‘La Universidad, la gran olvidada en el discurso electoral andaluz’


A las puertas de las eleccciones andaluzas del 22 de marzo, si algo parece haber quedado claro en la precampaña y campaña electoral es el escaso peso que, una vez más, parece tener la universidad en los discursos de los diferentes partidos políticos, por mucho que todos los candidatos hablen de la importancia de la formación y saquen a colación el ya manido I+D+i, ya sea en un mitin electoral, en una reunión con empresarios, en una visita a una explotación ganadera o en un recorrido por el mercado para repartir planfletos, ‘selfies’ y abrazos.

A lo sumo, durante estos días hemos podido comprobar cómo algunos partidos políticos y candidatos se acercan a los campus de las universidades para participar en algún que otro debate o para tener un encuentro con personal o estudiantes de corrientes o asociaciones más o menos afines, vaya ser que a algunos les dé por increpar o argumentar más de la cuenta, y el ministro Wert pierda el privilegio de ser el político más criticado por la comunidad universitaria y la exclusiva de protagonizar más fotos con pancartas en contra.

Sin embargo, muy pocas alternativas se escuchan en torno a los problemas que aquejan a la universidad andaluza, y a propuestas de futuro en diversos e importantes aspectos como el modelo de financiación, la investigación, o la oferta y calidad educativa en un mundo cada vez más globalizado.

Aunque, eso sí, ante grandes debates y polémicas, como la recientemente surgida en torno al ‘3+2’, todos los partidos se lanzan a hablar, pero repitiendo las consignas de sus respectivos partidos a nivel nacional y los clichés del tipo ‘y tú más’; en lugar de contribuir a un debate y propuestas serias en torno al asunto. Así, no es de extrañar que a la Junta de Andalucía y al PSOE andaluz le haya faltado tiempo para posicionarse en contra del ‘3+2’ wertiano, porque, claro está, “privatiza la universidad”; mientras que el PP defiende la medida, sin una mera aportación sobre lo que puede suponer en el mapa universitario andaluz. Todo ello, claro está, haciendo ‘oídos sordos’ a los propios rectores y universidades, que respecto a este asunto han acordado una moratoria (que no negativa). O dejando en entredicho, cuando menos, la ‘autonomía’ universitaria, ya que más de uno se sorprendería que la presidenta de la Junta, Susana Díaz, convocara a los rectores dos días lectivos después de que el Gobierno aprobara el ‘3+2’ para mostrar el rechazo andaluz a esta reforma, cuando para otros temas -deuda o inauguración del curso incluida- la presidenta se hace más de rogar…

En definitiva, politización según convenga y ausencia de propuestas serias de las que también se traduce una falta de credibilidad de la mayoría de nuestros políticos, al menos en cuanto al debate sobre la universidad se refiere.

Y si alguna propuesta llega, quizá venga ya con cierto retraso, como la que realizó Susana Díaz a principios de este mes de fraccionar el pago de las matrículas universitarias en 10 meses. Una buena medida, pero que bien podía haberse puesto ya en marcha en los tres últimos años, como han venido demandando estudiantes y las propias universidades, algunas de las cuales se han tenido que buscar la vida para facilitar el pago fraccionado a sus alumnos, aún a costa de avalar pequeños préstamos bancarios.

Y si de otros partidos como el de los populares hablamos, incluir como principal mención universitaria en su discurso el caso de la Universidad de Málaga y Errejón tampoco para ser muy importante para el presente y futuro de la universidad andaluza.


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