Los claustrales de la Hispalense se movilizan para exigir una universidad más democrática


Las elecciones a Rector de la Universidad de Sevilla han despertado el debate sobre la democracia interna de la institución. Empezando por los propios comicios para elegir al máximo responsable del gobierno universitario, que arrancaron el pasado 4 de noviembre. Claustrales estudiantes y profesores se están movilizando para “democratizar el calendario electoral”, en palabras de Teresa Duarte, una de las promotoras. El objeto, convocar un Claustro de debate cara a cara entre todos los candidatos que se postulen.

“La idea del debate cara a cara surge debido a la interpretación que hace la secretaria general, Concha Horgué, de la normativa electoral” explica Lorena Díaz, claustral del sector estudiantil y promotora de las firmas, en alusión al rechazo de este formato por parte del Rectorado, de lo que ya informó Aula Magna. Para Duarte, claustral del sector B (profesorado no funcionario), “el objetivo es generar debate, no solo hacer preguntas. Además de sacar temas y preocupaciones de la situación real de la Universidad”. “Queremos hacer pensar a los claustrales”, enfatiza. “Nos parece lógico y justo en una universidad democrática”, sentencia Díaz.


La recogida de firmas, que ya cuenta con 58 apoyos, suscita un amplio consenso y ya la han suscrito pesos pesados de la universidad. Entre sus firmantes, además del catedrático Manuel Ángel Vázquez Medel, combativa voz a favor del sufragio universal, o de Juan Vázquez, dimitido director del Secretariado de Formación y Evaluación del profesorado en el equipo rectoral actual, se encuentra también la decana de la Facultad de Comunicación, María del Mar Ramírez Alvarado. En declaraciones a Aula Magna, Ramírez Alvarado valora como “positivo que se contrasten ideas en un mismo espacio”, además de por “puro pragmatismo, y para economizar tiempo”. “Si yo fuera candidata, preferiría esta fórmula” sentencia.

Evidencia máxima del tirón de la iniciativa es que la ya candidata a rectora, Adela Muñoz, se ha mostrado “encantada” de un debate cara a cara, dado que “en el Claustro, la participación efectiva está bastante limitada”. El rector en funciones, Miguel ángel Castro todavía no ha presentado su candidatura oficial, aunque ésta se espera.

 

Tribunas exigiendo más democracia

En medio de una universidad en la natural ebullición electoral, varios de sus miembros se han alzado para denunciar las “anomalías democráticas” de las institución. El catedrático de Economía Aplicada Juan Torres ha publicado en su blog personal una carta abierta al Claustro de la Hispalense en la que llama a promover “urgentemente un cambio de normativa que democratice la elección de todos los cargos y órganos de gobierno”, dado que para Torres el déficit democrático de la US no solo se queda en la elección censitaria al Rector, sino que se amplía a los órganos colegiados. El escritor se muestra muy duro, llegando a afirmar que “la democracia está muy limitada en nuestra universidad, por no decir que en algún aspecto es casi inexistente”, dado que el procedimiento imperante “impide de facto que las minorías y mucho menos personas aisladas ajenas a los grupos de afinidad dominantes puedan formar parte de ellos [los órganos de gobierno]”. En opinión del catedrático “mengua, a veces hasta el extremo, la representatividad y lo que impide que haya un debate auténticamente plural y un control efectivo de la gestión y del gobierno universitarios. Algo que no deberíamos consentir que siga pasando porque sin representación plural no hay democracia, sin ésta es imposible el debate y sin debate no puede brotar el conocimiento”.

No menos duro se muestra el periodista y doctorando de Literatura de la US, Carlos Mármol, que este sábado cargaba expresaba en un medio local contra el sufragio mediante Claustro, donde comparaba el ejercicio del poder en la US con el dogmatismo eclesiástico. Mármol calificaba de “coup d´Etat (golpe de Estado)” la reforma de 2007 del exrector Miguel Florencio que eliminaba el sufragio universal, y tildaba a los claustrales de “un cuerpo electoral restringido y dominado por aquel al que debe investir”. Para Mármol, la ausencia de debate sobre el sufragio universal se justifica porque los sucesores de Florencio, Joaquín Luque y Antonio Ramírez, han perpetuado un sistema ya que “es más fácil controlar a 300 obispos que a 80.000 descreídos, sobre todo si sus derechos políticos proceden de una selección previa”. Un debate exigido en 2012 por ADIUS y CADUS junto a 124 claustrales y cuya petición “ha sido menospreciada” por el Rectorado, en palabras de Adela Muñoz.


Compartir

Su email no será mostrado en los comentarios. Los campos requeridos son marcados con *