Cuando El Quijote tomaba psicotrópicos


“En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme” es uno de los comienzos de la literatura universal. Cualquiera puede identificar de forma rápida a qué libro pertenece. Existen multitud de ediciones del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha y multitud de maneras de adentrarse al mundo ideado por Cervantes. Algunas de esas maneras de leer El Quijote han sido dignas de convertirse en tesis doctorales, una lucha más inmensa que la de Alonso Quijano con los molinos.

Francisco López Muñoz ha recibido el Premio de Investigación 2016 de la Real Academia de Doctores de España y el Premio de la Sociedad de Condueños para Tesis Doctorales, en las categorías de Humanidades y Filosofía y Letras respectivamente por la forma en la que se ha enfrentado a la obra con su tesis ‘Las sustancias psicotrópicas en los textos cervantinos: tras el rastro del Dioscórides de Andrés Laguna‘. Un trabajo que ha realizado en la Universidad de Alcalá bajo la dirección del profesor Carlos Alvar, doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad Complutense de Madrid, doctor en Lengua Española y Literatura por la Universidad de Alcalá, profesor titular de Farmacología y director de la Escuela Internacional de Doctorado de la Universidad Camilo José Cela.

La tesis analiza la obra de Cervantes desde la perspectiva del uso de los fármacos psicotrópicos en diferentes escenas: desde los remedios terapéuticos para el tratamiento de los locos y enajenados (sedantes, como el opio, evacuantes, como el eléboro, tónicos, irritantes), a los agentes tóxicos y venenosos, fundamentalmente alucinógenos y narcóticos en el ámbito de la práctica de la brujería y hechicería (filtros de amor, pócimas venenosas), pasando por los compuestos alexifármacos (cuerno de unicornio, piedras bezoares) y las sustancias de abuso (ungüentos de brujas). La tesis mantiene la hipótesis de que Cervantes se vio influido por la obra ‘Materia médica de Dioscórides’, del médico segoviano Andrés Laguna, para documentarse en materia farmacoterapéutica.

Esta hipótesis se basa, entre otros elementos, en la existencia de esta obra técnica en la biblioteca privada cervantina, según la reconstrucción de la misma llevada a cabo hace unos años. De hecho, el Dioscórides es la única obra de carácter científico-médico que cita Cervantes en toda su producción literaria, en concreto en ‘El Quijote’ en el tomo I capítulo XVIII. Los resultados obtenidos muestran el empleo por parte de Cervantes, de descripciones similares a las aportadas por Laguna en su Dioscórides en lo que se refiere a las propiedades terapéuticas del romero en el tratamiento de heridas y traumatismos en El Quijote, los efectos narcóticos del opio en ‘El celoso extremeño’, los efectos psicodislépticos de algunos filtros de amor en ‘El licenciado Vidriera’, o los efectos tóxicos de algunos venenos en ‘La española inglesa’. Incluso se ha confirmado que, en algún caso, se llega a citar casi literalmente algún párrafo de los comentarios de Laguna en su Dioscórides, como el efecto purgante del ruibarbo en el exceso de cólera en El Quijote, o los efectos alucinógenos de los ungüentos de brujas en ‘El coloquio de los perros’.

Los premios obtenidos por esta tesis, coincidiendo con la conmemoración el IV Centenario de la muerte del Príncipe de las Letras, remarcan el gran interés que han despertado algunos estudios e investigaciones sobre diversos aspectos relativos a la obra cervantina, incluyendo, por supuesto, aquellos relacionados con las disciplinas sanitarias.


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