Un ministro de altura

Un ministro de altura


Los cambios políticos de las últimas semanas han llamado la atención tanto por su forma como por los resultados finales. Un Consejo de Gobierno completamente nuevo donde la mayoría de mujeres posiciona por primera vez a España en lo más alto de un ranking de igualdad. Se suma a este nuevo Ejecutivo una figura que destaca entre las demás: un astronauta.

Pedro Duque, único astronauta español que ha estado en el espacio, es el nuevo ministro de Ciencia, Innovación y Universidad. Una forma de poner en valor tanto las posibilidades que España tiene en I+D+i como su capital humano. En sus primeras intervenciones, el ya ministro Duque, ha resultado que si es España no hay la capacidad de desarrollar grandes proyectos al menos que se formen a las personas que los puedan llevar a cabo.

Destaca también el propio hecho que las políticas universitarias se hayan desligado del Ministerio de Educación para tener un espacio propio, reconocido y renombrado junto a las áreas de Ciencia e Innovación. Algo parecido ya se había hecho antes en Andalucía, donde la Consejería de Economía y Conocimiento trataba los temas universitarios, dejando el resto de niveles educativos en otra cartera.

El tiempo del que dispone Pedro Duque para hacer realidad las añoranzas de la comunidad universitaria puede ser que sea poco. El Gobierno de Sánchez sabe que lo máximo que puede extenderse son dos años, un reto  ante el que la paciencia de un astronauta se verá llevada al límite a la hora de acordar puntos con todos los rectores y autoridades académicas Los diferentes sectores que forman las universidades no han parado de protestar durante los últimos años. Cambios de legislación sin consenso, promesas de nuevas leyes y ausencias en reuniones han marcado un Ministerio de Educación donde la universidad tenía que luchar para mostrar los beneficios que aporta a la sociedad. Conocimiento e innovación son los pilares de la sociedad del futuro.

España tiene grandes investigadores y un gran capital humano que no está siendo bien explotado. La crisis llevó a miles de jóvenes a emigrar para poder estudiar y ahora está costando atraerlos de nuevo. Becas de excelencia y contratos que chocan de frente con bolsas de interinidad, acrecentando las diferencias entre los propios investigadores. En un panorama de incertidumbre donde la apuesta por aparecer en los rankings parece más importante que la propia necesidad de generar resultados que mejoren la sociedad, este nombramiento puede ser un pequeño paso para un Gobierno, pero lo importante es que sea un gran paso para la ciencia de todo un país.


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