Más de cien especialistas de 26 países se han dado cita en Almería para participar en un congreso internacional sobre telescopios robóticos autónomos, una tecnología que está revolucionando la forma de observar el universo. El encuentro, que se celebra hasta el viernes en el Hotel Barceló Cabo de Gata de El Toyo, está organizado por la Universidad de Almería, el Instituto de Astrofísica de Andalucía y el Observatorio de Calar Alto.
Se trata de la octava edición del Workshop Observatorios Robóticos Autónomos, un congreso que se ha consolidado como referencia mundial en este campo y que se viene celebrando cada dos años desde 2009. Las ediciones anteriores tuvieron lugar en Torremolinos, con la excepción de 2017, cuando el encuentro se trasladó a Mazagón, en Huelva.
Telescopios que trabajan solos en lugares remotos
Los telescopios robóticos representan un salto cualitativo en la astronomía moderna. A diferencia de los observatorios tradicionales, estos equipos pueden realizar observaciones del cielo de forma totalmente autónoma, sin necesidad de que un astrónomo esté presente controlando cada movimiento.
«Es una forma de que las observaciones sean más optimizadas y los astrónomos podamos tener una vida más normal», explica Alberto J. Castro-Tirado, profesor de investigación del Instituto de Astrofísica de Andalucía y presidente del comité científico del congreso. La robótica aplicada a la astronomía permite instalar telescopios en lugares extremos como la Antártida, donde la presencia humana estable es prácticamente imposible.
José Ángel Ramos Cuadra, de la Universidad de Almería, ha actuado como presidente del comité organizador local de este encuentro, que incluye 55 ponencias científicas a lo largo de la semana.
España lidera una red global de observatorios
Castro-Tirado es responsable de BOOTES, una red de telescopios robóticos que ha convertido a España en el primer país del mundo con observatorios de este tipo desplegados en todos los continentes. La red cuenta con siete instalaciones: dos en Andalucía —una de ellas en el Instituto IHSM/UMA-CSIC ‘La Mayora’ de Algarrobo-Costa— y cinco en el extranjero, concretamente en Nueva Zelanda, China, México, Sudáfrica y Chile.
Este hito se alcanzó precisamente este año, consolidando el liderazgo español en una tecnología que permite estudiar fenómenos astronómicos desde múltiples puntos del planeta de manera coordinada.
De los agujeros negros a los desechos espaciales
Durante el congreso, los expertos presentarán los últimos avances tanto en ciencia como en tecnología. El objetivo es compartir descubrimientos y soluciones técnicas que cada grupo de investigación ha desarrollado en los últimos dos años.
Los telescopios robóticos están demostrando su utilidad en áreas muy diversas de la astrofísica. Uno de sus usos más espectaculares es el seguimiento de explosiones de rayos gamma y ondas gravitacionales, fenómenos que se producen cuando colisionan agujeros negros o estrellas de neutrones en galaxias lejanas.
Estos telescopios funcionan conectados permanentemente con satélites espaciales que detectan estos eventos. Cuando un satélite identifica una explosión o colisión cósmica, envía automáticamente las coordenadas a los telescopios robóticos terrestres, que giran inmediatamente hacia esa zona del cielo y comienzan a fotografiarla sin necesidad de que ningún humano dé la orden.
Además, los análisis de las imágenes captadas también se realizan de forma casi automática gracias a la inteligencia artificial, lo que acelera enormemente el proceso de descubrimiento científico.
Dieciséis años de progreso
Desde aquel primer encuentro celebrado en Málaga en 2009, los observatorios robóticos han experimentado un crecimiento notable. El número de instalaciones automatizadas en el mundo se ha multiplicado, y sus capacidades de robotización, autonomía e interconexión han mejorado sustancialmente.
Los avances han tenido impacto en múltiples campos: detección de bolas de fuego en la atmósfera, estudio de planetas menores y asteroides, búsqueda de exoplanetas, seguimiento de estrellas variables, análisis de núcleos galácticos activos, detección de supernovas y seguimiento de fenómenos transitorios de alta energía.
El congreso también abordará temas de creciente relevancia como la vigilancia de basura espacial, la observación de objetos cercanos a la Tierra que podrían suponer un riesgo, y el papel de estos observatorios en la divulgación científica y la educación.
Castro-Tirado confía en que este encuentro bianual sirva para «mantener y fortalecer los lazos» entre la comunidad científica internacional dedicada a esta tecnología, compartir experiencias y «ayudarnos mutuamente» en el desarrollo de una herramienta que está cambiando la forma de entender el cosmos.

España lidera una red global de observatorios