El principal órgano de representación social de la universidad vetó la cesión del edificio a la Fundación Gerón, la única vía que permitía acometer las obras a tiempo; el Consejo de Gobierno acordó cerrar el inmueble y crear una comisión para buscar alternativas
La Residencia Universitaria Flora Tristán de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) no abrirá sus puertas al inicio del próximo curso académico. El Consejo Social de la universidad rechazó este lunes la propuesta del rector para ceder el edificio a la Fundación Gerón, la única fórmula que, según la propia universidad, habría permitido financiar y ejecutar las obras de rehabilitación necesarias antes de septiembre.
La sesión extraordinaria se ha celebrado este lunes 22 de junio. El rector Francisco Oliva explicó que la propuesta consistía en una cesión demanial, un mecanismo legal por el que una administración pública transfiere el uso de un bien de su propiedad a una entidad privada o sin ánimo de lucro para que lo gestione y, en este caso, financie también su rehabilitación. Según Oliva, esta fórmula habría permitido ejecutar las obras en plazos mucho más cortos que los exigidos a las administraciones públicas, además de contar con financiación externa para mejorar las instalaciones y los servicios.
Un edificio con graves deficiencias técnicas
La urgencia de las obras no es menor. Una auditoría técnica externa ha detectado deficiencias estructurales en el inmueble que se acumulan en 39 puntos de intervención: 8 requieren actuación muy urgente en instalaciones eléctricas, protección contra incendios y saneamiento; otros 15 implican riesgos mayores; y los 16 restantes corresponden a cuestiones de carácter leve. La universidad ha gastado ya más de 200.000 euros en mantener el edificio abierto y en atender las intervenciones más urgentes de los últimos meses, una cifra sin precedentes en ningún otro inmueble de la UPO.
El Consejo Social prefiere una licitación pública
El Consejo Social consideró que la cesión directa a la Fundación Gerón no era la mejor opción y abogó por abrir un procedimiento público de licitación —es decir, una convocatoria abierta y competitiva— que permitiera a cualquier entidad, asociación o empresa presentar su propuesta. El argumento fue que podrían existir otras organizaciones interesadas en asumir tanto la rehabilitación como la gestión de la residencia.
El Consejo de Gobierno cierra el edificio y crea una comisión mixta
Inmediatamente después, se reunió el Consejo de Gobierno de la UPO, su órgano máximo de dirección. Por unanimidad, sus miembros acordaron cerrar el edificio hasta que se realicen las obras necesarias, no ofertar plazas en la residencia mientras no estén garantizadas la seguridad y la habitabilidad del inmueble, y constituir una comisión técnica de composición mixta para explorar todas las alternativas posibles de financiación —pública o privada— y formular propuestas concretas.
El rector no ocultó su decepción. Oliva lamentó que el próximo curso no pueda arrancar con normalidad, que se vean afectados los puestos de trabajo vinculados a la Flora Tristán y que quede en suspenso la colaboración con el proyecto social de la Fundación Manuela Saborido. Aun así, confió en que la comisión recién creada sea capaz de encontrar una solución que permita reanudar la actividad residencial en el menor tiempo posible.
