Música con acordes de fantasía para aprender


La iniciativa ‘Música, Maestro’ ha llegado en la mañana de este martes a la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Granada. Un conjunto compuesto por seis docentes de Educación Musical ha ofrecido nueve piezas de su repertorio en un concierto ante más de un centenar de alumnos de centros granadinos y futuros maestros, estudiantes de la UGR.

Los pequeños de los colegios Inmaculada del Triunfo, Amor de Dios, Escolapios y San José de Granada han disfrutado de una hora de música moderna, con tintes de rock, folk o bossa nova, pero sin dejar de lado la perspectiva infantil. Dinosaurios terroríficos y otros personajes de fantasía se han dado cita en un cuento interactivo en el que los niños han sido un instrumento más de la banda. Todo ello, han comentado los músicos, sin caer en la letra fácil de otras ideas en las que se también se entrelazan melodías y educación.  Esta iniciativa, que rompe la dinámica de cualquier facultad en época de estudios, suele celebrarse todos los años, pero en esta ocasión el evento ha sido más completo que nunca.

Así lo ha explicado uno de los responsables de la actividad, el profesor José Luis Aróstegui, miembro del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical. Una de las novedades ha sido el posterior coloquio de los maestros y músicos con los estudiantes de Ciencias de la Educación, en el que los artistas han compartido su experiencia sobre los escenarios y la relación de la música con la enseñanza. Una actividad diseñada para el público infantil y adulto, como la ha definido Aróstegui.

Este proyecto se enmarca dentro de las denominadas ‘Comunidades de Aprendizaje’, una idea implantada por la Junta de Andalucía que, según el docente encargado de la actividad, “científicamente se ha demostrado eficaz”. Consiste, en palabras del catedrático de sociología de la Universidad de Barcelona, Ramón Flecha, en “una comunidad de personas que aprenden unas de otras“. En definitiva, una educación conjunta entre profesores, familiares y alumnos en la que las jerarquías pasan a un segundo plano.

Al filo de las 10:45, los primeros compases ya anticipaban esa comunión de enseñanza a la que hace referencia Flecha. Los alumnos de Educación Primaria se han unido al sexteto con sus palmas y sus voces, al tiempo que han aprendido pura teoría musical y han despertado su creatividad. En este caso, sin fichas ni pentagramas de por medio.

Micrófonos, altavoces, un piano, percusión, bajo, instrumentos de viento… El montaje, propio de cualquier concierto comercial pero adaptado a las características del Aula Magna del centro universitario, ha convencido a un público que, como reconocía uno de los monitores presentes en la actividad, en ocasiones es “demasiado exigente” en este tipo de eventos. El poder de la música, gracias a las manos ágiles y las voces entrenadas de este grupo de maestros, ha bastado para enganchar a los más pequeños, que han disfrutado de una mañana de diversión y aprendizaje lejos de las tizas y los pupitres.

 


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