La UMA, convertida en un ágora artística en la que jóvenes creadores dan forma a sus obras


El vestíbulo que daba acceso al teatro del edificio de los antiguos comedores universitarios se ha convertido en un ágora artística, en el Campus de El Ejido. Allí, en una especie de gran taller de pintura, está Andrés Frix trabajando con pintura y collages. Junto a él, otros seis artistas emergentes, procedentes de distintos países europeos y americanos, intercambian impresiones sobre el sentido del arte en el momento actual, debaten sobre técnicas artísticas y comentan experiencias, entre sí y con los alumnos de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga, pero sobre todo crean.

“No conocía a ninguno de mis compañeros y la experiencia ha sido chévere”, comenta Andrés Frix, un joven colombiano que accedió a esta estancia por medio de una convocatoria después de que los responsables de la feria JustMad vieran su trabajo en la edición de 2015. Según cuenta, el ritmo de trabajo en el taller, las “discusiones” sobre los trabajos de cada artista, el diálogo con los alumnos de Posgrado… sumado a las visitas a museos y galerías de la ciudad, así como “el arte en la calle”, componen una experiencia que en su caso, según subrayó, “no creo que vaya a olvidar en mucho tiempo”.

Esta experiencia ha llegado a la ciudad malagueña auspiciada por JustMad, uno de los diversos eventos artísticos que se celebran en Madrid durante la semana del Arte, en paralelo a la Feria Arco y que en los últimos años se ha consolidado como un foro artístico de primera importancia centrado en el arte joven emergente.

Fruto de una colaboración entre la organización de esta feria y la UMA, en concreto con la Facultad de Bellas Artes y el Vicerrectorado de Extensión, estos siete jóvenes artistas procedentes de EEUU, Polonia, Francia, Colombia, Brasil y Venezuela están realizando una residencia artística en Málaga sufragada por Fundación Santander. Durante cuatro semanas están desarrollando proyectos que se expondrán en esta feria, que tendrá lugar entre los días 23 y 28 de febrero en Madrid.

“Desde la Facultad de Bellas Artes se les ha prestado asistencia logística, acceso a los talleres especializados y se han propiciado encuentros entre ellos y nuestros alumnos del Máster de Producción Artística Interdisciplinar, para intercambiar experiencias y acercar a nuestros alumnos al trabajo profesional de artistas internacionales”, según explica el decano del Centro, Salvador Haro.

Como contraprestación, JustMad pone gratuitamente a disposición de la Facultad un stand en dicha feria, en la que también participan la Universidad Complutense de Madrid, y algunas facultades de bellas artes del extranjero. “Esta plataforma supone un escaparate de primer orden para dar a conocer la Facultad de Bellas Artes de la UMA y en especial el Máster de Producción Artística Interdisciplinar“, concluye el decano, al tiempo que indica que esta última titulación, por sus características, organización metodológica y su distribución de espacios con estudios individuales para los estudiantes, “se está configurando como el mejor máster de Bellas Artes de España”.

Experiencias artísticas

Junto a Andres Frix, entre los jóvenes que están participando en esta estancia se encuentra Sabrina Barrios, brasileña, de origen español y con residencia en Nueva York, una artista multifacética. Se dedica a la pintura, la video creación y las instalaciones, aunque para su experiencia en Málaga se ha centrado en creaciones con óleo. “Es la técnica que más se adecuaba al sitio en el que tenemos que trabajar y la que tiene más sentido para el objetivo último de nuestra estancia que es crear obras para poder exponer y vender en la próxima e inminente edición de la Feria”, explica.

Muy interesada en la investigación de elementos simbólicos de la cultura, se muestra muy satisfecha de su estancia porque “además del contacto diario con otro artistas, algo que siempre es muy estimulante y por eso he participado en varias experiencias similares, en esta ocasión, en Málaga he tenido la ocasión de conocer de primera mano muchos símbolos y culturas diferentes que se superponen unas a otras”, señala, agregando que Antequera, por ejemplo, le ha “impresionado”. “Ha sido fantástico para mí”, concluye mientas se dirige a terminar una obra que tiene la particularidad que en un espacio a oscuras deja en evidencia un código simbólico que pasa casi desapercibido a plena luz del día.

Bertrand Peyrot, parisino, está creando una obra realmente distinta ya que trabaja sobre planchas metálicas en las que consigue plasmar imágenes realmente sugerentes a base de utilizar ácidos y otros elementos químicos que modifican las condiciones de la chapas.

Francisco Moreno, mexicano de origen, aunque residente en Texas anda apurado con el tiempo. “Nos queda muy poco tiempo ya que la estancia termina el próximo viernes y todavía tengo mucho trabajo por realizar”, dice, mientras sigue ocupado en uno de sus cuadros de gran formato. Este joven quiere destacar los aspectos culturales que han conocido durante la estancia, entre ellos la convivencia, que según incide “ha sido fantástica”. “Pero si tengo que destacar algo me quedo con experiencias paralelas, como la comida, el café, las cervecitas, las tertulias, con elementos culturales que son difíciles de encontrar en otros lugares”, asegura.

Además, menciona que además de la estancia en Málaga, han tenido la oportunidad de conocer otras ciudades como Sevilla o Antequera. Y concluye: “para mí, es una oportunidad única de conocer mundo, de aproximarme a una cultura que me resulta familiar, pero, en el fondo muy distinta a la mía”.

La polaca Anna Nosowicz, el neoyorquino Ryan Turley y el venezolano Gustavo Blanco, son los otros tres jóvenes artistas que realizan esta estancia en la UMA. El viaje y el contacto con otras culturas siempre han sido básicos en el desarrollo de los movimientos artísticos. Desde el Medievo, el tránsito por rutas como el Camino de Santiago fue fundamental para el desarrollo de los grandes movimientos artísticos. Hoy en día, en un mundo virtual, el conocimiento no está obligado a transitar por caminos empedrados para avanzar; aunque actividades como estas estancias son básicas asentar esos conocimientos, profundizar y compartir experiencias personales, culturales y artísticas.


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