‘Quiéreme, pero bien’


¿Conectada a estas horas?, ¿qué te has puesto para salir?… Estas son solo algunas de las preguntas que reproducen las jóvenes sobre el control de sus parejas. A pesar de los esfuerzos de las administraciones públicas y las entidades sociales la violencia machista se naturaliza y aumenta en las más jóvenes.

La violencia se presenta de forma sutil, a veces muy difícil de identificar, también en la juventud. En 2014, el 10% de las víctimas mortales en Andalucía eran menores de 30 años; un 61.2% de los chicos y un 41,7 % de las chicas cree que los celos son una prueba de amor. Negar la gravedad de estos datos es similar a anular una evidencia como que la Tierra es redonda. No obstante Galileo también tuvo sus detractores. Obviar este terrorismo no es solo un error, sino que nos hace cómplice de aquellos que se disponen a maltratar física o psicológicamente a una mujer.

Pero, ¿entendemos la violencia machista como un problema social? No, si así fuese veríamos detrás de cada víctima a miles de manifestantes pidiendo justicia como ocurrió con otros tipos de terrorismo. La violencia se ha naturalizado, hemos aprendido a vivir con ella y no llegamos a alarmarnos después de cada asesinato o bofetada.

La asociación universitaria Entiende, la Junta de Andalucía y la UMA hemos presentado esta semana la campaña ‘Quiéreme bien, el control no es amor’, que recorrerá las distintas facultades creando conciencia e incidiendo en la importancia de asumir hábitos saludables y confortables en las relaciones interpersonales de hombres y mujeres. La Universidad no es sólo un espacio donde se crean conocimientos, también se crean valores, y en ellos debe estar el respeto a los demás y a la diversidad. Los centros educativos tienen una responsabilidad social, en este caso formar al alumnado como excelentes profesionales y ciudadanos/as.

Nuestra malagueña María Zambrano afirmó que “el que obtiene la unidad, lo obtiene todo”. En la conquista por la igualdad de género no puede haber distinciones, este compromiso debe ser de hombres y mujeres. Cuando sintamos que cada tortazo, insulto o desprecio no es solo hacia ellas, sino a todos/as, habremos conquistado al menos el primer paso necesario para erradicar esta dura realidad.

por Nicolás Fernández Pérez,
presidente de la asociación Entiende de la Universidad de Málaga.

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