La Universidad de Córdoba ha puesto en marcha su primer sistema de detección de bólidos y meteoros, una iniciativa impulsada por el Aula de Astronomía del centro que cuenta con la colaboración de la Agrupación Astronómica de Córdoba. El dispositivo se ha instalado en la azotea del Edificio Leonardo da Vinci, situado en el Campus de Rabanales.
Este nuevo detector se incorpora a una red nacional que coordina la Universidad de Málaga desde hace una década, junto con la Sociedad Astronómica malagueña. En total, la red cuenta ya con 27 cámaras repartidas por toda España, un sistema que permite localizar con precisión estos objetos celestes mediante técnicas de triangulación.
¿Qué diferencia hay entre meteoros y bólidos?
Aunque ambos términos se usan a menudo como sinónimos, existen diferencias importantes. Los meteoros son fragmentos de roca espacial que se desintegran al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, creando ese destello que conocemos popularmente como «estrella fugaz». Los bólidos, por su parte, son meteoros mucho más brillantes y luminosos, con un aspecto similar al de pequeñas esferas de fuego que cruzan el cielo nocturno. Finalmente, cuando alguno de estos fragmentos consigue atravesar la atmósfera sin desintegrarse por completo y alcanza el suelo, recibe el nombre de meteorito.
Tecnología de última generación
El coordinador del Aula de Astronomía, Fernando Peci, explica que el nuevo detector incorpora una cámara con una lente especial conocida como «All Sky», capaz de abarcar casi 360 grados de visión. Este sistema funciona de manera continua, capturando imágenes que se envían automáticamente a un servidor central donde se almacenan junto con las de todas las demás estaciones de la red.
Un software especializado analiza estas imágenes en busca de trazas luminosas que puedan corresponder a bólidos o meteoros. Una vez identificados, el sistema cruza la información de las diferentes cámaras para triangular la posición exacta, calcular la trayectoria y determinar otros datos como la velocidad o el posible origen de estos objetos.
El detector, protegido por una carcasa impermeable y equipado con calefacción para evitar que se empañe, puede localizar bólidos incluso fuera de la península ibérica. El sistema completo incluye una cámara astronómica y un ordenador conectado permanentemente que procesa y envía toda la información.
El segundo detector en Córdoba
Este es el segundo dispositivo de este tipo que se instala en la provincia de Córdoba. El primero fue puesto en marcha por la Asociación Astronómica de Piconcillo en la localidad de El Viso. En el caso del Campus de Rabanales, el montaje y la programación han corrido a cargo del profesor Víctor Pallarés, del Área de Tecnología Electrónica de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba.
El proyecto ha contado con la financiación de la propia Escuela Politécnica Superior y el apoyo técnico del profesor Alberto Castellón, de la Universidad de Málaga. También han participado Fernando Peci y Jesús Mejías, miembro de la Agrupación Astronómica de Córdoba.
Primeros resultados destacados
Desde su instalación definitiva en septiembre de 2025, el detector ya ha contribuido a la observación de dos fenómenos relevantes. El primero tuvo lugar en la madrugada del 18 de noviembre, cuando ayudó a identificar un bólido internacional registrado por dos estaciones de esta red española y otras dos de la Red Global Bootes. Los datos recogidos en Rabanales permitieron determinar una posible trayectoria del objeto.
Más recientemente, el sistema detectó un número significativo de meteoros durante la lluvia de estrellas Gemínidas de 2025. Durante la noche de máxima actividad, entre el 13 y el 14 de diciembre, el detector cordobés logró identificar una cantidad especialmente elevada de estos rastros luminosos en comparación con otras estaciones, aprovechando que la nubosidad afectó menos a la zona.
Importancia científica y planes futuros
El estudio de los meteoros resulta fundamental para conocer mejor la composición y cantidad de polvo, asteroides y otras partículas que orbitan alrededor de la Tierra. Esta información ayuda a los científicos a comprender mejor nuestro entorno espacial más cercano.
Por este motivo, el Aula de Astronomía tiene previsto ampliar el número de estaciones en el futuro, mejorar los prototipos de detección actuales e involucrar activamente al alumnado en la construcción, montaje y funcionamiento de estos dispositivos, fomentando así la formación práctica en astronomía y tecnología espacial.

Primeros resultados destacados