Un estudio de la Universidad de Málaga con más de 2.200 estudiantes revela que los varones tienen un 36% menos de probabilidades de buscar apoyo profesional
Los varones universitarios tienen un 36% menos de probabilidades de buscar ayuda psicológica profesional que las mujeres, incluso cuando experimentan pensamientos suicidas. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Málaga que ha analizado la conducta suicida entre estudiantes universitarios y las barreras que encuentran para pedir ayuda especializada.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Affective Disorders, alerta sobre una paradoja preocupante: aunque los hombres jóvenes tienen tasas de suicidio consumado significativamente más altas que las mujeres, son precisamente ellos quienes menos buscan ayuda profesional cuando atraviesan momentos de crisis.
Más de 2.200 estudiantes evaluados
El estudio ha sido coordinado por Berta Moreno Küstner, catedrática de Psicología de la Universidad de Málaga y científica del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND). En la investigación también han participado Lucía Jiménez Feo y Javier Ramos Martín, de la UMA, y Jesús Oliver, de la Universidad Pontificia Comillas.
Entre el 3 de marzo y el 5 de abril de 2021, un total de 2.212 estudiantes de la Universidad de Málaga de entre 18 y 30 años respondieron a una encuesta online sobre conducta suicida, malestar psicológico, resiliencia y apoyo percibido. Los resultados acaban de publicarse en la revista científica Journal of Affective Disorders.
Un problema de salud pública entre los jóvenes
Los datos contextualizan la relevancia del estudio. Según cifras recientes del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2024, el suicidio provocó 332 muertes entre jóvenes españoles de 15 a 29 años, lo que equivale a una tasa de 4,10 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en ese grupo de edad.
Las cifras muestran además una clara diferencia por sexo: mientras que la tasa entre hombres jóvenes es de 5,5 suicidios por cada 100.000 habitantes, en las mujeres desciende a 2,6. Según la Organización Mundial de la Salud, el suicidio figura entre las principales causas externas de muerte en personas de entre 15 y 29 años en todo el mundo.
El estudio malagueño
Ante esta realidad y la falta de investigaciones sobre cómo los jóvenes piden ayuda cuando atraviesan estas situaciones, el equipo de la Universidad de Málaga diseñó un estudio centrado en tres objetivos principales: analizar las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a conductas suicidas, identificar qué factores aumentan o reducen el riesgo, y entender por qué algunos estudiantes buscan ayuda profesional y otros no.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Affective Disorders, ha estado coordinada por Berta Moreno Küstner, catedrática de Psicología de la Universidad de Málaga y científica del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA Plataforma BIONAND). El equipo lo completan los también investigadores de la UMA Lucía Jiménez Feo y Javier Ramos Martín, junto a Jesús Oliver, de la Universidad Pontificia Comillas.
Un problema que afecta especialmente a los jóvenes
Los datos que han motivado esta investigación son preocupantes. Según las cifras publicadas recientemente por el Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2024, en España fallecieron 332 jóvenes de entre 15 y 29 años por suicidio, lo que representa una tasa de 4,10 por cada 100.000 habitantes.
Las estadísticas revelan además una diferencia notable entre hombres y mujeres en este grupo de edad: mientras que la tasa masculina alcanza los 5,5 fallecimientos por cada 100.000 habitantes, en las mujeres se sitúa en 2,6. La Organización Mundial de la Salud considera el suicidio una de las principales causas externas de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años en todo el mundo.
Más de 2.200 universitarios analizados
Para entender mejor esta problemática en el ámbito universitario, los investigadores realizaron una encuesta online entre el 3 de marzo y el 5 de abril de 2021. Un total de 2.212 estudiantes de la Universidad de Málaga con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años participaron en el estudio.
La encuesta evaluaba aspectos como la conducta suicida, el malestar psicológico, la capacidad de resiliencia (es decir, la habilidad para superar situaciones adversas) y el apoyo que percibían de su entorno familiar y social. Para analizar específicamente el tema de la búsqueda de ayuda profesional, los investigadores trabajaron con un subgrupo de 733 estudiantes que habían reportado algún tipo de conducta suicida.
Las mujeres expresan más deseos de muerte
Los resultados del estudio muestran diferencias importantes entre hombres y mujeres. Las estudiantes manifestaron con más frecuencia deseos de muerte que sus compañeros varones: un 32,3% frente al 26%. Sin embargo, cuando se trata de ideación suicida más elaborada, es decir, pensar de forma más concreta en quitarse la vida, hacer planes específicos para ello o llegar a intentarlo, no se encontraron diferencias significativas entre ambos sexos.
La investigación también ha identificado qué factores aumentan o disminuyen el riesgo de conducta suicida. El malestar psicológico, que incluye síntomas como ansiedad, depresión o estrés intenso, es el predictor más importante de este tipo de conductas. Sin embargo, el estudio confirma que contar con apoyo familiar y social, así como tener resiliencia (la capacidad de afrontar las dificultades y recuperarse de ellas), actúan como factores que protegen frente a estas ideas y comportamientos.
Los hombres piden ayuda menos que las mujeres
Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio se refiere a la búsqueda de ayuda profesional. Los datos revelan que los varones tienen un 36% menos de probabilidades de solicitar ayuda especializada en salud mental, incluso cuando experimentan conductas suicidas.
Según explica Moreno Küstner, los hombres jóvenes «tienden a evitarla, salvo en situaciones de elevada angustia». Esta resistencia a pedir ayuda profesional representa un factor de riesgo añadido, ya que retrasa o impide que reciban el tratamiento necesario.
El papel del entorno como protección
La investigación también identifica qué factores pueden proteger a los jóvenes de la conducta suicida. Según los resultados, el malestar psicológico es el predictor más relevante de riesgo, pero existen elementos que actúan como escudo: el apoyo familiar y social, junto con la resiliencia (la capacidad de afrontar situaciones adversas), funcionan como factores protectores significativos.
En cuanto a la búsqueda de ayuda profesional, el estudio revela una brecha importante de género. Los varones tienen un 36% menos de probabilidades de buscar ayuda de especialistas en salud mental y tienden a evitarla, excepto cuando experimentan niveles muy elevados de angustia.
Aplicación práctica en la universidad
Los hallazgos de esta investigación tendrán una aplicación directa en la Universidad de Málaga. Según explica Berta Moreno Küstner, los resultados servirán para desarrollar el II Plan de Prevención de la Conducta Suicida de la institución, un programa destinado a crear estrategias de intervención específicas para la comunidad universitaria.
La investigadora subraya la importancia de impulsar estrategias de salud mental que refuercen los factores de protección identificados en el estudio, promuevan la búsqueda temprana de ayuda entre el alumnado y adopten enfoques sensibles a las diferencias de género, especialmente para facilitar que los varones superen las barreras que les impiden pedir apoyo profesional.
El estudio, publicado en la revista científica Journal of Affective Disorders, puede consultarse en: https://doi.org/10.1016/j.jad.2025.120711
