El proyecto de la UMA confirma el excepcional estado de conservación de esta colonia fenicia de hace casi 3.000 años y baraja crear un parque arqueológico en Málaga
La quinta campaña de excavación arqueológica de la Universidad de Málaga (UMA) en el yacimiento del Cerro del Villar finaliza este viernes, tras casi un mes de trabajo sobre el terreno —del 24 de agosto al 18 de septiembre—, con nuevos hallazgos que refuerzan el valor de este asentamiento fenicio situado en la desembocadura del río Guadalhorce.
Se trata de la última campaña del Proyecto General de Investigación (2022-2026), que ha vuelto a confirmar el «excepcional estado de conservación» del yacimiento, uno de los mejor conservados de todo el Mediterráneo occidental para este periodo, de hace casi 3.000 años.
Con menos del 10% de la superficie total excavada, el director científico del proyecto, el profesor de Prehistoria de la UMA José Suárez, aseguró durante una visita institucional al yacimiento que «la investigación de futuro resulta aún muy prometedora» y destacó su «interés científico y patrimonial».
Una colina artificial que recuerda a Oriente Próximo
Los trabajos se han concentrado en tres sectores del yacimiento, situados junto al antiguo borde litoral de lo que fue una isla. En los dos sectores del norte se han confirmado al menos tres fases arquitectónicas superpuestas, fechadas entre finales del siglo VIII y el siglo VII antes de Cristo.
Esa superposición de construcciones a lo largo de los siglos forma lo que los arqueólogos llaman un «tell» —una colina artificial creada por la acumulación de restos de edificios y asentamientos humanos en un mismo lugar—, un rasgo que recuerda a las grandes ciudades del Próximo Oriente. Se han documentado edificios separados por calles, con muros que conservan en algunos puntos más de 1,5 metros de altura.
En una de las habitaciones, con función de almacén y evidencias de haber sufrido un incendio, se conservan los restos de al menos seis ánforas fenicias, además de madera quemada de antiguas estanterías y semillas.
En el extremo sur de la antigua isla, bajo restos de época romana, se han localizado edificaciones que confirman la ocupación fenicia arcaica de esta zona a finales del siglo VIII antes de Cristo, lo que amplía la extensión conocida del poblamiento en aquel momento.
Comercio, metalurgia y culto
Cerca de una antigua zona de atraque, donde hace un par de años se halló un fragmento de ancla, se ha seguido excavando un gran edificio con habitaciones dedicadas al culto. En su interior han aparecido numerosos fragmentos de ánforas griegas, procedentes de talleres como Corinto, que habrían contenido vino y aceite de calidad, prueba de la actividad comercial del asentamiento.
En este mismo entorno se ha documentado una intensa actividad metalúrgica —de plomo, bronce y hierro— superior a la conocida hasta ahora en el yacimiento. Según los estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hasta el Cerro del Villar llegaban minerales de distintos orígenes, entre ellos plomo procedente de Gádor, en Almería. También se han hallado restos de trabajo con marfil, una materia prima exótica que los artesanos locales transformaban en objetos de lujo.
Los arqueólogos han localizado además nuevas pesas de balanza fenicias, fabricadas en plomo o bronce y usadas para pesar productos de alto valor, lo que refuerza la idea de que el Cerro del Villar fue, en el siglo VII antes de Cristo, uno de los puertos comerciales más importantes del sur de la península ibérica —algunos investigadores lo han relacionado en el pasado con la mítica Mainake—.
En cuanto a las prácticas religiosas, ha aparecido un nuevo fragmento de máscara de terracota fabricada en los propios talleres alfareros del asentamiento, que confirma la existencia de actividades de culto en esta zona.
Sobre los restos fenicios se han identificado además hornos más recientes, vinculados a acumulaciones de residuos de alfarería con restos de ánforas, platos y cuencos de los siglos VI y V antes de Cristo. Este hallazgo indica que el yacimiento estuvo ocupado de forma ininterrumpida entre los siglos VIII y V antes de Cristo, algo que no se conocía hasta ahora. «Esto significa que en esos momentos el asentamiento funcionó como un ámbito artesanal relacionado con la ciudad, pero con una entidad superior a lo que se había imaginado hasta el momento», explicó Suárez.
Un equipo de un centenar de personas
La campaña ha reunido a un equipo científico de cerca de un centenar de personas: investigadores de la UMA especializados en Prehistoria, Arqueología e Historia Antigua, de otras universidades andaluzas como Sevilla y Córdoba, y de instituciones internacionales de Chicago (Estados Unidos) y Marburgo (Alemania). También ha contado con el apoyo del CSIC y de un amplio grupo de estudiantes y egresados del Grado de Historia de la UMA.
A la visita institucional asistieron el rector de la UMA, Teodomiro López, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quienes destacaron la colaboración institucional como clave del proyecto. López subrayó que «la UMA aporta conocimiento y talento» e invitó a los estudiantes a aprovechar esta oportunidad. De la Torre, por su parte, remarcó la importancia de divulgar los resultados: «El terreno nos habla, pero hay que saber oírlo y entenderlo».
Un futuro parque arqueológico
El proyecto, desarrollado entre 2022 y 2026, ha permitido documentar un proyecto urbanístico de gran entidad durante el siglo VII antes de Cristo, que sitúa al asentamiento entre los más importantes de su época en el extremo occidental del Mediterráneo. Sus impulsores señalan que el buen estado de conservación de las estructuras podría permitir, una vez acondicionadas para su visita, la creación de un parque arqueológico periurbano en Málaga.
El próximo año se dedicará a la redacción de las memorias de resultados, a continuar con el estudio de los materiales y a organizar actividades de divulgación. El proyecto se enmarca en un convenio entre la Consejería de Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía y la UMA, además de otro acuerdo reciente con la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga. También han colaborado el Distrito de Churriana, con apoyo logístico para el cierre de la excavación, y la Diputación de Málaga, que ha facilitado alojamiento a los investigadores en La Térmica.

Una colina artificial que recuerda a Oriente Próximo
Un equipo de un centenar de personas