Tres estudiantes de la Universidad de Granada se han proclamado campeones del XII Torneo Nacional de Debate «Séneca», celebrado en Córdoba del 21 al 23 de noviembre. Cristina Pedraza Alabarce, Juan Miguel Reyes Pérez e Isabel Yeste Rodríguez superaron a cerca de un centenar de jóvenes universitarios de toda España en una competición que este año giró en torno a la Transición española.
El equipo granadino demostró su capacidad argumentativa debatiendo sobre la pregunta «¿Fue modélica la Transición en España?», un tema especialmente significativo al coincidir con el cincuenta aniversario del fallecimiento del dictador Francisco Franco y el inicio de aquel proceso histórico-político que marcó el paso de la dictadura a la democracia en nuestro país.
La Universidad de Córdoba acogió una competición en la que participaron estudiantes de universidades como Almería, Sevilla, Cádiz, Málaga, la Universidad Francisco de Vitoria, la Universitat de les Illes Balears, ESADE Barcelona, la Universidad CEU San Pablo de Madrid y la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, entre otras.
Un camino invicto hasta la final
El formato de debate académico exige a los participantes realizar un trabajo previo exhaustivo de investigación y documentación sobre el tema propuesto. Los equipos deben estar preparados para defender cualquiera de las dos posturas, lo que requiere dominar todos los argumentos posibles del debate.
El equipo de la Universidad de Granada superó invicto la fase de grupos defendiendo ambas posturas y avanzó sin contratiempos a cuartos de final y semifinales, demostrando su versatilidad y solidez argumental.
La final enfrentó a los granadinos con el equipo de la Universitat de les Illes Balears. El sorteo de posturas, que determina qué posición debe defender cada equipo en el último debate, situó a los baleares a favor de considerar modélica la Transición y a los granadinos en contra.
La reparación a las víctimas, argumento decisivo
Durante el debate final se evaluaron diversos aspectos del proceso de transición democrática, como la estabilidad del proceso, el pluralismo político que permitió y el grado de participación social que hubo durante aquellos años.
El equipo ganador logró cuestionar algunos de estos elementos y presentó la reparación a las víctimas como el argumento decisivo que inclinó la balanza a su favor. Este enfoque permitió a los debatientes granadinos construir una narrativa crítica que convenció al jurado en un enfrentamiento que fue, según todas las fuentes, muy reñido hasta el final.
Un equipo diverso y comprometido
La composición del equipo refleja la diversidad académica de la Universidad de Granada. Cristina Pedraza Alabarce cursa Ciencias Políticas y Sociología, una formación que sin duda aporta perspectiva analítica al debate político. Juan Miguel Reyes Pérez estudia Ingeniería del Software, demostrando que las habilidades argumentativas trascienden las disciplinas humanísticas. Isabel Yeste Rodríguez, estudiante de Magisterio, completa un trío que combina diferentes visiones y aproximaciones al debate.
Cristina Pedraza, además de competidora, ejerce como presidenta del Club de Debate de la UGR. Para ella, esta victoria es motivo de orgullo porque demuestra la calidad y el nivel de los debatientes granadinos, que mantienen e incluso mejoran los resultados del club generación tras generación.
Una experiencia que va más allá de la competición
Los tres campeones coinciden en que preparar y debatir sobre la Transición les ha permitido «conocer y valorar mucho más todo lo que supuso este periodo de nuestra historia reciente». La preparación les obligó a estudiar en profundidad un momento crucial de la historia de España, analizando sus luces y sombras desde múltiples perspectivas.
Pero su reflexión va más allá de lo académico. Los tres estudiantes comparten una idea que consideran fundamental: la forma en que la sociedad debe acercarse a este y otros asuntos controvertidos ha de ser desde el debate sosegado y fundamentado.
En su opinión, promover este tipo de debates rigurosos, basados en la investigación y el respeto, podría reducir los niveles de crispación y enfrentamiento que tanto perjudican a nuestra democracia. Una lección que trasciende el ámbito universitario y que conecta directamente con los retos que enfrenta nuestra convivencia democrática actual.
El triunfo del equipo granadino en el Torneo Nacional de Debate «Séneca» pone de manifiesto la importancia de estos espacios de formación donde los jóvenes universitarios aprenden a argumentar, escuchar posiciones contrarias y construir discursos fundamentados, habilidades cada vez más necesarias en una sociedad democrática madura.
