¿Qué le pasa a los estudiantes?


Recientemente, la Facultad de Comercio y Gestión de la Universidad de Málaga ha organizado un conjunto de actividades con motivo de la celebración de la V Semana Cultural: workshop entre empresas del mundo del marketing y alumnos; exposiciones de trabajos; sesiones de presentación y debates de estudiantes del curso anterior sobre los trabajos de fin de grado; un concurso de creación de vídeos de la Facultad y unas interesantes jornadas profesionales sobre los nuevos retos del Marketing Turístico, en las que destacados directivos de marketing han trasladado a los estudiantes temas de gran interés práctico. Benjamín del Alcázar

Obviamente este tipo de actividades, que la mayoría de centros universitarios solemos organizar anualmente, se hacen con un objetivo único y un destinatario muy claro: los estudiantes universitarios de nuestros grados. La idea que se pretende con todo ello es que los alumnos puedan complementar su formación con una visión profesional, que tengan un contacto directo con empresas, que empiecen a mantener relaciones, o incluso en este último año a través del workshop que puedan tener un mayor criterio para poder seleccionar donde  realizar sus prácticas. En definitiva, tal como hemos intentado hacer ver a los alumnos, se hacen por y para ellos.

Benjamín del Alcázar: “¿No se difunden adecuadamente? ¿El programa carece de interés? ¿Es por no faltar a las clases? ¿Falta de motivación?”

A menudo, son los propios estudiantes los que critican que la Universidad está alejada de la realidad empresarial, que somos muy teóricos, entre otros comentarios en esta línea. Sin embargo, cada curso el resultado es el mismo, la escasísima respuesta de los alumnos. La tasa de ellos que suelen participar en este tipo de actividades suele rondar entre el 5 y el 10%.

Las reflexiones año tras año suelen ser muy similares: ¿No se difunden adecuadamente? ¿El programa carece de interés para los alumnos? ¿No pueden acudir para no faltar a las clases? ¿Falta de motivación?

En nuestro caso podemos decir que hemos trabajado todos estos temas, utilizamos las redes sociales, páginas web, correos individualizados, avisos en clases. El programa se centra en  sus principales preocupaciones, muchas han sido propuestas por los estudiantes, suspendemos las clases a la hora en que se celebraban, hemos ofrecido la posibilidad de reconocimiento de créditos, etc.

Durante más de un mes un equipo de personas del Decanato ha estado trabajando muy duro y muchas horas para organizar estas actividades. Se ha hecho una inversión económica importante, y al final observamos que a más del 90% de nuestros estudiantes no les interesa nada de lo que podamos ofrecerle, salvo aprobar una asignatura.

Esta situación nos hace reflexionar año tras año: ¿tiene sentido seguir organizando estas actividades y hacer este importante esfuerzo para la escasa respuesta de los alumnos? A menudo, el primer sentimiento que nos aborda es “tirar la toalla”, pero después siempre volvemos a trabajar a fondo en ello. ¿El motivo? Bajo mi personal punto de vista, ese 10% de asistentes que si valoran este tipo de actividades y que tienen inquietud de aprender, no solo de aprobar, y de complementar su formación, abrirse camino y sacar el máximo partido. Merece que sigamos trabajando para ellos.

Escrito por Benjamín del Alcázar Martínez, vicedecano de Alumnos y Cooperación Empresarial en la Facultad de Comercio y Gestión de la Universidad de Málaga | @bdalcazar


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