Medicina se queda sin profesores vinculados en los hospitales


Las Facultades de Medicina han dado la voz de alarma ante la precaria situación que están atravesando por la falta de personal docente en los hospitales. En Andalucía, tan solo hay 209 facultativos para impartir formación clínica a todos los estudiantes de las cinco facultades de Medicina que hay en la región. El número ha caído significativamente en los últimos años, casi en consonancia con el incremento de alumnos registrado en estas titulaciones. Los decanos advierten de que la situación es “límite” y “grave” y de que, si no se actúa a corto plazo, se pondrá en juego la formación práctica de los futuros médicos.

En concreto, es la figura del profesor vinculado la que corre el riesgo de desaparecer. Estos son docentes que dependen administrativamente de las universidades, cuya principal labor profesional se desarrolla en los hospitales atendiendo a pacientes como cualquier otro facultativo, pero asumiendo al mismo tiempo la responsabilidad de dar a los estudiantes de Medicina las prácticas clínicas que necesitan. Por tanto, se trata de una figura esencial en la formación clínica del alumnado.

Aunque la problemática es extensible a todos los centros del país, en Andalucía la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga es una de las que vive una situación más delicada. El decano, Pablo Lara, recuerda que hace poco había más de 50 profesores vinculados y que ahora solo cuentan con 24, que están repartidos en las más de 20 áreas de medicina clínica. “Se han perdido más de la mitad en un plazo de tiempo muy corto”, afirma, y advierte de que “con tantas especialidades y tan pocos vinculados hay mucha escasez”.

En Pediatría o en Cirugía, solo hay un profesor, y en Radiología o Inmunología, ninguno. Y son solo ejemplos, porque Lara asegura que “es una situación muy grave y preocupante”.

En la Universidad de Cádiz quedan 23 de los 41 profesores que había; en la de Sevilla son entre 80 y 90 docentes, cuando hace unos años eran 160; en Córdoba hay alrededor de una treintena, y en Granada la cifra se ha reducido a la mitad en la última década, y ahora son 50 médicos. La disminución de esta figura tiene su origen en varias circunstancias. Por un lado, la tasa de reposición impuesta en 2012 que limitó la oferta de plazas públicas, y por otro, el hecho de que para acceder a una plaza universitaria hay que ser Catedrático, Titular o Contratado a Doctor, y que los requisitos para conseguir la acreditación chocan con los que se exige para ejercer la asistencia hospitalaria.

Dificultades para lograr la acreditación

Lo que más se valora en los criterios de acreditación de la Agencia Nacional de Evaluación (Aneca) es la investigación y las horas de docencia, pero al tratarse de médicos en ejercicio, los profesores vinculados tienen menos tiempo para estas actividades. “Obtiene los mismos puntos quien tiene una especialidad que quien lleva 20 años siendo jefe de servicio en un hospital”, comenta el decano de Medicina en Málaga, que aclara que es esta la razón por la que las acreditaciones solicitadas para Medicina son las que tienen una mayor tasa de informes negativos.

Por eso, afirma que “era menos atractivo” para los profesionales médicos pedir esa acreditación “porque no es fácil para ellos publicar investigaciones con alto índice de impacto”. “Si tú el camino lo ves complicado no lo consideras”, apostilla Lara. Aún así, explica que hay profesores acreditados sin plaza.

“Cuando la tasa de reposición era del 10%, se aprobaban cinco plazas para 18 centros, y en esos años no ha habido ninguna para Medicina”, asegura Lara.

Además, el decano explica que se han sacado plazas gracias al Servicio Andaluz de Salud (SAS), ya que la Consejería de Salud ha puesto a disposición de las universidades algunas a cargo de la propia Consejería. En esta misma línea, según ha señalado Lara, el mes que viene se reúne la Comisión Mixta (formada por universidades, Consejería y SAS) para tratar esta problemática. “Espero que podamos tener alguna plaza más de vinculado con cargo al SAS”, agrega, y subraya que la Aneca está preparando un nuevo modelo de acreditación con el que se abre la posibilidad de que se pueda “compensar” la falta de carga docente o investigadora con “actividad profesional, transferencia o gestión”.

Más de 200 acreditados sin plaza en la UMA

Por otro lado, a nivel de la Universidad de Málaga, Lara explica que hay una lista de espera con más de 200 acreditados sin plaza en todas las ramas del conocimiento. Con la tasa de reposición ya al 100% se podrán ir sacando convocatorias, entre unas 40 y 50 plazas según los cálculos del decano. Si bien, según señala, “el criterio que se sigue es la antigüedad en la fecha de acreditación y los de Medicina, por las dificultades que tenemos, estamos al final”. “O se hace alguna actuación específica para dotar de plazas a Medicina o nos vamos a quedar sin ellas”, expone.

“El rector y el Consejo de Gobierno de la UMA ya conocen la situación límite que tenemos, y me gustaría que se pudiera llevar a cabo alguna medida excepcional para una situación que yo también entiendo que es excepcional”, declara el decano.

Además de esto, Lara también confía en poder “estimular” la figura del tutor clínico. Estos profesionales sanitarios que no están vinculados a la universidad pero que también dan prácticas hospitalarias, recibiendo a cambio un certificado y sin remuneración económica. En la actualidad la Facultad de Málaga cuenta con 1.000 tutores clínicos en hospitales públicos, y 150 en la sanidad privada, a los que el decano agradece su labor. “Tenemos muy buenos profesionales en Medicina, y me alegra ver que estos tutores clínicos, que ya tienen una presión asistencial muy grande, se añaden además la carga de tener un estudiante”, manifiesta.

Universidad de Granada

Para el decano de la Facultad de Medicina de Granada, Indalecio Sánchez-Montesinos, “es absolutamente fundamental” que los alumnos se formen en manos de profesores vinculados que aporten “conocimiento clínico”. Coincide con sus homólogos en que no se trata de un problema local, sino una cuestión extendida por todo el panorama nacional.

“Algo está fallando en la selección del profesorado a nivel de universidad”, asegura el decano, que pone el foco de atención en dos asuntos. En primer lugar, pide “aclarar las vías de entrada a la universidad”, con el objetivo directo de apoyar el “relevo generacional”.

Pone sobre la mesa el caso de los jóvenes que han terminado el MIR y tienen “un magnífico perfil profesional y no pueden acceder a la carrera universitaria aun queriendo ser profesores”.

En segundo lugar, Sánchez-Montesinos hace referencia al ajuste de las exigencias universitarias para los médicos asistenciales. “La investigación es muy importante”, señala el decano, “pero en un hospital lo más importante es la asistencia”. En palabras del responsable de la Facultad de Medicina granadina, los requisitos de investigación para acceder a la universidad son, en muchas ocasiones, incompatibles con la labor asistencial de los médicos, que además deben conciliar vida familiar y laboral.

Los profesores vinculados aportan la “diferencia entre el mundo teórico y el real”

Entre los cerca de 50 profesores vinculados que trabajan en la Facultad de Medicina de la UGR —Sánchez-Montesinos calcula una reducción en más del 50% en una década, pese a las 25 plazas ofertadas en los últimos años— está el pediatra Francisco Moreno, quien confirma la dificultad de compaginar investigación y asistencia. Él concursó a una plaza hace 12 años. “Los que no son clínicos se dedican solo a investigación”, dice Moreno, “ese es su trabajo”. Pero para un profesor vinculado “su carrera no es la investigación”.

En ellos, dice este doctor, “la asistencia se lleva un casi un 100% del tiempo”, por lo que se hace “muy complicado” dedicar tiempo a investigar. “Tiene que estar valorado lo que podemos aportar como médicos, nuestra experiencia durante tantos años”, reivindica Moreno.

De cara al estudiantado, Francisco Moreno recalca la diferencia “entre el mundo teórico y el mundo real”, o lo que es lo mismo, entre los libros y el hospital. De ahí el valor que tanto él como el decano de su Facultad atribuyen a la labor de los docentes vinculados en cuanto a la transmisión de experiencia laboral al alumno. “No tiene nada que ver la práctica clínica, la práctica diaria, con lo que se explica en las universidades”, concluye.

Dado que el diagnóstico de este problema se extiende por toda España, el tratamiento, de acuerdo con las palabras de Indalecio Sánchez-Montesinos, debe pasar por “sentar las bases, creerlo y actuar de manera institucional si es que queremos que la formación del médico se dé en las universidades”. Algo que, dese su punto de vista, es “fundamental”. “El periodo universitario es magnífico para la formación de un estudiante, en cualquier terreno”, considera el decano de Medicina en la UGR.

Universidad de Córdoba

Por su parte, el decano de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UCO, y vicepresidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Medicina, Rafael Solana, resalta que este “gravísimo problema” no sólo afecta a las facultades de Medicina andaluzas, sino a las de toda España.

En el caso de la UCO, hay actualmente 30 profesores vinculados al SAS, lo que supone la mitad de la plantilla de profesores funcionarios de este centro, unos 60, después de que en los últimos años se hayan registrado 12 jubilaciones que no se han podido cubrir vía tasa de reposición, y a las que hay que sumar otras 12 bajas previstas en los próximos años (a esta plantilla se le suman otros 120 docentes de diferentes figuras laborales, cien de ellos asociados, que tan sólo dedican unas pocas horas semanas a la universidad).

A partir de ahora, estas jubilaciones podrían cubrirse mediante la convocatoria de nuevas plazas al permitirse ya una tasa de reposición del 100%, pero como destaca Rafael Solana, tanto las dificultades para conseguir la acreditación registradas durante años, como la escasa convocatoria de plazas en los últimos ejercicios (con tasas de reposición de tan solo el 10%) han provocado “desmotivación entre estos profesionales, algunos de los cuales incluso han dejado de solicitar la acreditación”.

Por este motivo, y aunque se saquen a concurso estas plazas, este decano advierte que “quizá no haya personas que cumplan los requisitos para poder cubrirlas”.

A esto se suma el hecho de que la movilidad de este colectivo entre universidades es menor, porque suelen ser profesionales de prestigio asentados en sus hospitales y con una edad de unos 40 – 45 años, con lo cual el cambio de residencia para ocupar una posible plaza en otra universidad es más complicado por cuestiones personales y familiares. “Por no hablar de que también tendrían que cambiar de hospital, lo cual también es más difícil, pues depende de la plantilla que pueda tener ese otro centro hospitalario”, precisa.

En el caso de Córdoba, la modificación de la oferta pública de empleo (OPE) del PDI vinculado para 2015 publicada el pasado mes de diciembre incluye 4 plazas de profesor titular vinculado (aún pendientes de sacar a concurso), aunque Solana señala que en 2017 será cuando el centro comenzará “a tener problemas”, con la jubilación prevista de 4 de estos profesores para cuyas plazas no está garantizado del todo el relevo generacional.

Un problema cuya solución “que no puede improvisarse de un año para otro”, pasaría, según Solana, por la definición “de una carrera profesional clara del profesor vinculado, lo que también debe implicar una relación más estrecha entre el sistema universitario y el sanitario”.

Por lo que respecta al sistema de acreditación, el decano de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UCO sí se muestra más optimista, pues recuerda que en los últimos cambios aprobados por el Gobierno en 2015, “se ha avanzado en este punto, abriéndose la posibilidad de que el ejercicio profesional en los distintos hospitales sea valorado en su justa medida a la hora de la acreditación”, aunque este cambio aún no se ha puesto en marcha.


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