La instantánea que quedó para el recuerdo

La instantánea que quedó para el recuerdo



Esta puede ser la última fotografía de grupo que se realizó en la Universidad de Málaga antes de que todo cambiara. La última foto donde unas 50 personas se apiñaban todas juntas, felices y abrazadas. Sin mascarillas, sonriendo, riendo y hablando en alto. Sin miedo.

la última imagen de la UMA

Dos días después todo cambiaría. Las risas se sustituirán por aplausos a las ocho. Los abrazos por mensajes de voz. El ‘todos juntos’ por el ‘todos juntos… pero separados’. Esta imagen corresponde al 11 de marzo de 2020. Un día en el que todavía había esperanzas en continuar reuniéndose y, que pese a las primeras noticias que ya se barajaban, nadie esperaba que se vendría una ola de cambios tan grandes.

Ese día un grupo de entusiastas de la divulgación de la Universidad de Málaga se reunieron en el denominado “Infoday“, una jornada de organización para la Noche de los Investigadores. Ese día todos compartieron espacio, asientos y aire.

Era un día caluroso. Teodomiro López Navarrete, vicerrector Investigación y Transferencia de la UMA se retrasaba. Y el calor y el reloj del vicerrector pudo, a lo mejor, salvar alguna vida. Esas dos casualidades junto a la insistencia de Eva Alarcón Fanjul, jefa de sección del Servicio de Publicaciones y Divulgación Científica de la Universidad de Málaga e Isabel Ortega Rodríguez, técnica de Divulgación Científica de la Universidad de Málaga, de hacer la foto en el exterior hizo que todos los investigadores salieran a la terraza. Eran demasiados y una fotografía dentro desluciría.

Al fresco, a respirar el aire puro. Ese día, el calor, el retraso de la llegada del vicerrector y la insistencia de las responsables de la organización pudieron salvar alguna vida ¿Por qué no? ¿Después de todos estos meses hay algo que les sorprenda? Es una posibilidad, pero lo que sí es seguro es que, para muchos, fue la última fotografía de grupo. El último abrazo a un compañero. O el último día que pensaron que en el mundo no habría nada que pudiera cambiar sus planes.

Ha pasado un año y seguro que todos y cada uno de los 50 investigadores e investigadoras desearían volver a ese momento. Para volver a abrazarse, llamar a alguien al que ya no pueden o simplemente reír a carcajadas al viento.


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