Rocío Reinoso: “Es necesario incidir en más vías para facilitar la inserción laboral de los jóvenes cuando completan sus estudios universitarios”

Rocío Reinoso: “Es necesario incidir en más vías para facilitar la inserción laboral de los jóvenes cuando completan sus estudios universitarios”


Rocío Reinoso, presidenta del Consejo Social de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, ostenta también la presidencia del Foro creado en el curso 2007-2008, con el apoyo de la Junta de Andalucía, para facilitar la comunicación entre los distintos consejos sociales de las universidades públicas de nuestra comunidad, aprovechar las sinergias positivas, trabajar en común y constituir un órgano que sirva de interlocución con las distintas administraciones académicas y educativas.

Son numerosos los retos a los que se enfrenta el Foro de los Consejos Sociales de las Universidades Públicas de Andalucía en este contexto post-pandémico, entre los que Rocío Reinoso destaca, sobre todo, la flexibilidad para integrar a la Universidad en los vertiginosos cambios que se están produciendo en la sociedad, con la digitalización de casi todos los procesos conocidos. Que de las aulas universitarias salgan profesionales capaces de dar respuesta a las exigencias de estos nuevos tiempos. Igualmente, como presidenta del Foro, y en este contexto de un nuevo -y necesario- 8-M, revela en esta entrevista su compromiso para romper barreras en el ámbito de género, con la integración total de la mujer en los campos de la ciencia, la investigación y el mundo académico.


Tras algo más de un año presidiendo el Foro de Consejos Sociales de Andalucía, ¿cómo afronta este nuevo ejercicio?
La verdad es que este primer año ha estado muy condicionado, como todo, por la pandemia, pero para 2022 queremos seguir potenciando ese papel para coordinar y facilitar la labor de los consejos sociales y sus retomadas actividades. Los consejos sociales están teniendo un papel cada vez más reconocido en ese nexo imprescindible que debe existir siempre entre la universidad y la sociedad, sobre todo en su vertiente empresarial y de acción social.

Recientemente se renovaba la dirección de la Conferencia de Consejos Sociales, ¿qué le parece el mensaje que lanzó el revalidado presidente, Antonio Abril Abadín?
Primero quiero felicitar a nuestra querida Concha Yoldi, presidenta del Consejo Social de la Universidad de Sevilla, y que repite como vicepresidenta de la Conferencia de los Consejos dentro de esa candidatura. Creo que la apuesta de este equipo por esa sensibilización de la sociedad sobre la importancia de la educación en general y la universitaria en particular es fundamental, porque es lo que define el futuro de un país. Nos encontramos también en un contexto determinante por la tramitación de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU).

¿Qué espera de la LOSU?
Que sea una ley que salga con el máximo consenso posible y desde el respeto tanto a las competencias de las comunidades autónomas, como a la autonomía de las propias universidades, para afrontar los retos del presente y el futuro, que no son pocos. Es fundamental también resolver dos cuestiones que siempre han preocupado en este terreno: la financiación del sistema universitario y la necesidad de reducir la precariedad de su personal.

La LOSU es una ley clave. Pero no la única. Tenemos también en tramitación la nueva Ley de Convivencia Universitaria…
Es importante porque es un decreto de 1954 por el que se regía el Reglamento de Disciplina Académica de los Centros Oficiales de Enseñanza Superior y Técnica, claramente en contradición con los principios democráticos actuales. Incluye nuevas medidas demandadas por las unidades de igualdad, por ejemplo, o mecanismos de mediación. Bien consensuada, puede aportar mucho.

La OCDE acaba de fijar una hoja de ruta para mejorar la transferencia de conocimiento y la colaboración ciencia-empresa e insta a rediseñar la gobernanza de las universidades para aumentar su compromiso con la sociedad, mejorar su financiación y promover esa alianza. Un guiño claro a los consejos sociales, ¿no?
En esa transferencia del conocimiento y la colaboración ciencia-empresa tenemos mucho que decir desde los consejos sociales. En cuanto a un rediseño a la gobernanza, creo que es importante que esta vaya siempre acompañada de la autonomía, que no quiere decir autogestión, porque las universidades necesitan la adecuada financiación para ganar en competitividad. Es necesario incidir también en más en vías para facilitar la inserción laboral de los jóvenes cuando completan sus estudios universitarios.

Volviendo a la transferencia del conocimiento, ¿qué ejemplos podemos tener?
Pues precisamente este mes de marzo, por ejemplo, Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA) se reunió con los vicerrectores de Transferencia de las 10 universidades públicas de Andalucía para ahondar en el impulso de esa cooperación universidad-empresa. Creo que es un buen ejemplo. Son más de 350 los grupos de investigación que participan en proyectos financiados por CTA. No olvidemos que las universidades apuntan muchas soluciones para resolver demandas del mercado. La trasnferencia del resultado de la investigación es vital.

La Junta de Andalucía ha dado pasos para el reconocimiento de dos nuevas universidades privadas y eso ha despertado recelos entre las públicas, ¿qué opina?
La eclosión de universidades privadas puede ser una palanca para empujar a las públicas a mejorar y competir ganando en calidad. Esa creación de universidades privadas debe ir lógicamente acompañada de la misma exigencia de calidad que tienen las públicas y del fortalecimiento de éstas, como han pedido los rectores. No solo en la adecuada y suficiente financiación y en la cobertura de sus necesidades de recursos humanos y materiales, sino también para que puedan mejorar las relaciones con el tejido social y productivo.

Se habla de financiación constamente, pero ahí también es necesaria una apuesta de la comunidad autónoma, ¿no?
El consejero Rogelio Velasco facilitaba recientemente los datos en comisión parlamentaria: Andalucía es la comunidad autónoma que más gasta en educación universitaria en relación a su PIB, un 0,9%. Por dejante de la Comunidad de Madrid (0,7%) y Cataluña (0,6%). Los últimos tres años ha crecido casi un 15% el presupuesto. Es insuficiente todavía, puede ser, pero se está marcando una tendencia importante.

¿Qué papel puede jugar la iniciativa privada?
Se ha analizado hace poco en unas jornadas organizadas por el Consejo Social de la Universidad de Jaén. Es importante potenciar el mecenazgo para involucrar al sector privado en la aportación de recursos para los proyectos de las universidades. Las universidades ganan así músculo financiero para facilitar becas de calidad, contar con mejores investigadores y modernizar sus instalaciones.

Siempre ha incidido en la necesidad de trabajar en la igualdad entre hombres y mujeres. ¿Se ha avanzado suficiente en la universidad de hoy? ¿Dónde cree que hay que reforzar este objetivo?
Mientras las mujeres no alcancen el mismo nivel de oportunidades y presencia en todos los espacios que los hombres, hay que seguir trabajando. La brecha salarial entre mujeres y hombres en el sistema universitario supera el 10%, según el último estudio presentado por el Ministerio de Universidades, la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) y Aneca (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación. En el inicio de la carrera investigadora y docente no hay apenas diferencia de salarios, pero sí cuando se avanza en la misma.

¿También hay que potenciar que más mujeres estudien carreras de ciencias, por su mayor inserción laboral?
Se puede pensar que hay más hombres en grados de ciencias, pero no es así, hay más mujeres matriculadas en Andalucía, especialmente por su presencia en las ramas sanitarias. Sin embargo, en las ingenierías es muy reducida. Es necesario preguntarse por qué y motivar a las jóvenes. En esto ayudan por ejemplo iniciativas de promoción, como las que se ponen en marcha el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Este año el 28F ha tenido un toque muy universitario con sendas medallas de Andalucía a la Universidad de Córdoba y a la Universidad de Málaga. ¿Le ha parecido oportuno este reconocimiento? ¿No sigue faltando para una histórica como la Universidad de Granada?
El mundo universitario siempre ha estado presente en estos reconocimientos, por ejemplo, con numerosos galarondes a equipos de investigación. La Medalla de Andalucía ya la tenía la Universidad de Sevilla y este han se han sumado dos más, que precisamente están celebrando sus 50 años de historia, lo cual siempre es positivo. Quiero verlo en ese contexto. Especialmente porque ha sido no solo por su labor docente e investigadora, donde son un referente en España, sino por esa capacidad de dar respuesta a las necesidades de la sociedad.


Compartir