¡Saca rendimiento a tus horas de estudio con estos consejos! ¡Suerte!


“El problema es que no me concentro”¿Cuántas veces has podido repetir esta expresión durante las navidades? Con el mes de enero llegan los exámenes, los agobios y las prisas por memorizar los apuntes que han estado abandonados durante varias semanas. Además, las vacaciones hace que relajemos la mente y luego cuesta más trabajo iniciar la actividad cerebral.

En el momento en que estudias, se te olvida, eres incapaz de memorizar y te pasas sin aprender horas y horas delante de un libro, cualquier cosa te entretiene y tener el móvil cerca, no ayuda. Las redes sociales y la mensajería instantánea también te apartan de la concentración.

Sin duda, hay que ponerle remedio a esta situación: si poco a poco pones en práctica algunos de nuestros consejos, conseguirás esa concentración y acabarás consiguiendo tu objetivo de preparar un examen.

En primer lugar, debes estar en una zona de estudio aislado, sin ruidos y sin elementos que atraigan tu atención. Una buena luz te ayudará a ver mejor los apuntes y a no tener sueño.
Ahora, selecciona un horario. Debes saber en qué momento del día estás mas concentrado, si por la mañana, tarde o noche y también juega con el momento que más tranquilidad haya en tu espacio de estudio. Los expertos en técnicas de estudio recomiendan establecer una pauta horaria de estudio en la que esta se combine con descansos. Lo adecuado es estudiar durante 40 o 45 minutos y hacer un ‘break’ de unos diez minutos o un cuarto de hora. Una pequeña siesta de 20 minutos al día no te vendrá nada mal ¡pero no más tiempo!Es importante tener todo a mano para evitar mayor distracciones y bien sabemos que nos encanta invertir tiempo en organizar el material.

También puedes jugar con la compañía o la soledad, según estés más cómodo para estudiar. Es muy aconsejable, además, intercalar técnicas de estudio, como memorizar y esquematizar o hacer resúmenes para evitar el colapso. También puedes despejarte unos minutos leyendo un libro para mantener la mente activa pero en algo más ameno o cambiar de materia ¡Así que ponte al lío y que tengas mucha suerte en tus exámenes!

‘Mens sana in corpore sano’
Practicar algún deporte para reducir tu agobio con los exámenes es esencial. Dedícate mínimo 20 minutos a pasear o correr en solitario o en equipo. El simple hecho de salir de tu zona de estudio, estar rodeado de gente y la actividad física, hará que tu mente se relaje. Después de tu ducha y comer algo, continúa con tus apuntes ¡Seguirás con más fuerzas para concentrarte hasta el final del día!

Recuerda que es imprescindible que redactes tus apuntes
Cada vez es más común el uso de apuntes electrónicos o impresos por la comodidad y la fácil organización. Pero lo que algunos desconocen es que la identificación de nuestra propia letra ayuda a nuestro cerebro a memorizar y facilita la agilidad de estudio. Así es. Los apuntes escritos a máquina nos distraen, al igual que estudiar en libros de texto. Con una buena organización y haciendo resúmenes a mano, además de ir memorizando a medida que se escriben, a la hora de estudiarlos será mucho más fácil que recuerdes lo que has leído escrito por ti mismo. Si estás acostumbrado a estudiar con apuntes impresos y sientes que te cuesta memorizarlos, prueba a estudiarlos con tu propia letra. Comprobarás todo sus beneficios.

¿Eres estudiante nocturno? ¡Mira!
Si piensas dedicar alguna noche a estudiar porque vas más apurado de tiempo, puedes seguir algunos consejos saludables para evitar el sueño. Una de las ventajas de pasar una noche estudiando es la tranquilidad de tu casa. Cuando el resto de la familia descansa y en las calles reina el silencio, es el momento perfecto para sentarse a engullir apuntes. Pero para ello, es aconsejable que pases la tarde descansando. Lo principal es evitar las comidas, en este caso cenas copiosas. Una gran cantidad de alimentos te generará pesadez. Así que mejor una ensaladita y de postre, una manzana. El consumo de manzana por la noche puede ayudarte a mantenerte despierto. Algunos expertos aseguran que puede tener más efecto que un café y sin embargo, su impacto es mucho más saludable que la cafeína. También debes beber agua durante tu estudio, te refrescará y revitalizará. Beber en el momento que se te cierren los ojos, te ayudará a aguantar un poco más. Paséate por tu habitación en los descansos y cepíllate los dientes, ya que alivia la sensación de sueño por la noche.

El uso lógico de los colores mejorará tu memoria
Utiliza los subrayadores o lápices de colores para mejorar tu memorización, tanto en apuntes redactados a mano como impresos. Aunque sea una rutina utilizarlos para señalar los apuntes, no somos realmente conscientes de su importancia. Lo aconsejable es no colorear las páginas enteras. Es más recomendable marcar lo difícil de memorizar. También establecer un orden de colores. Por ejemplo, marcar todos los títulos con el mismo color, las fechas con otro y así sucesivamente. Tu cerebro acabará asociando el color a un concepto. Por último, establece una jerarquía y tu memoria rendirá más.

Alimentos que te empujan hacia el aprobado
¿Y en cuánto los alimentos? Su ingesta es de gran importancia durante la época de exámenes para concentrarnos y mantenernos hidratados pero ¿cuál es más recomendable?
Por ejemplo, el pan mejora la concentración y promueve la relajación. Así que cómelo para fomentar tu concentración. Al igual que otros carbohidratos, liberan un aminoácido, denominado L-Triptófano, que es absorbido por el cerebro para producir serotonina, un neurotransmisor que promueve la relajación y ayuda a inducir el sueño. Las proteínas también te ayudarán porque sirven para pensar claramente. Hay diferentes tipos: integral, con cereales, blanco…¡elige el tuyo!.
Si quieres conseguir más energía para afrontar tu jornada, no dudes en consumir mucha leche y sus derivados. Todos conocemos los beneficios de su ingesta diaria rica en calcio. Además de sus aportes a nuestra salud, se tratan de elementos que nos van a ayudar a tener mayor actividad en los días que nos sentimos bajos o en los que tenemos que dar más de nosotros mismos. Esto se debe a que las proteínas son digeridas más lentamente que los carbohidratos. Como consecuencia, proveen al cuerpo y al cerebro de energía durante más tiempo, incluso cuando la energía de los carbohidratos se ha agotado totalmente.


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