Olimpiadas para fortalecer el cerebro


La Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada ha acogido este viernes la fase provincial de la Olimpiada Matemática Española, de la que saldrán los tres granadinos que optarán a viajar a Barcelona para disputar la 52ª edición de esta prueba. Cerca de 40 estudiantes de una veintena de institutos se han dado cita en los dos exámenes programados, a las 10:00 y 16:00 horas.

El Catedrático del Departamento de Álgebra de la UGR Pascual Jara ha detallado que el objetivo de esta iniciativa es “promocionar las matemáticas”, al margen de que los estudiantes elijan itinerarios de ciencias o letras. En sus inicios, la prueba sí estaba orientada a captar alumnos. “A los ganadores les daban una beca”, rememora Jara, “pero hoy en día eso ya se ha pasado, aunque se incentiva desde la Real Sociedad Matemática que se relacionen con las matemáticas”.

Por parte de la UGR, según explica el catedrático, los mejores recibirán una ayuda y matrícula gratuita. En otros centros sí “se dedican a captar a quienes quedan en las primeras posiciones”, algo que Pascual Jara considera positivo, ya que cuando entra alguien bueno “lo que haces es que alrededor de esa persona los alumnos se contagien”.

Tras la fase provincial llegará una selección de 12 andaluces, una vez revisados los exámenes, que participarán en la competición a nivel nacional, en la que concurrirán 70 jóvenes de Educación Secundaria y Bachillerato. En el caso de los granadinos, se preparan cada sábado desde octubre “para resolver problemas”, con el examen como excusa. Lo que interesa es que los jóvenes “estén pensando y trabajando”, para luego aplicarlo a cualquier ámbito.

Óscar Bermúdez, un estudiante del doble Grado de Informática y Matemáticas, participó en estas Olimpiadas en tres ocasiones, hace cuatro, cinco y seis años. En la mañana de este viernes se ha asomado al aula en la que los estudiantes, futuros matemáticos o no, se enfrentaban a problemas como los que él resolvió. Óscar ganó dos veces. “Iba a pasármelo bien”, asegura, “recuerdo a gente de cursos superiores calentándose la cabeza con ejercicios muy tontos”.

Basta echar un ojo a cualquier informe Pisa para comprobar que esa diversión a la que Óscar hace referencia no es, ni mucho menos, una constante entre los alumnos de Secundaria o Bachillerato. “La gente siempre dice que letras es más fácil, pero eso es una tontería, porque ciencias es mucho menos abstracto que letras”, afirma Pascual Jara. Para este docente, el problema es “que empezamos a construir sobre cosas que no entendemos”. Pone el ejemplo del inglés, que se aprende hablando, y no a base de estudiar de memoria la fonética de las palabras. Traducido al ámbito de los números: “Las matemáticas se aprenden haciendo matemáticas”.

Creatividad al servicio de los números

Baldosas, relojes o triángulos han formado parte del primer test al que se han sometido los estudiantes, que en su mayoría se han servido de todo el tiempo disponible, tres horas, para resolver los ejercicios planteados. Como describe Pascual Jara, el examen no está diseñado en base a los programas, sino con el fin de buscar a “gente con talento y conocimiento”.

“Tú puedes saber mucho, pero si pones un problema lo importante es cómo lo abordas, cómo lo planteas. Así puedes detectar a la gente que es buena”, comenta el catedrático. Además del conocimiento y el trabajo, Jara también hace referencia a la inteligencia, una base que puede resultar útil, pero no determinante.

“Un coeficiente de 180 no sirve de nada si no trabajas. Y eso es lo que intentamos hacer aquí”

Al filo de las 13 horas, los adolescentes abandonaban el aula visiblemente cansados, “con la cabeza como un bombo”, dice Javier Palma, alumno de 1º de Bachlilerato en el colegio Mulhacén. Valeria Zacarías, estudiante del primer curso de Bachillerato en el I.E.S. Padre Manjón, sonríe: “Como no he venido nada preparada no te diría que me ha salido muy bien, pero tampoco creo que vaya a ser la última”. Su compañero de instituto, Sergio Ruiz, se muestra optimista. “Es mucho de razonar y claro, cuesta lo suyo, pero yo creo que me ha salido”, comenta, “la experiencia ha sido bonita y me haya salido mal o bien ha sido gratificante”.

 


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