Aranda: “la inversión en educación superior es hoy la mejor inversión social que un país puede hacer”


La Universidad de Granada ha arrancado la semana con la celebración del solemne acto de apertura del curso 2016/2017. El Hospital Real ha sido el lugar que ha acogido el acto con una importante asistencia de público y autoridades, entre las que destacaba el alcalde de Granada, algunos diputados, los consejeros de Salud y Economía de la Junta de Andalucía, Aquilino Alonso y Antonio Ramírez de Arellano, respectivamente y los doctores, catedráticos y representantes académicos. No podía faltar la presencia de la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda.

Siguiendo una ceremonia similar a la de otros centros, la apertura comenzó con una procesión cívico-académica de docentes, estudia ntado y personal de administración y servicios desde el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, en la calle San Jerónimo.
Desde esa ubicación, la marcha ha concluido a las puertas del Hospital Real, donde no todo el mundo celebraba la inauguración del curso de la misma manera. Manifestantes procedentes del frente de estudiantes protestaban por la progresiva privatización de la Universidad, concretamente por la medida 2+3. Bruno, su portavoz, expuso a Aula Magna los motivos de la manifestación:

“queremos ser la nota discordante y recordar que no deberíamos celebrar nada. Que cada vez hay más alumnos que no pueden pagar las tasas y que estamos dirigiéndonos a un futuro donde la educación cada vez será más prohibitiva.”

El secretario general ha abierto el turno de discursos

Siguiendo con el acto, los asistentes han ido tomando asiento, lo que ha retrasado de manera sensible el inicio del evento. Como manda el protocolo, el primer turno de palabra corrió a cargo de del Secretario General de la Universidad granadina, Pedro Mercado, que ha aprovechado para hacer recuento de hitos y datos de los más importantes acontecimientos del año en la UGR.  Mercado sostuvo en su intervención la importancia de la institución académica, recalcando que “la UGR es la primera universidad de Andalucía y la segunda de España tras la Universidad Autónoma de Barcelona”.

De esta manera, Mercado ha querido recordar que la UGR es

“una fuerte bastión de conocimiento en la ciudad de Granada, lo que ha dotado al a ciudad de un fuerte componente cultural”.

El secretario general de la UGR señaló también que “más de 55.000 asistentes han pasado por actos promocionados por la Universidad de Granada”. Su exposición concluyó con la reflexión de que el objetivo de una memoria es recabar lo ocurrido y poner las bases para mejorar.
Tras esta primera intervención recogió el testigo el doctor Jaime Vila Castellar para leer la lección Inaugural. Castellar que es Catedrático del Departamento de Personalidad, Evacuación y Tratamiento Psicológico de la UGR, leyó su ponencia titulada: “Neurociencia afectiva: entre el Corazón y el cerebro”, con la que hizo un repaso de la historia de la psicología en la Universidad granadina.

El fin de este primer bloque, más académico, llegó con la investidura de los nuevos doctores, quienes juraron su cargo ante la atenta mirada de autoridades y organizadores.

El segundo bloque, con un tinte más político, comenzó con la intervención del consejero de Economía, Antonio Ramírez de Arellano. Con un discurso similar al presentado en las otras ceremonias celebradas por las universidades andaluzas, Arellano ha sacado pecho en lo relativo a la deuda que tenía la Junta de Andalucía con la UGR, la cual ha disminuido sensiblemente, recordando a los asistentes que rozaba los 170 millones de euros quedándose ahora en 25. Arellano basó parte de su discurso en el nuevo modelo de financiación para las universidades, sin desmerecer al anterior, el cual en palabras del exrector funcionaba “razonablemente bien”. Así, con este nuevo modelo, Arellano ha manifestado que se podrá “garantizar el funcionamiento del sistema, recuperar los derechos perdidos, suscitar la mejora de las condiciones laborales de la plantilla y promover la excelencia, con parte de la financiación sujeta a nuevos programas de calidad”. El consejero espera que este modelo traiga un clima nuevo a las universidades y al propio Gobierno andaluz, que dispondrán de todos los elementos necesarios para dar certidumbre, simplificando los procesos y modernizando el sistema.

Sobre las palabras del consejero, el diputado Carlos Rojas, quien acudió al acto junto a las autoridades políticas de la ciudad, señaló que se trataba de “un acto excesivamente politizado, hay que sacar el partidismo político del ámbito universitario y político y entre todos sumar”. En esta línea, el portavoz adjunto del Consejo de Dirección del Grupo Parlamentario Popular quiso recalcar la importancia de “remar juntos para poner en mejor sitio la universidad”. “Bajo mi punto de vista lo que tiene que hacer un consejero es rendir cuentas, y rendir cuentas significa que la gestión de la Junta de Andalucía debe de ir de la mano de la Universidad de Granada, no puede acumularse una deuda tremenda durante estos años y lo que la Junta tiene que hacer es pagar lo que debe a las universidades,esmerándose en la gestión y asumir sus responsabilidades”

 

Llegado el turno de la rectora de la Universidad, Pilar Aranda, ha comenzado su discurso dirigiéndose y agradeciendo a los consejeros de Economía y Salud, al Alcalde, al presidente de la Diputación, doctores y demás personalidades universitarias. Las primeras palabras de la rectora buscaron señalar las dificultades por las que pasa la educación superior española, manifestando que se trata de “un curso intenso y difícil por múltiples circunstancias, especialmente económicas”. Aranda no quiso dejar pasar la oportunidad para agradecer los avances que la Junta de Andalucía ha tenido con la deuda granadina, subrayando que:

“desde ya quiero agradecer en nombre de toda la comunidad universitaria los importantes avances en saldar la deuda contraída por la Junta de Andalucía con las universidades andaluzas en general, y con la Universidad de Granada en particular”.

El reconocimiento al Gobierno andaluz no supuso que Aranda dejara de lado las críticas, recordando que sigue presente la necesidad de un nuevo modelo de financiación, “operativo y adecuado a las necesidades reales y a los resultados de nuestra Universidad”. Tal y como ya hicieran sus homólogos sevillanos y malagueño, la rectora granadina recalcó la importancia de la financiación universitaria manteniendo que “la inversión en educación superior es hoy la mejor inversión social que un país puede hacer en la sociedad del conocimiento”.

Respecto a  los propios avances de la UGR, destaca la posición que la rectora ha tomado con los ranking, los cuáles aunque posicionan a la Universidad entre las mejores, expuso que “como regla general no nos gustan o no nos convencen demasiado,son incompletos y sus datos a veces relativos”. Estas declaraciones no quitaron que Aranda manifestara la “alegría colectiva” de figurar entre las 300 mejores universidades del mundo; segunda de España y primera entre las andaluzas en la última salida en el prestigiado ranking de Shanghái. Sobre el futuro de la Universidad de Granada , enfocado a la investigación de excelencia y calidad, Pilar Aranda quiso presentar su política en torno a tres ejes fundamentales: captación de talento, captación de nuevos recursos y la creación de Unidades de Excelencia “con capacidad para optar a los sellos nacionales de calidad Severo Ochoa/María de Maeztu y conseguir nuevos proyectos en el Horizonte 2020”.

Aranda no quiso desaprovechasr la oportunidad de alentar a los nuevos doctores a no olvidar el rigor intelectual y el espíritu crítico y de superación que han aprendido en la Universidad. Dirigiéndose en directamente para pedirles mantengan siempre “la curiosidad intelectual”, que sean “críticos”, que no acepten “explicaciones simples” y que busquen “la verdad, que es la fuente del conocimiento”. Sus últimas palabras recordaron muchas de las graves situaciones sociales que ha pasado la sociedad este año, como el asesinatos de los estudiantes mexicanos en el estado de Guerrero, las amenazas y represalias de docentes en Turquía o el drama de los refugiados sirios, para lo que manifestó que

“la Universidad es un espacio de libertad: un espacio de autonomía y de independencia para el ejercicio del pensamiento crítico, para la diferencia y la tolerancia, para el diálogo entre razones y el consenso, un espacio para contribuir al progreso moral y a la paz social”.

Al final del acto, Pilar Aranda se ha mostrado satisfecha e ilusionada con el nuevo curso, ha tildado de sobresaliente la intervención del Catedrático Vila Castelar y se ha referido al discurso de Arellano como “comprometido y sincero”. No han faltado al acto personalidades como el anterior aspirante al Rectorado, el decano de Medicina, Indalecio Sánchez-Montesinos García, que ha valorado el acto como “muy académico y acorde a la situación y los tiempos que corren”. Al ritmo de  “Gaudeamus Igitur”, interpretado por el Coro “Manuel de Falla” de la Universidad de Granada, se dio por finalizado el acto en una, ya tarde, soleada y algo más fresca que los anteriores días en Granada.

 

Galería de fotografías (cedidas por la secretaría General de la UGR)

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