El proyecto CAMPUS_NEV modernizará instalaciones científicas en la alta montaña granadina y reforzará la presencia de la UGR en tres grandes redes internacionales dedicadas al estudio del cambio global
La Universidad de Granada destinará casi seis millones de euros a modernizar sus infraestructuras científicas en Sierra Nevada gracias a un proyecto cofinanciado con fondos europeos. La iniciativa, bautizada como CAMPUS_NEV, se articulará mediante un convenio con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades y tiene como objetivo fortalecer la participación de la institución en tres grandes redes internacionales de investigación medioambiental.
La financiación total asciende a 5.727.000 euros. De esa cantidad, el 85% —unos 4,87 millones— procede del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), el fondo de la Unión Europea orientado a impulsar inversiones estratégicas en ciencia e innovación. El 15% restante, algo más de 859.000 euros, lo aportará la propia universidad.
Obras en la montaña y fibra óptica para los investigadores
Las actuaciones se concentran en enclaves clave de Sierra Nevada, que funciona como laboratorio natural de referencia para el estudio del cambio climático. Entre las mejoras previstas figuran la adecuación de los accesos al Observatorio del Mojón del Trigo para personas con movilidad reducida, la instalación de un sistema de elevación por catenaria —similar al empleado en teleféricos industriales— para transportar instrumental científico pesado hasta las cumbres, y la reforma completa de la instalación eléctrica del Albergue Universitario y su conexión con el observatorio.
A ello se suma el tendido de fibra óptica para la transferencia masiva de datos y la rehabilitación del Jardín Botánico, que se transformará en una Estación de Monitoreo Intensivo dedicada al estudio de la biodiversidad, la ecología de alta montaña y los flujos de gases de efecto invernadero.
Tres redes científicas europeas que vigilan el planeta
El proyecto refuerza la participación de la UGR en tres grandes infraestructuras de investigación continentales, conocidas como ERICs (consorcios europeos de infraestructuras de investigación):
La primera es LifeWatch, una red centrada en el seguimiento de ecosistemas y biodiversidad. Gracias al proyecto, Granada albergará la primera red inteligente de monitorización ambiental en alta montaña de Europa, con sensores distribuidos por Sierra Nevada y un clúster de computación avanzada para entrenar modelos de inteligencia artificial aplicados a la ciencia medioambiental.
La segunda es ICOS (Sistema Integrado de Observación del Carbono), que mide de forma continua y estandarizada los gases responsables del calentamiento global. La UGR instalará una nueva estación de medida en un olivar intensivo para analizar si este cultivo actúa como sumidero de carbono, es decir, si absorbe más CO₂ del que emite, una cuestión clave para entender el papel de la agricultura en el clima.
La tercera es ACTRIS, la red europea dedicada al estudio de aerosoles —partículas microscópicas suspendidas en el aire—, nubes y gases traza. El proyecto ampliará el laboratorio AGORA, ubicado en el Instituto Interuniversitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía (IISTA), hasta convertirlo en la estación ACTRIS más completa de España y una de las más avanzadas del consorcio europeo. También se potenciará la plataforma SPECTRALAB para el estudio de bioaerosoles y microplásticos, cuyo impacto en la salud humana concentra una atención científica creciente.
Con estas inversiones, la Universidad de Granada aspira a consolidar Sierra Nevada como uno de los observatorios de referencia en Europa para el estudio del cambio climático y sus efectos sobre los ecosistemas de montaña.
