Los planes estratégicos, oportunidad de oro para las universidades

Los planes estratégicos, oportunidad de oro para las universidades


Hacer política es decidir, priorizar en función de los recursos, y buscar la mejor situación global posible para los afectados por dichas políticas. En este sentido, las Universidades llevan ya mucho tiempo debiendo hacer política, es decir, decidiendo, con unos recursos importantes, pero claramente insuficientes para las exigencias tan importantes que la sociedad nos encomienda. Por ello, la elaboración de planes estratégicos se convierte en una oportunidad de oro para definir un marco de decisiones que hagan un óptimo uso de la autonomía universitaria, o lo que de ella realmente podemos desarrollar.

En un marco legal y socioeconómico que nos obliga, como es lógico, a prestar un servicio público, pero igualmente a competir con otras universidades de nuestro entorno, un plan estratégico supone una herramienta y una orientación insustituible para reforzar valores y principios transversales de la misión universitaria, y para diferenciarse de manera inteligente y responsable, ofreciendo un valor específico de la institución en cuestión y una dimensión responsable y sostenible de sus capacidades. De ahí que dos características fundamentales de un buen plan estratégico son la definición de su plazo de actuación, y la dotación de unos indicadores suficientes, fiables y fácilmente mensurables que permitan hacer un seguimiento y finalmente evaluar el grado de consecución de los objetivos.

La Universidad de Córdoba tuvo un primer plan estratégico de un plazo muy largo, algo que en un contexto tan cambiante como el universitario, y más tras la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, puede hacer difícil priorizar objetivos diseñados con mucha antelación frente a nuevas realidades que imponen otras acciones insoslayables.

El reciente II Plan se ha ajustado a cuatro años (no es concebible tampoco un plan de menos duración) dada la situación de crisis no superada en el momento de su diseño, y las evidentes incertidumbres sobre la nueva normativa en materia de universidades y de carrera docente e investigadora que más pronto que tarde se promulgarán, y la gran incertidumbre sobre la financiación universitaria, un reto demasiadas veces pospuesto.

El Plan, por ello, trata de reforzar nuestras capacidades, garantizar las reformas inexcusables que nos conduzcan a la realidad de una universidad contemporánea, y propiciar las condiciones idóneas para el mejor desempeño de nuestra función en el futuro inmediato.

Por José Carlos Gómez Villamandos
Rector de la Universidad de Córdoba
@univcordoba


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