Mi apreciada fiesta del invierno cálido por Iván Valenzuela Cruzado @ivivalenzu


Mi apreciada fiesta del invierno cálido, Don Carnal, antesala de Doña Cuaresma. Me preguntan, “¿Cómo vives el carnaval?” Pues, ¡viviendo! Me refiero a que es mi manera de pensar, sentir y vivir, es mi psicólogo particular que me ha regalado sin ánimo de lucro un estilo de vida con una filosofía en la que predominan el compromiso, el “a vivir que son dos días” y la libertad. Imagen de Iván Valenzuela

Durante todo el año es otro estilo de música más en mi coche, y aunque lo escucho todo el año no me da tiempo a hacerlo todo lo que me gustaría. El carnaval es tan grande en su contenido y tan maravilloso lo que te puede aportar que siento cierta impotencia de la gente que no lo entiende o no lo quiere llegar entender.

En sus coplas puedes encontrar cualquier estado de ánimo, y hay tantas letras que escuchar que siempre hay alguna que coincide, relata y refleja cualquier experiencia o sensación, sea mala o buena, que te haya ocurrido en tu propia vida o en la de cualquiera de las personas que te rodean.

Esto te hace ser mas sensible y consecuente con lo que pasa a tu alrededor. Por eso el carnaval sirve para reclamar, criticar y reivindicar tus ideales o pensamientos, o mofarse mediante la ironía, el sarcasmo y la guasa de los temas de actualidad o de la suegra, que es una de las víctimas a la que le han dedicado más coplas “guasonas”.

Me inicié en el carnaval gracias a mi hermano mayor, que en el año 1998 me puso una comparsa gaditana con pata de palo y parche en el ojo, en ese momento fue cuando me inyectaron ese veneno tan particular y del que tanto hablan muchos carnavaleros.

Al siguiente año empecé a descubrir el carnaval de mi ‘Málaga la bella’, escuchando a agrupaciones en las que en ese momento desconocía a sus directores o autores y que hoy en día siguen dando guerra y somos amigos por compartir estas fiesta, comparsas como la de David Santiago con ‘Al ladrón’ o como a la familia de Los Gallegos con ‘The Carnaval Jazz Band’ y murgas como el primer premio compartido de ‘Los Aceituneruros’ y la gran murga de Pepe León, quien es uno de los pilares de la historia del carnaval de Málaga, y mi opinión se basa en lo poco que se de sus hazañas en carnaval, la propaganda que ha hecho y hace de esta fiesta y de lo que me cuenta la gente que lo conoce, y no me hace falta saber más.

Al siguiente año, el 2000, esperé su febrero con ganas y me encontré a comparsas como “El Barrio”, de ‘El Guti’, cantándole a su “Perché”; a ese barrio de El Palo con ‘Miguelillo’, al frente de ‘El Mester De Juglaria’ y su “dandaraa” a golpe de campanas juglares; a esos ‘Gallegos’ disparando cañones de confeti con ‘Regimiento Fixo’ y David Santiago contando ‘La Leyenda’, y murgas como ‘Los Muariscos’, compuesta por Ángel Valderrama, Alberto Zumaquero y el gran Manu Robles.

Otra de Pepe León, ‘El Efecto Dormir’ o la murga  del “chema” escenificando el arte de la ventriloquia con ‘Mira Quien Habla’ y ‘P.T.L’. del gran Carlos Pariente haciendo campaña electoral trinitaria. Esta ultima agrupación fue la que me hizo lanzarme en caída libre desde las butacas del paraíso a las tablas del escenario al año siguiente, y lo hice junto a mi hermano, los dos empezamos por primera vez, él lo hizo cantando y yo colgándome un bombo y un platillo, y a partir de ese 2001 fue cuando me introduje en las verdaderas entrañas del carnaval.

Ese año me di cuenta y valoré mucho más el sacrificio que conlleva salir en una agrupación, prácticamente desde septiembre empiezas a ensayar con el fin de que en febrero la obra que estabas ensayando tenga vida y esté lista para ser escuchada por el público, ya sea del teatro o de la calle.

Durante esos días de esos meses el carnaval te roba tiempo de tu vida, te roba tiempo de tu familia, te roba tiempo de tu pareja, te roba tiempo de tus amigos y te roba tiempo de tus estudios. Pero también son noches de risas, de enfados, de machacar letras, de convivir con un grupo de personas que, incluso siendo diferente a ti, al pasar tanto tiempo con ellas creas un vínculo muy especial, e incluso llegan a formar parte de tu vida.

Para un componente de una agrupación el mes de febrero se divide en dos carnavales, el carnaval de concurso, donde en un teatro repleto de público los grupos enseñan sus cartas siendo juzgados por un jurado formado por cinco personas que dictaminarán quien alcanzará el paraíso del primer premio, y esas son noches de presión y nervios, pero a la vez una sensación maravillosa que no se puede explicar, solo tienes la opción de vivirla para saber lo que se siente. Y el otro es el carnaval de la calle, donde cualquier esquina es tu teatro particular, con un público desconocido y sin prejuicio al que cantarle, sin límite de tiempo, todo tu repertorio, sin más puntuación que la risa y el aplauso del mismo. Para mí, el carnaval más puro y verdadero.

El Carnaval de Málaga sigue mejorando año tras año, aunque no lo rápido que a uno le gustaría. Creo que la fundación que está al frente actualmente está haciendo un buen trabajo, porque, aunque no lo tenga fácil por temas de presupuestos, está intentando darle la mayor redifusión posible, pongo como ejemplo, la presencia de nuestro carnaval en Fitur. Y creo que la clave esta ahí, en hacer que el carnaval llegue a más gente para que esta fiesta tenga una repercusión social y económica para nuestra ciudad.


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