La UAH alerta sobre las nuevas formas de acoso que nacen del desarrollo tecnológico


El grupo de investigación de la Universidad de Alcalá ‘Inclusión y mejora educativa: aprendizaje cooperativo, convivencia y mediación’, que desarrolla programas para la prevención y el abordaje educativo, señala que el acoso escolar está haciéndose más visible debido a que el desarrollo de las tecnologías y el uso masivo de las mismas por parte de los escolares está generando nuevos formatos de acoso que antes no existían. Según datos de la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar, el número de denuncias se ha duplicado este año, por esta razón, la Comunidad de Madrid ha anunciado recientemente la creación de un observatorio para la convivencia escolar.

El coordinador del grupo, Juan Carlos Torrego, advierte que “ni la Comunidad Autónoma, ni el tamaño de la población determinan el tipo de acoso…Las situaciones se dan en todos los estratos sociales”. Porcentualmente, las agresiones se distribuyen de manera que las verbales ocupan entre el 27 y el 32% del total. La exclusión social entre un 8 y 11%, mientras que las agresiones físicas representan el 6 y el 16%. Por otra parte, las amenazas cubren un 6,4%, las agresiones directas un 3,9% y por último, los abusos sexuales y amenazas con armas de un 0,5% a un 0,9%.

Las señales de alarma en cualquier situación de acoso son similares: reiteración en los ataques, intencionalidad de hacer daño a la víctima y asimetría de poder entre el maltratador y el maltratado. El acosado experimentará un descenso de autoestima, sufrirá aislamiento, dificultad de concentración, incluso cuadros depresivos. El acosador por otra parte, al desarrollar una personalidad violenta, tendrá graves repercusiones en su desarrollo personal posterior.

Según los estudios del grupo de investigación de la UAH, las víctimas de bullying escolar suelen ser “chicos y chicas débiles, cautos, tranquilos, sensibles, autoestima baja y también en la mayoría de los casos más pequeños que sus agresores. A veces y de forma más frecuente entre las chicas, la persona objeto de maltrato es aislada por el grupo debido a conflictos acontecidos, como pueden ser celos, problemas de liderazgo o alianzas). Los agresores, por su parte, suelen ser alumnos que afrontan los conflictos que plantean las relaciones sociales usando la violencia. Suelen tener problemas para empatizar, buscan la sumisión de la víctima y no tienen sentimiento de culpabilidad. En general, su nivel de integración escolar suele ser bajo.

Señala Torrego que “los agresores necesitan del silencio y la complicidad de los testigos, que son compañeros de las víctimas y los agresores. El 13% de los acosados señala que nadie les ayuda, porcentaje que aumenta respecto a quienes reciben las agresiones más “graves”.


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