Ni todo lo que se anuncia es Pilates ni todo es bueno


Si bien es cierto que el método Pilates lleva décadas practicándose por medio mundo, en los últimos años ha habido un repunte de su popularidad en España. Esto ha llevado a que prácticamente en cualquier gimnasio, centro de terapias alternativas o incluso de rehabilitación cuelgue el cartel de que se ofertan clases de Pilates y eso, no siempre es bueno.

Los monitores del método Pilates han de ser personas bien formadas, tanto en el método, como en anatomía y suele ser importante que procedan de otra disciplina. Existen numerosos cursos para los instructores pero no todos tienen la misma consideración. Un buen instructor del método está en continuo aprendizaje, atiende a un número reducido de alumnos por sesión para poder controlar corregir los posibles fallos posturales de los alumnos. Estar en manos de un mal llamado instructor del método Pilates no sólo puede hacer que el ejercicio no sea satisfactorio sino que puede provocar lesiones o agravar las que ya se tenían. Esto se debe a que, como en cualquier otra moda, se ha popularizado con rapidez. En todos sitios quieren ofertar clases de Pilates pero no cuentan con el personal que este método, con un siglo de antigüedad, necesita. Tener acceso a internet y buscar un vídeotutorial sobre Pilates nunca puede ser considerado como una buena forma de practicarlo.

En España se está trabajando por crear una buena conciencia corporal y conocer para qué sirve cada uno de los ejercicios del método. Desde la Universidad de Alcalá de Henares, un equipo del grupo de investigación de la Medicina y Ciencias del Movimiento y de las Artes Escénicas, liderados por Juan Bosco Calvo, profesor de Anatomía Humana, ha creado un mapa mediante una técnica denominada electromiografía. Este mapa determina qué ejercicios de Pilates suelo (el Pilates se puede dividir en los ejercicios de suelo y máquinas) son los más indicados para rehabilitar o tratar una determinada zona del cuerpo, modelar la figura o mejorar posturas o gestos deportivos.

El objetivo de este mapa es que el monitor, bien formado, logre que el aprendiz consiga activar los músculos necesarios con el mínimo esfuerzo posible y de una manera más visual de lo que hasta ahora era posible. “Hemos analizado los músculos que intervienen en cada ejercicio, el orden en que se contraen y a qué intensidad lo hacen cuando el ejercicio se practica bien”, explica el profesor Bosco. De este modo, el ejercicio se hace de forma correcta y es mucho más efectivo porque cuando se hace mal “se activa cualquier músculo y la gente se cansa y se hace daño”, señala. 

‘Pilates hueco’, el enemigo a combatir

Bosco opina que en este momento, debido al número de monitores y preparadores con escasa formación en el método “se está practicando con frecuencia lo que nosotros denominamos Pilates ‘hueco’ que, lejos de beneficiar, puede provocar lesiones”, argumenta Bosco. A su juicio, muchos profesores carecen de la formación y experiencia suficientes y las clases se ofertan a grandes grupos. “Ambas cosas son contradictorias con el método Pilates, en el que es fundamental una formación completa del profesor y una dedicación máxima por su parte a cada asistente a las clases, porque si hay una palabra clave en Pilates, esa es la precisión. Si los ejercicios no se ejecutan con precisión no hay beneficios”, argumenta el profesor de anatomía.

Bosco añade que “hoy día cualquiera se cree que puede impartir clases de Pilates con una mínima formación, pero se equivocan, y eso está provocando problemas que pueden generar desconfianza entre la población ante una actividad que, desde luego, no es la panacea, pero sí un método postural que puede convertirse en la mejor terapia del movimiento, con lo que eso conlleva en el ámbito de la rehabilitación”.

El mapa realizado por los investigadores de la UAH se ampliará en los próximos meses incorporando los ejercicios de Pilates en máquinas.


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