Riego solar inteligente para las explotaciones de regadío ‘by UCO researchers’


Un equipo de seis investigadores de la UCO especialistas en Ingeniería Hidráulica, Riego y Economía Agraria de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y de Montes (ETSIAM), y la empresa cordobesa de energías renovables Inversalter, acaban de constituir una empresa de base tecnológica (EBT) llamada IWES para ayudar a los agricultores de regadío a reducir costes y la denominada huella ambiental de las explotaciones -emisión de CO2 y gasto de agua- a través de un sistema de riego solar inteligente.

Esta nueva EBT surge a raíz de la investigación, la innovación tecnológica y el conocimiento generado por este grupo de investigadores, que ofrecen servicios de alto valor añadido en torno al denominado ciclo integral del agua y la energía mediante proyectos personalizados a explotaciones de regadío o comunidades de regantes concretas para la puesta en marcha de sistemas de riego inteligente basados en la energía solar, con el consiguiente ahorro, entre otros, de la factura eléctrica.

Para ello, este nueva empresa no sólo ofrece el equipo tecnológico necesario -compuesto por paneles solares fotovoltaicos, una estructura de sustentación, cableado, una o varias bombas, y, opcionalmente, otros elementos como electroválvulas, medidor de radiación solar, medición de lluvia y control automático-; sino que también realiza un estudio de las necesidades concretas de cada explotación, analizando sus necesidades de energía, su localización, un análisis agronómico y sus necesidades de riego durante todo el año, entre otros parámetros.

Ahorro de electricidad y disminución de la huella ambiental

Así lo explica a Aula Magna Manuel Martín, uno de los responsables de esta nueva EBT, que destaca no sólo el ahorro de electricidad que supone este sistema, “del 100% de la factura eléctrica al desconectarse la explotación de la red y sólo usar la energía solar”; sino también la disminución de la citada huella ambiental, con el consiguiente ahorro de costes y adecuación de la explotación a las normativas, sobre todo europeas, que cada vez tienen más en cuenta esta huella. De igual manera, este sistema de riego puede incrementar la cosecha al maximizar el aprovechamiento del agua, permitiendo riegos más cómodos.

La importancia de este sistema se pone de manifiesto si se tiene en cuenta que la subida registrada en el precio de la electricidad en los últimos años ha producido que los costes energéticos en el sector del regadío se hayan elevado, con la consiguiente pérdida de rentabilidad para el productor. Con el sistema que implanta IWES, se bombea desde agua de pozos, balsas o ríos a los terrenos de cultivo aprovechando la energía procedente de paneles solares fotovoltaicos, explica Manuel Martín.

De la investigación al mercado

De esta manera, Manuel Martín, como el resto de investigadores de la UCO partícipes en el proyecto, han sido capaces de trasladar sus investigaciones al mercado, siendo un ejemplo más de la transferencia de conocimiento y tecnología aplicada que se generan en otras EBT’s surgidas del ámbito universitario. Manuel Martín, uno de los ingenieros responsables de IWES.

En el caso concreto de Manuel Martín, este ingeniero agrícola y de montes estudió en la propia ETSIAM de la UCO, desarrollando un proyecto de fin de carrera en torno a la gestión del agua; y convirtiéndose, como otros estudiantes, en becario de investigación y posteriormente, en 2013, en parte del citado equipo investigador de Ingeniería Hidráulica, con el que sigue colaborando actualmente.

Desde su experiencia, resalta que lo más fácil para la puesta en marcha de proyectos empresariales de este tipo es “la ilusión de empezar un proyecto empresarial” y el propio conocimiento del sector que se genera en la universidad; aunque lo más complicado es “convencer, al tratarse de productos y sistemas novedosos”, señala.

Volviendo a IWES, y respecto a los costes de la puesta en marcha de un sistema de riego solar inteligente en una finca de regadío, este responsable explica que, lógicamente, depende de muchos factores como tipo de cultivo de regadío, extensión de la finca, origen del agua, etc.; pero que el sistema, “es fácilmente financiable y el retorno de la inversión se produce a corto plazo, entre tres y seis años”.


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