiran el aceite frito al fregadero, por ejemplo».
El presidente de la AUAS ha denunciado que «uno de los ejemplos donde puede comprobarse que las administraciones no hacen los deberes completos es en el Paraje Natural Acantilados de Maro-Cerro Gordo, que se está deteriorando y es un espacio protegido que Málaga tiene abandonado. No se hace la vigilancia adecuada y la gente va y acumula basura».
