La Universidad de Córdoba secundó este lunes un paro de cinco minutos en protesta por la violencia de género con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. La concentración, que tuvo lugar a las doce de la mañana en la puerta del Rectorado y en los distintos centros universitarios, estuvo encabezada por la vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social, Sara Pinzi.
Durante el acto participaron miembros del equipo de gobierno, profesorado y personal de administración y servicios de la institución. Tres representantes de la comunidad universitaria leyeron el manifiesto institucional elaborado por la Red de Unidades de Igualdad de Género de las Universidades Españolas para la Excelencia Académica, conocida como RUIGEU, de la que forma parte la Universidad de Córdoba.
Los encargados de dar voz al texto fueron María Isabel González Tapias, defensora universitaria de la UCO; Sonia Guerrero Romero, representante del personal técnico, de gestión y de administración y servicios; y Darío Bravo Pavón, del Consejo de Estudiantes de la Facultad de Ciencias.
36 mujeres asesinadas en España este año
El manifiesto comenzó recordando que, a pesar de los avances conseguidos en leyes y en la conciencia social, millones de mujeres en España y en el resto del mundo siguen sufriendo violencia de género en sus múltiples formas. Según datos de ONU Mujeres, una de cada ocho mujeres de entre 15 y 49 años ha sido víctima de violencia por parte de su pareja solo en el último año.
El documento señala, sin embargo, que allí donde existen marcos legislativos sólidos, servicios de ayuda eficaces y sistemas de protección robustos, los índices de violencia son 2,5 veces más bajos. A pesar de contar con sistemas de prevención desarrollados, en España han sido asesinadas 36 mujeres en lo que va de año por sus parejas o exparejas.
Preocupación por el retroceso entre los jóvenes
Uno de los puntos más inquietantes del manifiesto es la referencia al Informe Juventud en España 2024, que refleja un descenso preocupante en el apoyo al feminismo y a la igualdad de género entre la población joven de 15 a 29 años. También ha disminuido entre este grupo de edad la percepción de que la violencia de género es uno de los problemas sociales más graves del país.
Las universidades consideran que este retroceso demuestra el impacto de los discursos negacionistas, que carecen de rigor científico pero que están calando entre las nuevas generaciones. Por ello, el manifiesto insiste en la necesidad de fortalecer la educación en igualdad de género, en no discriminación, en derechos humanos y en pensamiento crítico.
Las instituciones académicas reclaman que se impulse la transferencia del conocimiento generado en las investigaciones universitarias realizadas con perspectiva de género. Es decir, que los estudios científicos sobre desigualdad y violencia machista lleguen a la sociedad de forma más efectiva y no se queden solo en el ámbito académico.
La perspectiva interseccional, clave para la igualdad
El documento también subraya la importancia de avanzar en lo que se conoce como perspectiva interseccional. Este enfoque, que forma parte de la normativa universitaria vigente, consiste en reconocer que las mujeres no solo sufren discriminación por su género, sino que pueden experimentar múltiples formas de violencia y exclusión relacionadas con su color de piel, religión, origen, orientación sexual, expresión de género, edad, clase social, discapacidad u otras características personales.
Esta aproximación permite entender que las experiencias de las mujeres son diversas y que las discriminaciones se entrelazan entre sí. Solo reconociendo esta complejidad, argumenta el manifiesto, se puede construir una sociedad y una comunidad universitaria verdaderamente igualitaria, inclusiva, diversa, segura y que cuide de todas las personas.
La violencia digital, una amenaza en aumento
Las unidades de igualdad expresan también su preocupación por la expansión y normalización de las violencias digitales entre la juventud universitaria. El texto advierte de que estamos viviendo un momento de transformación social muy profunda, en el que la irrupción y el mal uso de la tecnología en algunos casos han hecho aflorar las mismas violencias sistémicas que existen en la sociedad, pero ahora dentro del mundo digital.
El anonimato que proporciona internet y la falta de desconexión temporal provocan una violencia extrema hacia las personas que sufren este tipo de agresiones sexistas. El acoso, las amenazas, la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento o las campañas de desprestigio a través de redes sociales son algunas de las formas que adopta esta violencia en el entorno digital.
Aniversario de la Plataforma de Beijing
El manifiesto se enmarca en un año especialmente simbólico, ya que se conmemora el 30º aniversario de la Plataforma de Beijing, un documento aprobado en 1995 que supuso un hito fundamental para el feminismo mundial en la lucha por los derechos de las mujeres y niñas, la exigencia de igualdad de género y el equilibrio de las estructuras de poder a nivel internacional.
En este contexto, las unidades de igualdad de la RUIGEU se consolidan como estructuras básicas establecidas en la Ley Orgánica del Sistema Universitario, conocida como LOSU. Su labor resulta esencial para la sensibilización, la prevención, la formación y la incorporación transversal de la igualdad en el desarrollo de las políticas universitarias.
Denuncia por la falta de financiación
El documento incluye una denuncia contundente: todavía existen unidades de igualdad que no reciben los fondos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género que han sido transferidos a las comunidades autónomas. Las universidades consideran absolutamente inadmisible esta situación.
El manifiesto subraya que no puede permitirse que la respuesta institucional ante una vulneración tan grave de los derechos humanos se vea paralizada o reducida por el negacionismo político. Es decir, que decisiones políticas de algunos gobiernos autonómicos están dejando sin recursos económicos a las estructuras universitarias dedicadas precisamente a combatir la violencia de género.
El texto concluye con una declaración rotunda: frente a la violencia, ni un paso atrás. El manifiesto ha sido firmado por más de cincuenta universidades españolas que forman parte de la Red de Unidades de Igualdad de Género para la Excelencia Universitaria, lo que refleja un compromiso institucional amplio de la comunidad académica española en la lucha contra la violencia machista.
