Querido estudiante: que no te engañen

Querido estudiante: que no te engañen


En las últimas semanas, tal y como apuntan desde la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), se han viralizado textos que debatían sobre el comportamiento o la implicación del estudiante universitario. De este modo, apuntan, “los estudiantes se han convertido en el objeto de discusión, como si no tuvieran voz ni opinión en esto”, pero “nada más lejos de la realidad”. Por ello, han redactado la siguiente carta para el estudiantado.

Querido estudiante:

Espero que este tiempo de estudio y exámenes esté siendo asequible y sano, con el esfuerzo y el tiempo invertido que siempre conlleva, claro está. Deseo también que estos días no te sientas engañado, que conozcas bien tus normativas de evaluación —si no, acude a tus representantes, sacarán tiempo de su estudio para orientarte—, para que puedas demostrar lo que sabes sin otros contratiempos.

Quizá este cuatrimestre hayas faltado a alguna clase, o te hayas visto sobrepasado en los trayectos en autobús entre tu Facultad y tu trabajo, quizá estés pensando en tu motivación, o quizá no sabes si tu grado es también tu vocación. Quizá escuches voces que te lo recriminan. Solo te escribo para transmitirte que yo sí te entiendo, como tanta otra gente en tu universidad.

Sé que sales corriendo de clase para ir al trabajo, que la beca no ha cubierto tus gastos al trasladarte a otra provincia porque en la tuya no se oferta la titulación que elegiste, que las metodologías y las presentaciones que se leen en voz alta en tus clases magistrales no han variado desde 1995, que a veces es más fácil leer la bibliografía en la biblioteca y poder así comer sentado.

Sé que estudias idiomas, que estarás ya organizando tu movilidad para el año que viene, aunque quizá la beca no sea suficiente, que conociste a varios compañeros Erasmus el curso pasado y que les tuviste que ayudar con el trabajo en español de esa asignatura que decía que se ofertaba en inglés. Sé que tratas con respeto a tus amigos y compañeros que hablan lenguas diferentes a la tuya.

Sé que un vídeo de TikTok no te suscita más interés que tu propia disciplina. Sin embargo, ves esos vídeos a menudo, a veces durante horas, igual que visitas a tu familia, juegas al baloncesto por las tardes u organizas una fiesta con tus compañeras de piso. A ese tiempo lo llamamos igual, ocio, y tú puedes decidir qué hacer con él porque otros antes ya lo han conquistado.

Y a ti, querido profesor, te recuerdo, por si acaso lo hubieras olvidado: la solución no está en mí. No soy un ente ajeno que imbuido por la magia de la fuerza de voluntad individual pueda cambiar el mundo. Soy una persona más de este sistema —como tú— y hacen falta muchos pasos juntos en una misma dirección para cambiar las cosas. No quiero que me engañes: vivo en el mundo y soy perfectamente consciente de mis actos y mis circunstancias. Puedo también explicarlas.

Quizá simplemente suceda que el tiempo pasa y los estudiantes, como el mundo, somos diferentes tras varias décadas. Quizá nuestras visiones y preferencias no se ordenen de igual manera. No tienen por qué hacerlo. Quizá sea simplemente que compartimos diferente idea del éxito.

Pero eso no niega nuestra pasión, nuestro esfuerzo, nuestros malabares para sacar tiempo para todo, nuestra gestión de la presión que tantas veces se nos impone, nuestras ganas aun así para afrontar el día sin esa pesada desazón que oímos tantas veces en las palabras que se nos dirigen. Sabemos que nos veis escuchar durante horas, pero hablamos también. Preguntadnos. Que no os engañen.

Por la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP).


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