El lunes 13 de mayo, estudiantes de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) iniciaron una acampada en el campus, en la zona verde junto a las instalaciones deportivas, haciendo públicas distintas actuaciones de protesta y reivindicación, en paralelo a lo que sucede en varias universidades de España y en otros campus andaluces.
Desde la UPO se les facilitó el uso de las instalaciones, para que tuvieran en todo momento disponibilidad de agua, comida y acceso a los aseos y vestuarios, próximos a la zona de acampada. Esta reivindicación, y las actuaciones llevadas a cabo por el estudiantado, ha sido en todo momento pacífica, sin alterar las clases ni la actividad universitaria, y la dirección de la Universidad ha mantenido contacto abierto con este grupo de alumnas y alumnos.
El pasado martes, día 21, coincidiendo con la celebración del Consejo de Gobierno de la UPO, una veintena de estudiantes accedieron al Rectorado y ocuparon el pasillo de la segunda planta, obligando a desalojar el edificio por parte de las personas que trabajan en el mismo. Desde el Consejo de Dirección se ha mantenido un contacto constante con el estudiantado que ha persistido en su encierro voluntario, se les ha permitido que reciban alimentos y bebida, así como medicamentos o cualquier otro bien de primera necesidad. También se ha velado, dentro de lo posible, por su seguridad, con instrucciones precisas de evitar un desalojo forzoso.
Con fecha de este mismo día, el Consejo de Dirección de la Universidad hizo público un Acuerdo en el que, siguiendo las recomendaciones de CRUE y ratificadas por AUPA, se compromete a no iniciar ni mantener ningún vínculo académico con universidades y centros de investigación de Israel, así como a intensificar la cooperación con el sistema científico y de educación superior palestino. Asimismo, reiteraba su compromiso con el Derecho internacional y el respeto de los derechos humanos, y solicita el cese inmediato y definitivo de la violencia. De este acuerdo fue informado el Consejo de Gobierno en su sesión de este martes.
A primera hora de la mañana del 23 de mayo el estudiantado que continuaba en el edificio del Rectorado de la UPO lo ha desalojado de forma voluntaria y sin ninguna incidencia. En cuanto a la acampada, seguirá habilitado el acceso a las instalaciones de primera necesidad, siempre que la protesta se mantenga de forma pacífica y cívica.
