Investigadores de la Universidad de Cádiz han puesto en marcha un proyecto de investigación centrado en generar energía a partir de los residuos de la aceituna de mesa, una apuesta encaminada principalmente al ahorro energético.
Con este trabajo se quiere “desarrollar un sistema para optimizar la digestión anaerobia de subproductos sólidos orgánicos generados en el procesado de la aceituna de mesa, y la producción de biogás en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), a partir de la co-digestión anaeróbica de estos subproductos junto con los lodos de la depuradora, evaluando las posibilidades de mejora mediante un pre-tratamiento con ozono”, como explican los investigadores implicados en este proyecto.
El proyecto, titulado ‘Valorización Energética de los Subproductos derivados del procesado de la Aceituna de Mesa: optimización de la biometanización conjunta con lodos de EDAR (VESA)’, es fruto de la colaboración entre los investigadores del departamento de Tecnología del Medio Ambiente de la UCA, pertenecientes al Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria (IVAGRO), y la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla (EMASESA), en colaboración con el Instituto Andaluz de Tecnología y la empresa Zonosistem-Ingeniería del Ozono.

En investigaciones previas se estimó que alrededor del 12% de la aceituna procesada se transforma en subproductos residuales que este proyecto pretende convertir en energía, lo que implica una gran cantidad generada en el conjunto del sector, unas 45.000 toneladas en Andalucía. Un dato importante si se tiene en cuenta que España es el principal productor mundial de aceituna de mesa, ya que sólo en la temporada 2012-2013, produjo 487.000 toneladas, un 20% de lo que se produce en todo el mundo, según datos del Consejo Oleícola Internacional.
El beneficio principal es el incremento de la producción de biogás, lo que asimismo repercutiría en un aumento de la producción de energía eléctrica y por tanto, un incremento del grado de autoabastecimiento energético de la empresa. Además, hay también que considerar el impacto positivo que tendría el proceso de co-digestión en las características del digerido obtenido y su posible aplicación agrícola posterior.
