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26 febrero, 2024
OpiniónTribuna

Primavera electoral

Columna de opinión del profesor Pedro Martínez Ruano, docente del área de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería sobre los procesos electorales de 2019.

Si por algo será recordada esta primavera de 2019 será por la acumulación de procesos electorales. Cuatro elecciones para elegir a nuestros Diputados, Senadores, Concejales, Parlamentarios Europeos y autonómicos, así como, de forma indirecta, al Presidente del Gobierno, Alcaldes, Presidentes autonómicos, Presidente de la Comisión Europea o Presidentes de las Diputaciones Provinciales. Asistimos así a una renovación casi completa de nuestros poderes legislativos y ejecutivos en todos los niveles de gobierno.

Participación, pactos, abstención, campaña electoral, redes sociales, fragmentación política o investidura se van a convertir en vocabulario cotidiano en los próximos meses.

Es un buen momento, por tanto, para tomar conciencia de la importancia de la participación política activa en estas elecciones y para corresponsabilizarnos en la tarea de conformación de los poderes e instituciones que regirán nuestras vidas en los próximos años.

Se entremezclan cuestiones locales, autonómicas, estatales y europeas lo que hace que en cierto modo el debate sobre las propuestas concretas para cada uno de estos ámbitos se vean desplazadas por planteamientos más difusos de política general.

La concentración de los procesos, bien es cierto, produce un notable ahorro económico y temporal, pero reduce la oportunidad de centrar la campaña, el mensaje y las propuestas en las cuestiones que se pueden dilucidar en esa convocatoria, en las competencias o políticas que se pueden llevar a cabo.

A buen seguro, los resultados y la participación de la primera de estas convocatorias, las elecciones generales del 28 de abril,  van a influir en los que se desarrollarán a finales de mayo. Así, palabras como acuerdo, pacto, consenso o diálogo, que durante la campaña parecen proscritas, serán absolutamente necesarias el día después de la celebración de las elecciones. En donde, amén de las alianzas y de la necesidad de reagrupamiento de distintas fuerzas políticas en un único proyecto, todas deberán ser conscientes de que por sí mismas representan a una pequeña parte de la sociedad  pero que deben gobernar para la Sociedad en su conjunto.

Unas elecciones que darán como fruto a unos representantes de los que los ciudadanos esperaremos buen gobierno, tolerancia, respeto y ejemplaridad.

por Pedro Martínez Ruano
Profesor Titular de Derecho Constitucional de la Universidad de Almería


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