Los mayores vuelven a clase en el proyecto Universidad de la Experiencia de la UAM


El aprendizaje no tiene edad y nunca es tarde para ampliar tus conocimientos.  Por ello, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) puso en marcha hace 12 años la Universidad de la Experiencia, un lugar en el que todos las personas a partir de una determinada edad pueden volver a estudiar.

El programa va dirigido tanto a personas sin estudios como a personas con estudios universitarios que quieran seguir aprendiendo. Además, pueden incorporarse a los programas en con mismas condiciones jubilados o personas que estén en activo. El único requisito es la edad.

Estructura y programas de la Universidad de la Experiencia

La Universidad de la Experiencia está compuesta por tres programas y cada uno es su título propio de la UAM. Antonio Arrébola, delegado del curso 1º de EMA, explica que “la primera parte es el ciclo de PUMA (Programa Universitario para Mayores de la UAM), que cuenta con tres cursos. Después, con otros tres cursos, está el EMA (Experto en Mundo Actual) y hace dos años se pusieron en marcha otros que son los cursos superiores“. Esta última parte aún se encuentra en construcción.

Lola Caballero, subdelegada de 1º de EMA, añade que el objetivo de la Universidad de la Experiencia es “una formación continua sin fin. Lo que hay detrás de EMA se está proyectando para que haya una continuidad y se pueda seguir estudiando”.

Los tres programas están sujetos a una cierta modificación en lo que a los contenidos se refiere. “Tanto PUMA como EMA tienen una serie de asignaturas que están cerradas desde el principio y que forman parte del curso. A final de año se valoran y algunas se modifican. Es algo que se está gestando y formando continuamente”, apunta el delegado

La metodología y las clases en la Universidad de la Experiencia

La fórmula de enseñanza en el PUMA y el EMA no dista mucho de lo que podemos encontrar en cualquier facultad universitaria. Los alumnos van a clase y los profesores imparten su asignatura y evalúan. Según señalan los delegados, casi todo el mundo que se plantea apuntarse a estos programas hace la misma pregunta: “¿Hay exámenes? “. Antonio Arrébola responde a esta cuestión: “En EMA no hay exámenes y en PUMA sí los había, pero, en realidad, todo depende del profesor . Nosotros hemos hecho de todo, a veces trabajo de grupo, pruebas de test, trabajos individuales y otras cosas para tener una calificación, pero como la finalidad no es la misma que un titulo de Grado, es todo un poco más suave”.

Pero en la Universidad de la Experiencia, además de las calificaciones,  hay un requisito indispensable para aprobar que es ir a clase porque si no se tiene un 80 por ciento de asistencia no se puede pasar al siguiente curso, sea en PUMA o en EMA.

Aunque la metodología es la misma, las cosas cambian mucho teniendo en cuenta la edad de los alumnos de los dos programas, lo que hace que la estructura de las clases sea un poco diferente a las de las enseñanzas de Grado. Antonio Arrébola comenta al respecto que “la participación en el desarrollo de las clases y en los debates es bastante grande en este perfil frente a los estudiantes de Grado. Se parte de la base de que hay personas que han trabajado en las materias que se dan y, como es lógico, tienen más conocimientos en ellas y por eso hay más participación”.

La Universidad de la Experiencia, un proyecto que no deja de crecer

La Universidad de la Experiencia lleva 12 años funcionando y está teniendo una gran acogida. Cada vez son más los mayores que quieren seguir aprendiendo y cada vez son más también las universidades que crean programas parecidos. La subdelegada, Lola Caballero, explica que uno de los motivos del crecimiento es que “se ha ampliado la edad de admisión en estos cursos. Cuando entramos nosotros, el límite era de 55 años y ahora el tope esta en 50″. Otra razón, según la subdelegada, es el que “el interés en aprender, en colaborar o en encontrar nuevas amistades es enorme”.

Y comenta también como anécdota: “En nuestra clase hay de todo: arquitectos, ingenieros, tenemos hasta un general retirado. Hay alumnos de todas las profesiones  que están en activo . La gente dice cuando se jubila “Y ahora ¿Qué hago?” y cuando llega aquí se entusiasma y ya no se va. Yo estaría aquí 10 años”.

Los cambios a los que se enfrentan los alumnos de la Universidad de la Experiencia

Antonio Arrébola tiene 64 años y Lola Caballero, 69, por lo que hace ya muchos años que acabaron su carrera universitaria y en todos estos años, los cambios han sido enormes, sobre todo en el aspecto tecnológico. Todos los alumnos coinciden: “Nosotros estudiábamos con libros, los de Grado estudian con ordenador”.

Muchos de los trabajos en PUMA y en EMA se hacen en una plataforma virtual que no todos dominan, pero ahí están los compañeros para ayudarse. Antonio Arrébola relataba que “hay mucha gente que no dominamos, pero nos organizamos bien y para quien lo necesite se dan cursos en la Asociación de Estudiantes Mayores. De hecho, en el primer año de PUMA se empezaba con un curso de informática básica”.

Por su parte, Lola Caballero habla de la evolución que ha supuesto para ella esta nueva  forma de estudiar: “La tecnología me costaba un poco, Yo llegué con un teléfono antiguo y ahora manejo teléfono, tablet, y plataforma, en gran parte,  gracias a mis compañeros”.

La opinión de los familiares de los alumnos de la Universidad de la experiencia

Una pregunta obligada para los alumnos de la Universidad de la experiencia es la reacción que tuvieron sus parejas, hijos e incluso nietos cuando les dijeron que habían decidido volver a estudiar. Antonio Arrébola contó que en su casa “primero se rieron porque lo tomaron a broma, pero en el fondo yo creo que les parece perfecto y se sienten orgullosos  de que lo hagamos  y, por otro lado, creo que es una lección para ellos”.

Lola Caballero también comenta lo que les pareció a sus familiares: “En casa están todos encantados, lo ven muy bien. Yo pienso con respecto a mis hijos que, mientras más entretenida esté yo, mejor están ellos y los nietos me preguntan emocionados: “¿Abuela, vas a la universidad?” Porque para ellos la universidad es lo máximo”.

Sobre todo, lo que más transmiten las palabras de Antonio Arrébola y Lola Caballero es la ilusión, el entusiasmo y las ganas de seguir aprendiendo. Una gran lección que dan los alumnos de la Universidad de la experiencia es “Disfrutar de la Universidad”.


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