La Universidad de Córdoba se concentra contra la violencia machista

La Universidad de Córdoba se concentra contra la violencia machista


Encabezados por el rector, José Carlos Gómez Villamandos, equipo de gobierno, profesorado y personal de administración y servicios de la Universidad de Córdoba realizaron este miércoles, 25 de noviembre, un parón de 5 minutos para mostrar su rechazo contra la violencia machista. Un acto que tuvo lugar a las 12 de la mañana, en la puerta del Rectorado y de los distintos centros de la UCO, con motivo del Día Internacional contra la Violencia de Género.

Durante la concentración María Rosal, directora de la Unidad de Igualdad de la institución cordobesa, y Juan José Morente Collado, presidente del Consejo de Estudiantes de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba, leyeron el manifiesto institucional elaborado por la Red de Unidades de Igualdad de Género de las Universidades Españolas para la Excelencia Académica (RUIGEU), del que forma parte la Universidad de Córdoba.

Contra la violencia machista

En el manifiesto de la CRUE contra la violencia machista, las universidades manifiestan que “las violencias contra las mujeres son también una amenaza para la salud pública mundial y, en condiciones de emergencia como la actual pandemia Covid-19, tienden a aumentar. Ante tales circunstancias, las universidades deben poner énfasis en hacer visible la persistencia de las violencias y paliar su impacto”.

El manifiesto incide así en el papel de las Universidades en la erradicación de la violencia contra las mujeres y señala que “teniendo en cuenta que gran parte de las agresiones no se denuncian, contribuyendo con ello a una falsa percepción sobre lo puntual o esporádico del problema, los gobiernos universitarios no lo minimizamos. Visibilizar la pervivencia de dichas violencias y actuar de forma contundente contribuye a la erradicación de estas conductas. Luchamos contra el desconocimiento de las estructuras de apoyo con que puede contar la persona que sufre una agresión machista y contra la normalización de las conductas sexistas, el sentimiento de culpa y el miedo a denunciar de las víctimas. También corregimos, en la medida de nuestras posibilidades la falta de mentoras o acompañantes y tratamos de agilizar unos procedimientos de excesiva complejidad, conscientes de que la hostilidad del agresor y su entorno y los efectos perversos que la denuncia puede implicar en la carrera profesional o académica, ayudan a la invisibilidad de este tipo de violencias en el seno de las universidades”.

Igualmente, señala el manifiesto contra la violencia machista, “son importantes la difusión y proyección del trabajo de las Unidades de Igualdad como estructuras universitarias orientadas a luchar contra las agresiones machistas y los protocolos de actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo sencillos y con procedimientos ágiles y no disuasorios ni revictimizadores para quien sufra una agresión de esa naturaleza. Las universidades somos generadoras y transmisoras de conocimiento y valores y asumimos nuestra responsabilidad como referentes sociales en el compromiso de hacer efectivo el principio de igualdad y la erradicación de las violencias contra las mujeres. No dar la espalda a la realidad es el primer paso”.


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