Necesitamos incrementar la confianza de las empresas en la universidad


Los roles y responsabilidades de las universidades están cambiando. Además de cumplir con la exigencia de la labor docente, investigadora y de transferencia del conocimientos efectivas, según Carmelo Rodríguez, Rector de la UAL, “una de nuestras principales preocupaciones es convertirnos en un agente proactivo que potencie el desarrollo económico y social de nuestro entorno. Para ello, necesitamos contar con la colaboración de las empresas para que, a partir de un conocimiento mutuo de los recursos disponibles y de sus necesidades, seamos capaces de diseñar iniciativas conjuntas que dinamicen su negocio y contribuyan a alcanzar los objetivos institucionales”. Preocupación que comparten las universidades mejor colocadas en los ranking internacionales recién publicados. Por tanto, las que pretendan ser competitivas deben ganarse la confianza de las empresas de su entorno e incrementar su interacción en todos los ámbitos.

El primer paso sería que sus investigadores resuelvan los retos de innovación planteados por las empresas y se conviertan en su “laboratorio de I+D”. Pero corresponde a las universidades la labor inicial de difusión y comercialización de su propio conocimiento e intentar alinearlo con las necesidades de innovación de éstas. Antonio Fernández Martínez, Coordinador de Gobierno y Delegado del
Rector para la Interacción con la Sociedad
y las Empresas de la UAL.

En docencia, el cambio de los planes de estudios es una tarea a medio plazo, pero desde ya se puede animar a los docentes a relacionarse con profesionales para descubrir sus necesidades, actualizar los contenidos y competencias que ofertan y alinearlos con las necesidades reales del entorno productivo. También podrían promover metodologías formativas innovadoras, como el Aprendizaje Basado en Problemas, donde los estudiantes resuelvan casos profesionales en colaboración con empresas. Incrementar las prácticas en éstas, la formación dual y procurar que desarrollen sus PFG o PFM en colaboración con empresas contribuye a que conozcan y adquieran competencias básicas para su futuro profesional a la par que las compañías obtienen soluciones para su negocio.

Éstas manifiestan que los universitarios, en general, adolecen algunas competencias profesionales básicas; idiomas, tecnologías, trabajo en grupo o de comunicación. Por ello, es aconsejable que las universidades activen programas de formación paralelos a los grados y masteres que desarrollen estas capacidades.

Su preocupación por la empleabilidad pasa por ofrecer unos servicios de orientación y gestión del empleo eficientes que faciliten la selección de talento a las empresas. Pero también por potenciar el autoempleo con la formación y apoyo a iniciativas emprendedoras. Las nuevas empresas creadas en un entorno universitario serán nuestras mejores colaboradoras en un futuro inmediato.

Hoy día, el éxito de las universidades pasa por comprender las necesidades de las empresas y entidades de su entorno e incrementar su confianza en que las universidades van a ser capaces de satisfacer sus expectativas.

por Antonio Fernández Martínez
Coordinador de Gobierno y Delegado del Rector para la Interacción con la Sociedad y las Empresas del la UAL.
@afmual


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