La Universidad de Málaga ha abierto el concurso para modernizar y gestionar la residencia universitaria Alberto Jiménez Fraud, una operación que forma parte de un ambicioso plan para alcanzar las 1.500 plazas de alojamiento universitario en la ciudad. El proyecto busca dar respuesta a la creciente dificultad de los estudiantes para encontrar vivienda a precios asequibles en Málaga.
La iniciativa contempla una profunda reforma del edificio actual y la contratación de una empresa privada que se encargue tanto de las obras como de la gestión posterior de todos los servicios: alojamiento, comedor, limpieza y mantenimiento. Este tipo de colaboración entre lo público y lo privado, conocido como concesión de servicios, permite a la universidad renovar sus instalaciones sin asumir directamente el coste de las obras.
Qué incluye el proyecto
Las condiciones económicas establecidas en el pliego de licitación buscan garantizar que solo participen empresas con capacidad real para llevar a cabo el proyecto. La empresa que resulte adjudicataria deberá pagar un canon anual de 700.000 euros a la universidad, además de adelantar 6 millones de euros que se abonarán de forma escalonada durante los tres primeros años del contrato.
La inversión mínima obligatoria en obras asciende a 1,2 millones de euros. Con este dinero se transformarán las 257 plazas actuales —muchas de ellas habitaciones compartidas— en 350 habitaciones individuales completamente renovadas. Esta ampliación responde a las preferencias actuales de los estudiantes, que valoran cada vez más la privacidad y el espacio personal.
Las reformas incluyen aumentar el número de baños, instalar nuevos sistemas de climatización e iluminación más eficientes, y mejorar la conectividad con banda ancha y wifi de alta velocidad en todas las instalaciones. Estas mejoras tecnológicas son fundamentales para el estudio y el trabajo académico en la actualidad.
Precios controlados
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es el control de precios. El pliego fija un máximo de 350 euros mensuales por habitación, una cifra que incluye los gastos de agua y electricidad dentro de unos límites de consumo razonable. Esta tarifa busca mantener la accesibilidad económica en un mercado donde el alquiler de habitaciones se ha encarecido considerablemente en los últimos años.
La empresa adjudicataria tendrá un plazo máximo de 12 meses para ejecutar todas las obras desde la firma del contrato. Un requisito importante es que la residencia deberá seguir funcionando sin interrupciones durante todo el periodo de reformas, lo que obliga a planificar las actuaciones por fases para no dejar a ningún estudiante sin alojamiento.
Una residencia de mil plazas en Teatinos
Además de la renovación de la Alberto Jiménez Fraud, la Universidad de Málaga está ultimando los preparativos para construir una gran residencia en el distrito de Teatinos que podrá alojar a un millar de personas. La nueva instalación se levantará muy cerca de la parada de metro Andalucía Tech, frente al centro comercial Rayo Verde, una ubicación que facilita tanto el acceso al campus universitario como la conexión con el transporte público de la ciudad.
La mayoría de las plazas estarán destinadas a estudiantes, pero también se reservará una parte para profesores que necesiten alojamiento por estancias prolongadas relacionadas con su actividad docente o investigadora. Además, habrá habitaciones disponibles para estancias cortas, pensadas para profesionales que vengan a participar en tribunales de tesis doctorales u oposiciones.
Con estas dos actuaciones, la universidad malagueña apuesta por reforzar su oferta de alojamiento en un contexto de alta demanda y precios de mercado cada vez más elevados, garantizando opciones de calidad y económicamente accesibles para toda su comunidad académica.
