El programa, en colaboración con la Universidad de Chile, abordó la transición energética y el desarrollo territorial sostenible en su cuarta edición
La Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) ha concluido en Santiago de Chile la cuarta edición de su Escuela Iberoamericana, un programa de formación especializada que cada año lleva sus Cursos de Verano a un país de América Latina. En esta ocasión, los tres cursos celebrados giraron en torno a uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo: cómo avanzar hacia un modelo energético y territorial más sostenible.
La actividad se organizó en colaboración con la Universidad de Chile y reunió a participantes de distintas nacionalidades latinoamericanas y europeas, lo que dotó al encuentro de una perspectiva plural e internacional.
Una sede itinerante en América Latina
Desde su primera edición, la Escuela Iberoamericana funciona como una «sede itinerante» de la UNIA en el continente americano. Tras pasar por Colombia, Perú y Uruguay, el programa eligió Chile como destino para 2026. En todas estas ediciones, la organización ha contado con el respaldo del Grupo de Universidades La Rábida (GUILR), una red de instituciones iberoamericanas liderada por el rector de la UNIA.
María de la O Barroso, responsable de la Sede de La Rábida y directora ejecutiva del GUILR, asistió al acto de clausura celebrado en Santiago. Allí destacó que el programa no solo había tendido puentes entre Chile y Andalucía, sino también entre los propios países de América, gracias a la diversidad de estudiantes y docentes participantes.
Los tres cursos: de las minas al ciclo del agua
Cada uno de los tres cursos contó con una dirección académica compartida entre una universidad andaluza y la Universidad de Chile, con docentes de ambos lados del Atlántico.
El primero analizó los modelos de desarrollo territorial en economías muy dependientes de los recursos naturales —como la minería, la energía, la agricultura o el sector forestal—, sectores clave en buena parte de América Latina. Se examinaron tanto los enfoques económicos convencionales como las nuevas tendencias hacia una gestión más sostenible de estos recursos.
El segundo curso se centró en las energías renovables y el hidrógeno verde, una tecnología emergente que se obtiene mediante electricidad generada por fuentes limpias y que se perfila como alternativa real a los combustibles fósiles. Los participantes trabajaron con herramientas de evaluación económica de proyectos energéticos, como el LCOE o Costo Nivelado de Energía, un indicador que mide cuánto cuesta producir electricidad a lo largo de toda la vida útil de una instalación.
El tercer curso abordó la relación entre los ecosistemas naturales y la expansión de las energías renovables. Se estudió cómo el ciclo del agua y el comportamiento de la vegetación —fenología e hidráulica vegetal, en términos técnicos— determinan la capacidad de los territorios para adaptarse al cambio climático cuando se instalan grandes infraestructuras como parques solares o eólicos, con especial atención a la gobernanza del agua y a las llamadas soluciones basadas en la naturaleza.
Una apuesta por la formación iberoamericana
La UNIA lleva años impulsando este tipo de formación transoceánica como manera de reforzar los lazos académicos y profesionales entre España y América Latina. La Escuela Iberoamericana nació con la vocación de trasladar el formato de los Cursos de Verano —una tradición académica consolidada en España— a un entorno latinoamericano, adaptando los contenidos a los retos específicos de cada región.
Con la clausura de esta cuarta edición en Santiago, el programa completa un recorrido de cuatro años y cuatro países, consolidándose como un espacio de referencia para la formación especializada en sostenibilidad y desarrollo en el ámbito iberoamericano.

Los tres cursos: de las minas al ciclo del agua
Una apuesta por la formación iberoamericana