La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) celebró este jueves su acto de investidura de doctores, en el que casi trescientos investigadores recibieron el título que representa el máximo grado académico universitario. La ceremonia, correspondiente al curso 2024/25, incluyó también la entrega de treinta Premios Extraordinarios de Doctorado a quienes destacaron entre las 282 tesis defendidas durante ese período.
El acto estuvo presidido por el rector Óscar García Suárez y contó con la presencia de la secretaria general Berta Gámez, el vicerrector de Investigación y Doctorado Luis Gómez, la vicerrectora de Infraestructuras y Sostenibilidad Maribel Mas, y Patricia Giraldo, directora de la Escuela Internacional de Doctorado de la UPM.
«Años de ensayo y error»
En su discurso, el rector quiso poner en valor el esfuerzo que hay detrás de cada título. «Más allá del título, lo que realmente se celebra hoy es el camino recorrido. La ciencia y la ingeniería no son caminos fáciles. Años de aprendizaje, de ensayo y error, de diseños fallidos, de algoritmos que no convergían, de cálculos que no cuadraban, de dispositivos que no funcionaban», afirmó García Suárez.
Pero también recordó los momentos que compensan todo ese esfuerzo: «la alegría de los resultados que sí salieron, de ese instante en el que uno siente que encaja por fin».
Más que ingenieros: pensadores con visión humanista
García Suárez aprovechó su intervención para ir más allá de la dimensión técnica del doctorado. «El mundo necesita algo más que ingenieros e investigadores, necesita doctores que sepan pensar profundamente, que no se conformen con lo inmediato, que unan el razonamiento técnico con la visión humanista», señaló.
En ese mismo sentido, apeló a la responsabilidad social de los nuevos doctores: «Ser doctor es comprender el impacto de las decisiones. Vuestra labor será esencial para abordar los grandes desafíos que enfrenta nuestra sociedad».
El rector cerró su intervención animando a los recién investidos a entender su título no como una meta, sino como un punto de partida. «Llevad con orgullo la condición de doctores, no como una meta alcanzada, sino como una responsabilidad asumida: la de seguir aprendiendo, enseñar a otros y construir soluciones que hagan del mañana un lugar más inteligente, más humano y más justo», les pidió.
La voz de los nuevos doctores
En representación de todos los investidos habló Jaime Orellana, Premio Extraordinario de Doctorado de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Su mensaje combinó gratitud con una clara conciencia del papel que les toca asumir.
«En un mundo que a menudo prefiere las respuestas rápidas y superficiales, esta institución nos ha permitido el lujo y el desafío de detenernos a pensar con profundidad», afirmó Orellana.
El investigador también subrayó la deuda que, a su juicio, los doctores contraen con la sociedad al obtener su título. «El conocimiento que hemos generado no puede quedarse bajo llave. En tiempos de incertidumbre debemos ser la voz de la razón, la evidencia y el pensamiento crítico. Nuestra misión es iluminar donde haya oscuridad y proponer soluciones donde otros solo ven problemas», aseguró.
Orellana terminó su intervención con un llamamiento a sus compañeros: «Seguid investigando, cuestionando y manteniendo viva esa chispa de curiosidad que nos trajo aquí el primer día».

Más que ingenieros: pensadores con visión humanista