Fricciones financieras y políticas de estabilización

Fricciones financieras y políticas de estabilización


La llamada ‘política macroprudencial’ ha adquirido una enorme relevancia sobre todo desde la severa recesión financiera de 2007. Este conjunto de políticas supone una nueva herramienta económica que complementa a las políticas tradicionales y cuyo objetivo es la estabilidad del sistema financiero, el cual es clave para la estabilidad económica. La manera más conveniente de implementar la política macroprudencial forma parte de un debate que todavía permanece abierto.

En un artículo reciente, dos expertas de la UAM en teoría económica explican cómo, tras una perturbación financiera, surge una correlación negativa entre las deudas pública y privada. El estudio, publicado en la revista Economic Modelling, analiza el uso de la política macroprudencial a través de un modelo de equilibrio general dinámico y estocástico (DSGE, por sus siglas en inglés). El análisis parte del caso de una perturbación financiera similar a la de la Gran Recesión, consistente en un aumento del riesgo de crédito en el sector privado. Esta perturbación financiera genera un canal en nuestro modelo que conecta negativamente la deuda privada y la deuda pública, contribuyendo a una mayor desestabilidad.

Dicho canal de deuda privada-pública funciona de la siguiente forma. Tras un aumento del riesgo de crédito privado, el PIB cae. Ceteris paribus, esa caída del PIB reduce los ingresos públicos provenientes de impuestos, aumentando la deuda pública. Al mismo tiempo, se endurecen las condiciones financieras al sector privado. Como consecuencia, la oferta y la demanda de deuda privada disminuyen, la inversión privada se reduce generando una mayor caída del PIB. Aparece así una correlación negativa entre la deuda privada y la deuda pública que genera el canal previamente mencionado. El canal amplifica la respuesta del PIB tras este tipo de perturbación.

La política monetaria no siempre puede apoyar a la fiscal en la estabilización de la economía nacional (es el caso de una unión monetaria o del límite cero del tipo de interés). Por ello, en este trabajo nos centramos en la interacción entre la política fiscal y la política macroprudencial. El objetivo de combinar ambas políticas es estudiar si permiten estabilizar al mismo tiempo la deuda pública y privada, y por consiguiente la economía global. Como el origen de la desestabilización, en nuestro análisis, reside en el canal de deuda privada-pública, adquiere especial relevancia analizar cómo políticas macroprudenciales, dirigidas al sector financiero, interactúan con otro tipo de políticas, en particular la fiscal.

Modelizaciones estándar de políticas macroprudenciales

Mediante un modelo DSGE con imperfecciones financieras para una economía cerrada, se evalúa cómo distintas implementaciones de política macroprudencial afectan a la economía tras un aumento del riesgo de crédito.

El instrumento macroprudencial controla la cantidad de préstamos que el sector bancario concede al sector privado. Comparando la implementación de dos medidas macroprudenciales, diferenciadas por el indicador financiero al que reaccionan. Una de las medidas responde a cambios en el crecimiento del crédito privado nominal y la otra estabiliza el ratio de deuda privada sobre PIB. Ambas especificaciones reflejan modelizaciones estándar de políticas macroprudenciales, en línea con Quint y Rabanal (2014).

Además, el estudio incluye diferentes combinaciones de políticas fiscales y monetarias estableciendo dos escenarios susceptibles de análisis: uno de política fiscal activa y monetaria pasiva, y otro de política fiscal pasiva y monetaria activa.

En línea con Leeper (1991), las políticas pasivas se encargan de estabilizar la deuda pública y equilibrar el presupuesto del Estado. En el análisis, la política monetaria activa estabiliza la inflación y la política fiscal activa prioriza la estabilización del ciclo económico (a través del PIB) frente a la estabilización de la deuda pública. Esta investigación combina la política macroprudencial con estos escenarios de política activa y pasiva y compara los efectos de la perturbación con y sin política macroprudencial.

Los resultados obtenidos sugieren que las políticas económicas tradicionales (fiscal y monetaria) no pueden anular el canal deuda privada-pública y, por tanto, no logran estabilizar la economía por sí mismas, independientemente del diseño (activa/pasiva).

En contraste, el uso de políticas macroprudenciales, en respuesta a una perturbación del riesgo de crédito, siempre cancela el canal responsable de la desestabilización. Sin embargo, el alcance de la estabilización difiere en función del indicador al que respondan. Al anular el canal, la política macroprudencial contribuye a la estabilidad financiera si reacciona a cambios en el ratio de deuda privada-PIB, mientras que estabiliza el PIB si reacciona a cambios en el crecimiento del crédito privado nominal.


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